martes, 6 de diciembre de 2022

El año 2019 en pelota

¿Qué resultados dejó la temporada de béisbol para Cuba?...

Norland Rosendo González en Exclusivo 01/01/2020
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Pelota cubana-Serie Nacional
Cuba ha dejado de ser una potencia en las competencias internacionales y ya nada sorprende a la afición.

Con un bronce en la Copa del Mundo sub-12, opacado por los Juegos Panamericanos de Lima, concluyó la temporada del béisbol cubano, en la que no cambió la tendencia de los últimos años: más derrotas que victorias en los torneos extranjeros, y un ponche político de Donald Trump a lo que hubiera sido el juego del año entre Cuba y Estados Unidos.

Enero empezó con un play off inédito por la corona de la 58va. Serie Nacional entre Villa Clara y Las Tunas, ganado por los Leñadores de manera inobjetable y la confirmación de que su plata en la campaña anterior no había sido obra de la casualidad. Pablo Civil vivió como mentor lo que no pudo como jugador, y Las Tunas se coronó por primera vez.

Fuera del terreno, se seguían las noticias que venían del norte respecto al histórico acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol y las Grandes Ligas (MLB, por sus siglas en inglés). Mientras la inmensa mayoría de los jugadores residentes a un lado y otro del estrecho de la Florida celebraba el pacto, algunos peloteros de cuello y corbata que empuñan el bate para golpear todo entendimiento entre ambos gobiernos y pueblos, se confabularon para que Trump congelara la implementación del acuerdo, y tanto instigaron, que lo lograron.

En abril, el emperador de Washington dio instrucciones para que todo volviera, en términos prácticos, a cero, después que, incluso, Cuba había hecho pública una lista de 34 jóvenes que podrían ser fichados por las franquicias de la Gran Carpa y se vislumbraban buenas oportunidades en circuitos invernales afiliados a la MLB para nuestros jugadores sin que tuvieran que radicarse en el extranjero.

La jugada de Trump, eminentemente política, buscaba mantener los flujos migratorios de los atletas cubanos con el propósito de seguir debilitando nuestro béisbol y adjudicar ese retroceso al Socialismo, sin importarles que con semejante actuación se aliaban con los traficantes de personas.

La Oficina del Comisionado de MLB ha hecho gestiones para que la Casa Blanca modifique su postura respecto al acuerdo con Cuba, pero no se visibilizan indicios de que en la Era Trump haya una reactivación del pacto.

Sin embargo, este juego por regularizar las relaciones entre ambas partes no ha concluido. Está detenido, congelado, y dejando pérdidas no solo para Cuba. También para MLB, que sabe cuánto puede crecer el impacto de nuestro béisbol en las Grandes Ligas. Este año, por ejemplo, pese a la ausencia de un puente natural, legal y ordenado, 30 peloteros nacidos aquí jugaron en la Gran Carpa y más de 130 lo hicieron en ligas menores. 

En octubre, la FCB rubricó un acuerdo con la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC, por sus siglas en inglés), que, entre otros propósitos, tiene la intención de ayudar a colocar nuestros peloteros en otros mercados profesionales, donde podrían elevar su calidad, como es el caso de las ligas de Corea del Sur, Taipéi de China, Australia...

DENTRO DEL CAMPO

El sueño es revertir la situación actual de los últimos años, cuando Cuba ha dejado de ser una potencia en las competencias internacionales y ya nada sorprende a la afición, que ha visto de todo, desde derrotas con Alemania, hasta un inexplicable sexto puesto en Juegos Panamericanos.

Muy reforzados, aquellos tuneros que alzaron el cetro en la temporada nacional llegaron a una sorpresiva final en la Serie del Caribe. La edición de 2019 estuvo próxima a cancelarse, tras retirársele la sede a la ciudad venezolana de Barquisimeto, pero Panamá aceptó organizarla cuando faltaban pocos días para el inicio.

Se modificó la competencia para que los anfitriones tuvieran un representante en calidad de invitado, igual que sucede con Cuba desde 2014, y lo que nadie imaginó fue lo que sucedió: Toros de Herrera y Leñadores de Cuba se enfrentaron por el título. Los locales ganaron 3-1, en un torneo en el que Lázaro Blanco fue seleccionado en el Todos Estrellas como el mejor lanzador derecho y Alfredo Despaigne ganó semejante premio entre los jardineros izquierdos.  

Desde el punto de vista táctico, no hubo cambios respecto a las tendencias de los eventos anteriores. Mucha agresividad de los bateadores cubanos en el home plate, pocos pitcheos vistos por comparecencia, muchos swings al primer envío, excesiva cantidad de rodados, y en el caso de los serpentineros, alto porcentaje de bolas, problemas manifiestos con el comando y control e incapacidad para sacar los outs en momentos clave o inducir determinado tipo de conexiones de acuerdo con la situación del juego.

