martes, 6 de diciembre de 2022

Del susto al invento: pelotas de yagua

La creatividad se pone a prueba en la historia de Ulises Herrera, quien inventó pelotas con un material inesperado...

Norland Rosendo González en Exclusivo 23/09/2013
4 comentarios
Pelotas de yaguas
En el lomerío del Escambray, los niños jugaban béisbol con pelotas de yaguas

Esta historia pudiera parecer un cuento de campo. Una de esas ocurrencias que van de boca en boca con algunas añadiduras o cortes, según la capacidad de fabulación o la parquedad de los eslabones de la cadena trasmisiva. Pero les aseguro que sucedió así. Fue el mismísimo protagonista quien me la contó tras merecer un premio por su creación. Además, ¿quién duda de que cada cubano lleva dentro un innovador, un inventor, un duende que empata trastos con piezas viejas y hace cosas útiles?

 Como casi todas las tardes cuando tiene un poco de tiempo libre, Ulises Herrera pasó por la arboleda de mangos de la finca de su papá, cogió algunos y fue a comérselos debajo de la palma que está al lado del arroyo.

Esa vez no había empezado a quitarle la cascara al primero cuando sintió que algo sonó encima de él. «Ese ruido lo conozco yo», se dijo, y se alejó más rápido que si un toro le hubiera caído detrás.

«A los tres minutos, más o menos, ya venía la penca con yagua y todo para abajo. Menos mal que yo nací y me crie en el campo, porque si no, quizás ni el cuento estuviera haciendo ahora», dice y se ríe con la picardía de los campesinos.

Según Ulises era una yagua grande, de esas que los tabacaleros siempre andan buscando para curar las hojas de tabaco. Y se puso a hacerla hebras para llevarlas a su casa, donde las emplean en el fregado de los calderos.

En eso estaba Ulises cuando le vino a la mente una idea medio loca, pero que podía funcionar. Él necesitaba pelotas para los juegos participativos de los festivales deportivos de las comunidades que atiende por el INDER, en su natal Güinía de Miranda, en el lomerío del Escambray villaclareño.

Entonces este Licenciado en Cultura Física agarró una piedra y empezó a forrarla con las tiras. Aquello fue cogiendo forma redonda, se parecía cada vez más a lo que buscaba. Así nació su primera pelota de yagua.

Después vino la diversificación. Las hizo de varios tamaños y pesos, con objetos dentro o sin ellos, según fuera el uso que le iban a dar. Incluso, fabricó algunas con cascabeles dentro para niños con discapacidades visuales.

«Hasta para ayudar en los entrenamientos de softbol las utilizaron», cuenta Ulises. «No para el juego, claro, pero sí para enseñar los movimientos, el agarre. Y una vez hice algunas grandes que sirvieron para adiestrar a los alumnos en los pases del baloncesto. Sin embargo, el mayor uso es en los juegos participativos, el derribo de bolos y otros por el estilo».

Ulises Herrera es ríe ahora, pero cuenta que aquel día cuando vio la yagua en caída libre, se dijo: «¡Dios mío, si eso me cae encima…!» Lo que no sabía entonces era que lo que le cayó del cielo, digo, de la palma, fue tremenda idea, que ha merecido varios premios en eventos científicos del INDER.

Como él, varios colegas de la región han apelado al ingenio para que las actividades deportivas en el lomerío no tengan nada que envidiarles a las de las ciudades. Es más, ojalá algunas «encopetadas» sean tan divertidas y sanas como aquellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Norland Rosendo González

Se han publicado 4 comentarios


Reynaldo Hernandez desde FB
 24/9/13 14:28

De acuerdo contigo nelida hay que estar fuera cuba para saber el valor de la vida sana

Nelida Magarino desde FB
 24/9/13 14:27

pero esa es la vida mas sana y feliz que existe. el hombre piensa de acuerdo a como vive y no donde vive.

Tania
 24/9/13 12:06

Cuba qué linda es!!! muy bien por este profe...busquemos que los niños sean felices como sea.

Guantanamero Free
 24/9/13 10:20

muy bien por el profe

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