martes, 29 de noviembre de 2022

Equivocada filosofía… ahora

El quehacer de la formación de balonmano, clasificación masculina, levantó muchas expectativas en todo el archipiélago cubano...

Abelardo Gregorio Oviedo Duquesne en Exclusivo 06/08/2019
1 comentarios
Equipo de balonmano masculino-Lima 2019

Aunque estructuraron una atractiva despedida del torneo de los XVIII Juegos Deportivos Panamericanos, el quehacer de la formación de balonmano, clasificación masculina, levantó muchas expectativas en todo el archipiélago cubano debido a su conducta ante combinados que, según, opiniones pertenecen a su nivel competitivo.

Alguien con mucha justeza nominó, en su día,  al seleccionado como un equipo de ensueño por la incontrovertible actuación en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla. Pero ninguno de los entendidos sentenció que la demostración rubricada en la Ciudad de los Brazos Abiertos se repetiría en la Ciudad de los Reyes, Lima, pues el entorno competitivo se nutriría de competidores de clase mundial, como son los colectivos de Brasil, Argentina y Chile.

Tampoco los analistas vaticinaron el quehacer denuestros paisanos para ese nuevo encuentro; y deslizaron que la altura de las respuestas tendrían como base el alcance del juego de conjunto que enseñaran sobre la duela de la instalación peruana. Así sucedió. Todos los adversarios parecieron haber consumido espinaca, como Popeye el Marino, y entregaron multiplicados esfuerzos en cada jornada. Y, de alguna manera esa realidad minimizó el team work de  los cubanos.

La demora de la réplica de nuestros balonmanistas ante propuestas ofensivas intimidatorias, así como  empeños tácticos para quebrar ilusiones, tuvo una lógica explicación. Desde hace mucho tiempo ellos se desempeñan bajo un estilo de juego europeo, más basado en la fuerza que en la velocidad. Y ese criterio de hacer, como es lógico, lo trajeron a las dos lizas de América: los CAC y los JDP. Esa conducta les sirvió para dominar en Barranquilla pero no en la Ciudad de los Reyes, pues los estrategas de la parte norte del continente indican a sus alumnos el  desplazamiento vertiginoso, proceder que siempre obliga a regresar pronto a la defensa para estructurar un balance.

Un par de acciones utilizadas en la pasada centruria fueron soslayadas. Y esa postura costó varias amarguras durante los juegos y la liza. Otro punto flaco fue desechar el marcaje personal presión. Cuando ellos integraron los elencos de la nación aprendieron cómo prevalecer mediante ese sistema de protección. En tierra de los incas retomaron  el cara a cara  en los cotejos  próximos  al  adiós, y sobrepasaron los  obstáculos con claridad, y despertaron nuevas opiniones entre los analistas presentes en la sede de competición.

Otro quehacer empleado en el siglo XX fue el uso de los jugadores extremos. Muchas veces en la polideportiva sudamericana fue empelado en menos medida. Cuando ellos tuvieron su normal vigencia alteraron la pizarra con agradecida frecuencia.


Luis Enrique Delisle, director técnico del equipo cubano. (Foto: Otmaro Rodríguez/Periódico Trabajadores).

Enrique Delisle, estratega de los balonmanistas fijo la actuación de sus alumnos en la falta de un contundente juego colectivo. “Para las venideras ocasiones efectuaremos más choques de adiestramiento para resolver todos las fallas de ahora y las que puedan surgir en base a los nuevos adversarios. Este es un equipo muy apreciado en el mundo y corroboraremos que no están equivocados aquellos que juzgan de esa manera”.

Están en franca bancarrota los acertijos acerca del principal combinado de balonmano del país. Y ese parecer lo confirma que en la misma lid continental los jugadores los destruyeron, mediante un torrente de solidas realizaciones técnicas que favorecieron la disipación de una colosal nueve de humo.


Abelardo Gregorio Oviedo Duquesne

Se han publicado 1 comentarios


Ray
 7/8/19 14:26

Hay una tendencia, que no es nueva, a crear falsas espectativas en cuanto a la actuación de deportistas cubanos, de la que padecen directivos, entrenadores y periodistas.   Hace apenas 24 horas pronsoticaban como las mas seguras las medallas de oro y plata que ganarían las discóbolas y ya vieron que solo en el último tiro se pudo asegurar el oro con tremendo susto. 

Nuestros deportistas son tan humanos como sus contendientes y no hay sobre la faz de la tierra nadie invencible, eso lo demostró la colombiana Ibargüen con su quinto lugar.   Hay que acostumbrarse a que ya no somos la potencia que fuimos y que mientras otros han avanzado nosotros nos estancamos y retrocedimos.

Por favor, mas objetividad en pronósticos y comentariosl, no mas subestimación de contrarios ni sobrevaloración de nuestras posibilidades y terminemos por fin con justificaciones que son cada vez menos creibles.   Ese sería un buen primer paso en la remontada del deporte cubano hacia superiores resultados.

Deja tu comentario

Condición de protección de datos