Sobrevino un debate sobre si había sido un problema de dirección. El mismo debate de siempre. Los mentores pagan las derrotas y no se llevan, casi nunca, ni un mérito en las victorias. Los Juegos Panamericanos estaban próximos y la meta en un campeonato de quinta categoría, dadas las ausencias de Estados Unidos y de los mejores jugadores de la región, era el oro que no se había logrado en las dos ediciones anteriores.

Le dijeron al director campeón en Río de Janeiro 2007: tome usted las riendas de la selección nacional, y Rey Vicente Anglada aceptó el reto.

Se desarrolló una larguísima preparación, considerada por algunos expertos como exagerada, de muchos viajes, con altura mexicana fuera de tiempo y los augurios de lo que vendría después emergieron del saldo alarmante en la liga Can-Am y los topes con USA-Baseball y el equipo de Nicaragua.

LLegó Lima. Apenas se ganó un juego, a Argentina, y no se pudo pasar de la primera ronda. Derrotas con Colombia y Canadá nos mandaron a jugar por el quinto puesto ante República Dominicana. Vencer en ese choque no serviría de consuelo. La historia nefasta no había concluido. Faltaba el escándalo mayor, de talla XXL. Cuba desperdició una ventaja de ocho carreras en el décimo inning y quedó al campo. Ni viéndolo parecía creíble.

Era el fin, también, de Anglada. Para el Premier 12 le dieron el mando a Miguel Borroto, quien en su regreso como director de los Toros de Camagüey había logrado colocar a su equipo en la élite de la temporada 59.

En el torneo de selecciones más importante del año, se premiaría al mejor conjunto de América con un boleto para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Las opciones de Cuba eran poquísimas. Más de corazón que de razón.

Nuestro equipo no pasó de la primera ronda. Ganó un partido en extremo ante Australia y cedió frente a Canadá y Corea del Sur.

Japón se proclamó campeón, desbancando en la final a los coreanos, monarcas de 2015, y el metal de bronce y el cupo olímpico de América fue al pecho de México.

Quedan dos oportunidades para que nuestro país, único que ha estado en todos los podios desde el debut en Barcelona 92 del béisbol en las citas bajo los cinco aros: el preolímpico continental, en Arizona en marzo de 2020, y unos días después el clasificatorio intercontinental en Taipéi de China.

Uno está relacionado con el otro. En Estados Unidos hay tres pasajes para Asia. Uno directo a Tokio, y solo los ocupantes de los puestos dos y tres seguirán viaje a Taipéi de China, donde se pondrá en oferta el último cupo para la cita olímpica. 

Antes, el campeón de la actual serie nacional (ojalá menos reforzado que en los años anteriores) debe viajar en febrero a San Juan, Puerto Rico, donde Cuba ganó por última vez una Serie del Caribe, en 2015, bajo las riendas de uno de los mentores más exitosos de nuestro béisbol, Alfonso Urquiola.

MIRANDO EL FUTURO

El año 2019 dejó una presea de bronce en las vitrinas de la Federación Cubana de Béisbol. La conquistó el equipo de la categoría sub-12 en la Copa del Mundo celebrada en Taipéi de China, del 26 de julio al 4 de agosto. Allí el conjunto anfitrión se alzó con la corona, escoltado por Japón. Esta es la segunda presea insular en campeonatos para atletas de esa edad, después del subtítulo en la primera edición (2012). 

Nuestro país no tuvo representación en el Mundial para menores de 18 años, ganado también por Taipéi de China, Estados Unidos fue plata y Corea del Sur, sede de la justa, entre el 30 de agosto y el 8 de septiembre, completó el podio. Se añoran los tiempos en que Cuba era la gran triunfadora en esa categoría. Aún lidera el medallero (11-2-5), por delante de los estadounidenses (9-12-5). Desde 2013, un elenco caribeño no sube a un podio.  

En el noveno mes del año, la selección cubana sub-15 aseguró en México uno de los cupos de América para la cita del orbe que tendrá lugar en julio de 2020 en ese mismo país. En torneos globales de la categoría, nuestro país ostenta dos oros (2014 y 2016) y una plata en 2012 en cuatro ediciones, y si se añaden los resultados previos cuando se podía jugar con 16 años, ocupa el segundo lugar en el medallero histórico (6-4-2), solo superados por Estados Unidos (7-2-2).

El año 2019 deja un juego inconcluso fuera del terreno. Se generó un debate popular para que cada diera su hits sobre qué hacer para mejorar los resultados en nuestro deporte nacional. Pronto sabremos la estrategia derivada de esos y otros criterios.


Norland Rosendo González


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