domingo, 27 de noviembre de 2022

El básquet que quiero: entre sueños y utopías

La inserción de jugadores en ligas extranjeras es de vital importancia para catapultar las aspiraciones del baloncesto cubano...

Alexander García Milián en Exclusivo 28/12/2016
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Liga Superior de Baloncesto

El mundo de las canastas anda con paso acelerado, el mercantilismo en el deporte así lo impone y el baloncesto no es la excepción. El triunfo del equipo estadounidense en los recién finalizados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro recalcaron la hegemonía del profesionalismo y la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA, por sus siglas en inglés) como la liga más fuerte del planeta, una sentencia dictada antes que iniciara el torneo, pues aunque ausentes las principales estrellas de Cavaliers y Warriors, equipos que disputaron la final de la última temporada en el certamen norteamericano, los liderados por Chris Paul, Kevin Durant y compañía dominaron un evento que era de ellos con antelación.

A pesar de que detentan un poderío casi total, Cleveland y Golden State, son la imagen del básquet mundial, pero no lo único, equipos como San Antonio Spurs, tal vez el mejor del siglo XXI, Toronto Raptors, Atlanta Hawks y Clippers de Los Ángeles, ambientan año tras año la competencia más seguida del orbe.

EUROPA, EL ETERNO COPILOTO

En Europa, la Euroliga sigue marcando pautas y buscando acercar su nivel al de la NBA, pero ni Real Madrid, Barcelona, CSK de Moscú y Panatinaikos, acoplan sus respectivos quintetos a una calidad media respecto a los ases de Estados Unidos.

LUCES EN LO OPACO

El sur del continente americano eleva con suaves matices a las Ligas de Uruguay y Argentina, con destaque para los equipos clásicos, como Peñarol y River Plate, sin dudas los más encumbrados de la región.

CUBA, REALIDADES ENCONTRADAS

¿Y Cuba? ¿Qué hay del básquet cubano?, ese de aquí, al que soñamos ver otra vez en una Olimpíada, el mismo del que anhelo salgan jugadores estelares a las canchas en lides extranjeras, para seguir sus actuaciones, tenerlos de referentes, como los deportistas que me inspiren por el amor al terruño y no por ser los que imponen zapatillas, ropas de marca y videojuegos, esos que no son los míos.

En la Isla, el dominio es detentado hace años por Capitalinos y Avileños en el sector varonil, y Pínar del Río en el caso de las féminas, un monopolio que refleja, entre otros derroteros, la falta de calidad que ocasionó el cambio de estructura, pues agrupados por zonas o regiones los elencos daban más pelea, era más parejo; ahora todo parece ser crónica de una final anunciada, una monotonía que acelera el ritmo cuando el título es disputado, pero que no deja de ser cansona.

REMEMORANDO VIEJOS AMORES

Sí entre finales de los 60 y principios de los 70, figuras como Calderón, Dechapelle, Urguellés y Herrera llevaron al básquet cubano hacia la cima de la plataforma en la que batían armas soviéticos, norteños e italianos, incluso ganando el metal bronceado en Múnich 72, ahora solo el área centroamericana deja algo de frutos para los antillanos que ven como película del pasado a la última generación de astros que liderara Leonardo Pérez, aquellos que incluso estuvieron en un preolímpico junto al famoso dream team norteamericano de 1992, el que tenía en sus filas a hombres como Michael Jordan, Larry Bird, Carl Malone y Charles Barkley, entre otros.

RECOGIENDO LO SEMBRADO

En Centrobásquets cada actuación queda para el olvido, desde 2003 no hay presencia varonil en Panamericanos, cuando en Santo Domingo un cuarto lugar decoró una aceptable actuación.

Muchas luminarias despuntaron como talentos ingentes en nuestros tabloncillos, pero solo hasta ahí, con el “podían ser” mueren las expectativas, basta mencionar a Allen Jemont, Andy Boffil y Joan Luis Haití, por citar algunos, sus destellos quedaron en las ganas, lo mediocre de la Liga Superior los empantanó en un lodazal de sueños rotos; así mismo otros como Geoffrey Silvestre optaron por senderos “más sanos” para su desarrollo profesional.

Lo mejor de todo el panorama lo muestra el sector femenino, ellas cuentan en su aval con la última cita bajo los cinco aros, la de Sídney 2000; además, siempre están en el podio dentro de las citas continentales, en dura porfía con norteamericanas, canadienses y brasileñas; pero su espectro queda ahí, en ese rango.

¿POSIBLES SOLUCIONES?

Es necesaria una introspección en la metodología de captaciones, pues el biotipo requerido para jugadores de este deporte queda muy por debajo en el parámetro de estatura, salvo excepciones como la del santiaguero Javier Justiz; existe una marcada prioridad hacia lo físico en detrimento de lo restante. Además, deben reajustarse los planes y sistemas de entrenamiento en toda la pirámide deportiva, ya que cuestiones técnicas como el tiro al aro, entradas y manejo del balón dejan mucho que desear; solo entrenar y jugar con la debida constancia daría un medidor real y elevaría la calidad.

ALGO IMPRESCINDIBLE

La inserción en ligas extranjeras es de vital importancia para catapultar las aspiraciones del baloncesto cubano, si bien es cierto que los contratos del ya mencionado Justiz y de Jasiel Rivero alivian un poco el malestar, el diapasón no debe quedar solo en las Ligas de Argentina y Uruguay, debe ampliarse también a Brasil y a Europa; los basquetbolistas cubanos tienen que ver otro tipo de juego, diferentes formas de entrenamiento y distintos sistemas de juegos.

Encrucijadas que plantean interesantes cuestionamientos sobre la situación del baloncesto local, un deporte de muchos adeptos, que fue brillante en el pasado y que no debe quedar su despegue en puras utopías sino en sueños perennes que en el momento oportuno lleguen como hermosa realidad.


Alexander García Milián


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