jueves, 25 de abril de 2024

Fiesta de mastodontes: ¡Dos medallas para Cuba!

Los judocas Idalys Ortiz y Alex García terminaron con bronce, en el Abierto celebrado en Marruecos...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 13/11/2017
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Idalis Ortiz, atleta del año 2016 en Cuba
Idalys Ortiz: ¡Qué judoca!.

Es hora de quitarnos los imaginarios sombreros. Y, de paso, aplaudir la faena del judo cubano este fin de semana, en el Mundial Open, celebrado en Marrakech, Marruecos. Allá, al norte de África, se ganaron dos medallas de bronce. Una la ensartó este domingo Idalys Ortiz (sí: Idalys Ortiz). La otra, el sábado, Andy García.

Habíamos leído días atrás, en el sitio digital Jit, que una fuente de la comisión nacional de este deporte informó que Ortiz sí viajaría a Marrakech. Pero solo para recibir un reconocimiento de la federación internacional, no para competir. Y es que tras ganar medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (su tercera en esas lides) se acogió a un descanso de quince meses. Y apenas comenzó a entrenar en septiembre. Un poco antes ella dijo: “Estoy esperando la decisión de los entrenadores”. Esos son antecedentes. La noticia ya fue escrita: ¡Ganó bronce!

Vamos con una segunda aclaración, un poco para recordar, o para quienes no leyeron nuestra nota anterior a modo de anuncio. Le perdimos el miedo a utilizar la palabra mastodonte, ahora en el título, porque para confirmar antes consultamos el diccionario de la Real Academia Española: “Persona o cosa muy voluminosa”.

En esta competencia, de categoría libre o abierta, Ortiz volvió a demostrar su categoría y que no está acostumbrada a irse sin medallas, como hizo también, por mencionar tan solo algunos ejemplos, en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (bronce), los de Londres 2012 (¡oro!), los ya mencionados de Río 2016 (plata), o el Campeonato Mundial de Río 2013 (también oro)…

Y ahora cuando entró a los tatamis lo hizo aplicando dos ippones (por decirlo de alguna forma el nocao del judo): uno a la camerunesa Vanessa Mballa, ganadora de tres de oro y cinco de bronce en sus campeonatos continentales, y otro a la tunecina Nihel Cheikh, séptima en los mundiales de 2013 y 2014.

Ese mismo desenlace la llevó a perder contra la japonesa Sarah Asahina, quien terminó como subcampeona en el mundial más reciente, celebrado hace unas semanas en Budapest, la capital de Hungría (28 de agosto-3 de septiembre).

Quedaba todavía una posibilidad de llegar al podio. Tenía que derrotar a la francesa Romane Dicko, campeona este año del europeo juvenil. Y lo consiguió por Ippón. Ortiz, lejos de su mejor momento, volvió a demostrar así que es una judoca excepcional…

Hubo otra cubana este domingo vistiendo judoguis. La joven Eliannis Aguilar, de 20 años de edad. Ella se estrenó con éxito ante la rusa Nataly Sokola. No pudo después con rivales de más carretera recorrida, como la birmana Larisa Ceric y la gala Dicko.

UN DÍA ANTES

La primera alegría cubana no se demoró en llegar, pues se vivió el mismo sábado, en la jornada de apertura, gracias a la medalla de bronce ganada por Alex García, quien había mostrado credenciales al ubicarse quinto en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Y junto a la noticia de esa hasta cierto punto de vista “sorpresa” vino unida otra: la pelea que le permitió subir al podio se la ganó, por la vía del Wazari, a su compatriota Andy Granda, otro cubano entonces con un buen desempeño.

García, ubicado en la ronda D, comenzó su andar en el Palacio de los Congresos, venciendo por Ippón al senegalés Mbagnick Ndiaye, de quien no encontramos información en el importante sitio judoinside.com.

Luego pudo salir también feliz del tatami al imponerse al ruso Adlan Bisultanov, de 28 años de edad, quien no ha ganado medallas ni en Juegos Olímpicos ni en campeonatos mundiales.

Es el anterior el mismo caso del joven que lo derrotó en su tercer combate, ya en semifinales: Kokoro Kageura, de 21 años de edad, pero… ¡es un japonés! Lo venció por tres Shidos (penalizaciones).

Entonces, para llegar a medalla, lo primero que tenía que hacer Alex  García era sacar del camino a un rival con un expediente laureado: el ruso Alexander Mikhaylin, un veterano de 38 años de edad, medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En ellos perdió en la final con el invencible francés Teddy Riner (el astro también ahora en Marrakech, y a donde vaya). Ah… perder con Riner es algo así como “crónica de una muerte anunciada”

Pero no es todo: Mikhaylin colecciona siete medallas de campeonatos mundiales: tres de oro-una de plata-tres de bronce.

A García no le importó el historial de Mikhaylin, y se las ingenió para conseguir el éxito. Claro que no resultó fácil (¿cómo podía serlo?). No les alcanzó el tiempo reglamentario. Tuvieron que irse a Regla de Oro. Y a los 9:59 minutos de un combate agotador llegó la decisión, cuando el ruso encajó una tercera penalidad.

¿Y GRANDA?

Queda claro, por supuesto, que Andy Granda también debió hacer lo suyo para llegar a rozar una medalla.

Y lo escribimos así porque para dominar en la llave B debió ganarle a… ¡un japonés! Y no hemos recordado todavía que son los padres del judo, y la nación que lo domina casi de forma absoluta.

Granda venció, a los 6:35 minutos, a Takeshi Ojitani, 25 años de edad, ganador esta vez de una medalla de bronce, y antes de dos de oro en mundiales juveniles.

Bueno, y después “no podía ganar”. Su rival fue un hombre invencible: el francés Teddy Riner, nueve veces campeón mundial, dos de los Juegos Olímpicos, dos veces ganador de las tres ediciones de estos torneos abiertos. El desenlace, para el invencible, demoró hasta los 5:37 en que logró Ippón. Vamos que no le fue tan fácil como tomarse un vaso de agua.

¿Se puede pensar que el judo cubano, necesitado de sacudirse un poco, acaba de tener un impulso psicológico de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020? Ojalá vengan otras señales decisivas.


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Rafael Norberto Pérez Valdés


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