martes, 29 de noviembre de 2022

El salto espectacular de Cuba

En los Juegos Panamericanos de Cali 1971 se alcanzó, por primera vez, el segundo lugar en la tabla de medallas...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 10/03/2022
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Pedro Pérez Dueña

Hace pocos días, escribiendo dentro de la imaginaria máquina del tiempo, les hicimos dos invitaciones a nuestros lectores…

Aquella crónica respondió una pregunta: ¿Estuvo Cuba en los primeros Juegos Panamericanos? Y cuando terminamos de contestarla (recordemos que la respuesta es afirmativa), se liberaron otros dos resortes. Vamos a recordar parte de aquel final, para entender todo lo que vendrá muy rápido a continuación:

Bueno… ¿y qué ocurriría si en de este imaginario viaje en la máquina del tiempo hasta Buenos Aires 1951 diésemos de forma consecutiva hacia el futuro dos saltos cada uno de 20 años?

En el primero de ellos llegaríamos hasta los Juegos Panamericanos de Cali 1971 (¡en los que Cuba se adueñó durante muchos años consecutivos del segundo lugar en la tabla de medallas!).

Y en el segundo a los de La Habana 1991 (¡histórico triunfo de nuestro país con 140 medallas de oro!).

¡SEGUNDO LUGAR!

Lo más importante de los Juegos Panamericanos de Cali 1971 lo acabamos de escribir. Pero es tan relevante que debemos repetirlo: por primera vez Cuba se adueñó del segundo lugar en la tabla de medallas. Sí, un fruto de la nueva política en el deporte instaurada tras el Triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959.

Aquella faena histórica se redondeó con 30 de oro-49 de plata-26 de bronce=105 en el total, guiándonos siempre en este tema, pues hay versiones contradictorias en las tablas de medallas, por el muy confiable libro Juegos Panamericanos, de nuestro colega ya fallecido Enrique Montesinos.

Ese acumulado nos colocó por detrás, como es lógico, de Estados Unidos (105-74-39=218). Y por delante de Canadá (19-20-42=81). Bastante más lejos quedaron los ocupantes de la cuarta y la quinta plaza: Brasil (9-7-14=30) y México (7-11-23=41). Hubo 20 naciones, entre las 31 participantes, con total de 2 mil 996 atletas, que alcanzaron preseas.

RADIOGRAFÍA

El salto resultó notable: cuatro años atrás, en los de Winnipeg 1967, los dividendos resultaron muy inferiores: 8-14-26=48. Pero ellos, valga el recordatorio, ya habían sido superiores a los de Sao Paolo 1963: 4-6-4=14. Casi nos domina el deseo de dar ya el segundo salto de 20 años que les prometimos a los lectores. Pero no lo vamos a hacer: hay que ser disciplinados. Ahora estamos en Cali 1971…

Volvamos a las medallas: esas 30 coronas, de una sola vez, superan las 24 alcanzadas en las cinco ediciones anteriores, y las 105 en total casi lo hacen con las 119 logradas antes.

Antes de que se nos olvide: la sexta edición de estos juegos se realizó del 31 de julio al 13 de agosto de 1971 (otra vez apelando a Montesinos, pues las enciclopedias Ecured y Wikipedia, por citar dos ejemplos, los marcan a partir del día 30).

La designación de la sede fue tan reñida que tuvo ribetes de telenovela. Ella ocurrió el 22 de julio de 1967, en el Colegio Médico de Manitoba, en Winnipeg, a raíz de inaugurarse allí un día después los V Juegos Panamericanos. Champ, una villa estadounidense ubicada en el condado de San Luis, sacó nada más seis votos. Santiago de Chile logró 11. Y Cali… 12 (¡decidió uno solito!).

RÉCORD MUNDIAL

Entre lo más significativo estuvo el triple salto de 17.40 metros logrado por el cubano ya fallecido Pedro Pérez Dueña, en ese momento récord mundial absoluto, y como todavía se encontraba con 19 años en edad juvenil también de esa categoría.

Vamos a decir algo más sobre ese 17.40 que nos refuerza la importancia de volver a la historia: cuando hace poco falleció el astro ex soviético Victor Saneiev, dueño antes y después del récord mundial, hubo medios de nuestro país que olvidaron recordarlo.

Pedro Pérez Dueña fue el primer cubano con récord mundial.

Los boxeadores cubanos alcanzaron cuatro veces el punto más alto de los podios: Enrique Regüeiferos (división de los 63.5 kilógramos), y Rolando Garbey (71) –como en Winnipeg 67–; Rafael Carbonell (48) y Emilio Correa (67), campeón olímpico un año después en Múnich 1972.

Ahhh… el luego inmenso Teófilo Stevenson (más de 81), terminó con bronce, tras perder ante el estadounidense Duane Bobick, La Esperanza Blanca, pero logro cumplido y oportuno desquite en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, en que fue brillante campeón.

En la lucha libre, pese a la fuerte tradición de Estados Unidos, por citar tan solo un ejemplo más, se alcanzaron tres metales dorados: Miguel Tachín, Francisco Lebeque, Lupe Lara, en divisiones diferentes a las que se empezó a competir después.

Los peloteros, representantes de nuestro deporte nacional, terminaron campeones, desquitándose así de la plata en Winnipeg 1967. Antes habían sido oro en aquella edición pionera de Buenos Aires 1951 y Sao Paolo 1963.

Los peloteros que estuvieron en Cali 1971 fueron los llamados Tres Mosqueteros: Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique, Félix Isasi. Y también José Antonio Huelga, Braudilio Vinent, Armando Capiró, Agustín Marquetti, Urbano González, Silvio Montejo, Vicente Díaz, Lázaro Pérez, Rodolfo Puente, Emilio Salgado, Lázaro Martínez, Rolando Macías, Oscar Romero, Walfrido Ruiz y Antonio González. Vale la pena recordar esos nombres ilustres...

DOS BALAS

Nos quedan todavía dos balas por disparar:

La primera: Hoy nuestros deportes colectivos no andan bien, pero entonces alcanzaron medallas en los ocho en que participamos de los nueve convocados (la excepción fue el hockey sobre césped).

Y la segunda: acabamos de encender la máquina el tiempo. El objetivo ahora va a ser cumplir nuestra segunda promesa con los lectores: otro salto de 20 años hasta los Juegos Panamericanos de La Habana 1991. Sí, en los que David venció a Goliat…


Rafael Norberto Pérez Valdés


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