viernes, 9 de diciembre de 2022

Deborah Andollo: “No imagino una vida lejos del mar”

Retirada del deporte activo desde el año 2002, la inmersionista cubana sostiene su pacto con las aguas...

Andy Bermellón, Lilian Cid Escalona en Exclusivo 04/04/2019
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Deborah Andollo-apnea profunda
Mi extensa carrera deportiva y los logros se los debo a mi país y las infinitas oportunidades que me otorgaron; expresó Deborah Andollo. (Foto: Radio Ariguanabo).

Deborah Andollo López hizo historia con sus inmersiones. Su excelsa capacidad pulmonar la llevó a establecer una conexión única con el mar, hasta convertirse en la única mujer capaz de sumergirse más de 70 metros sin equipamiento alguno. De su accionar fuimos cómplices y testigos, pues los cubanos y cubanas, y muchos otros miles alrededor del mundo nos mantuvimos en vilo al tanto de cada una de sus intrépidas escapadas a las profundidades del océano. Y con ella festejamos las victorias o lamentamos sus intentos fallidos, a sabiendas de que en cada uno de esos viajes se jugaba la vida y un tanto más.

La pasión por el mar le viene de cuna, y antes de dedicarse a la apnea profunda fue atleta de nado sincronizado, militando por ocho años en el Equipo Nacional de Cuba. A esta disciplina le atribuye la génesis de sus logros posteriores, porque de su paso por el alto rendimiento aprendió “el valor de la perseverancia” y descubrió “el potencial que habitaba dentro de mí, para seguir creciendo como atleta”.

Retirada del deporte activo desde el año 2002, la cubana sostiene su pacto con las aguas; reside en la isla de Cozumel, México, y allí, trabaja por y para las disciplinas subacuáticas; esa actividad que, a fin de cuentas, ha sido la pasión de su vida.

—¿A qué se dedica actualmente?

—Me preparo para una nueva etapa de mi vida, recién concluí un periodo de mucho trabajo y dedicación como directiva del deporte cozumeleño. Fueron siete años dedicada a la dirección deportiva, la capacitación de entrenadores y preparación de atletas en etapas formativas y de alto rendimiento, en las especialidades de natación y apnea. Ahora he tomado un tiempo para dedicárselo por entero a los cuidados de mi hija Olivia (10 años), el cual alterno con mi nueva etapa de superación.

—¿Cómo es la conexión que existe entre Deborah y el mar?

—Tengo una fuerte conexión con el mar; todos mis días empiezan nadando en el mar. Lo hago todos los días del año, siempre que el clima me lo permita. El mar es mi gimnasio, mi rincón de reflexión, reclamos, distracción y el escenario de muchos buenos momentos del ayer y del presente.

—¿Cómo nace esa pasión por los deportes extremos?

—Como casi todos los niños cubanos, mis fines de semana, vacaciones y distracciones, fueron en el mar. Mis padres se encargaron de enseñarme la maravillosa vida que habita en él, y mi mayor anhelo era lograr seguir a mi papá cuando nadaba lejos. Mi mamá entendió que era importante que aprendiera del mar lo lindo y lo peligroso, así que desde niña recibí clases de natación.

Como una auténtica habanera del Vedado, mi adolescencia y juventud la pasé en la Playita de 16 o la de 12; distracciones que se fueron disipando en la medida que mi vida como deportista se volvió más compleja.

Siempre he sentido una poderosa atracción hacia el mar, una inquietud constante de conocer otros mares, otras faunas marinas, otros destinos marinos… La vida me permitió cumplir y satisfacer esta inquieta curiosidad.

 —¿Nos explica las sensaciones que siente al bajar a estas profundidades?

—Son sensaciones de soledad, infinito, oscuridad, de conspiración con el mar.

—¿Alguna vez temió?

—No sentía miedo, o quizás el placer de hacerlo era superior al temor.

—Las aguas de Italia, Isla de la Juventud, Varadero y Cayo Largo del Sur fueron los lugares escogidos para lograr la mayoría de sus récords. ¿En cuál se sentía mejor? ¿Existe alguna conexión especial con cada uno de estos lugares?

—La Isla de la Juventud, en Punta Francés, es un sitio especial, es el rincón del mundo donde me descubrí retando a las profundidades; pasaba largos periodos de entrenamiento y aislamiento. Era mi casa marina, allí viví momentos maravillosos, conocí el valor de la amistad sincera e incondicional.

“Cayo Largo del Sur, otra maravilla del mundo, escenario de algunos de mis récords, lugar cálido y amistoso.

”En Italia encontré mucha calidez en la gente que apoyó mi carrera y me acompañó en mis andanzas por las profundidades del Mediterráneo. Las aguas son muy frías y poco pobladas por especies marinas, pero las emociones vividas en los récords fueron muy cálidas y placenteras. Agradeceré siempre que Italia como país me abrió las puertas para permitirme una carrera deportiva más profesional y tecnológica”.

—La mayor parte de su carrera deportiva se desarrolló en un contexto muy complejo para Cuba, donde el país tenía una situación económica difícil. La inmersión demanda muchos recursos ¿Cómo pudo sostenerse por tanto tiempo batiendo los récords mundiales? ¿Cuánto apoyo recibió de las autoridades deportivas cubanas?

—Solo en un país como Cuba, donde la vida y desarrollo de los atletas es tan importante para el pueblo y el gobierno, suceden estos milagros y, por ende, se manifiestan tan notables resultados deportivos. Mi carrera deportiva fue muy larga, le dediqué 25 años al alto rendimiento, considerando mis años en el nado sincronizado.

“En pleno auge del periodo especial, cuando me preparaba para los récords mundiales en apnea profunda, jamás me faltó la atención y el apoyo de las instituciones y autoridades cubanas. Solo en Cuba suceden estos milagros.

”Mi extensa carrera deportiva y los logros se los debo a mi país y las infinitas oportunidades que me otorgaron; no podía hacer menos que retribuir con gloria; al Ministerio del Turismo, al INDER, al Hotel Colony, a mis hermanos buzos, mis entrenadores que me acompañaron y a la gran familia de sangre y la que se fue sumando en el camino.

”Tuve muchas oportunidades y creo haber hecho el mejor uso de ellas, las asumí con responsabilidad y orgullo, siempre regresaba orgullosa a mi país. Sabía que todos esperaban mi regreso y mis victorias, no podía hacer menos que compartirlos”.

—¿Cuál fue el momento más difícil de su carrera deportiva?

—Cuando nació mi hijo Ernesto y tuve que separarme de él para entrenar, aislarme en la Isla de la Juventud, entrenar, dedicarme. Fue muy duro.

“Logré 16 récords mundiales. En uno de mis intentos fallé, me costó superar tanta frustración, analizando los acontecimientos. Entiendo que me apresuré en anunciar el rompimiento de uno de los récords más difíciles de mi carrera, especialmente porque apenas dos meses antes había tenido a mi primer hijo, mi cuerpo aún no estaba listo para tamaña hazaña… mi mente tampoco”.

—Fidel Castro fue un gran amante a los deportes acuáticos. ¿Tuvo relación con él?

—Tengo recuerdos preciosos con el Comandante en Jefe Fidel Castro; apenas iniciaba mi carrera como apneista coincidimos en uno de los actos políticos y pudimos hablar de cerca. Me impresionó saber que dominaba a la perfección los detalles de mis prácticas y las necesidades técnicas de esta, era muy sabio, cercano, amigable, profundamente tierno y afable. Fue un gran nadador y pescador submarino, fiel amante del mar cubano. De joven practicó muchos deportes y se destacó en algunos, fue el creador y el genio de la evolución del deporte cubano, impuso sabiamente la implementación de la pirámide del alto rendimiento, considerando de vital importancia la formación de los deportistas en tempranas edades, e implementó la ciencia aplicada al deporte en todas sus manifestaciones.

—¿Cuándo y por qué decide culminar su carrera deportiva?

—En el año 2002, después de mi último récord en Italia, sentí la necesidad de estar más tiempo con mi hijo Ernesto. Ya tenía dos años y apenas había podido cuidarlo como deseaba, sentía la necesidad de estar más presente en su vida.

“El mundo de la apnea se tornaba más complejo en el plano competitivo y mediático. Me sentía cansada y con pocas fuerzas para batallar. Quería ser mejor mamá. Quería enseñar y escribir. Aparecieron varios proyectos, unos inimaginables, otros muy deseados”.

—¿Extraña las profundidades?

—Voy al mar cada día. Hoy me siento más nadadora que apneista, pero igual la practico eventualmente, vivo en una isla rodeada de mar. No imagino una vida lejos del mar. Mis hijos aprendieron conmigo el valor de tener el mar cerca y de recurrir a él.


Andy Bermellón

Lilian Cid Escalona

Me gusta contar historias.

Se han publicado 1 comentarios


GLM
 4/4/19 12:14

Hola,que bueno saber de ella.

Muy imporesionante su carrera deportiva.Felicidades.

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