sábado, 25 de marzo de 2023

¡Cómo una novela!

El brasileño Ygor Coelho y el cubano Osleni Guerrero se enfrentaron en la final del Panamericano de bádminton...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 01/05/2017
2 comentarios
Osleni Guerrero
Osleni, Ygor, Leodannis y Bjorn de izquierda a derecha.

Un novelista, o un guionista de cine, lo hubiera escrito como sucedió. La final del evento masculino del XXI Campeonato Panamericano de Bádminton debía tener esos dos rivales. Del lado de allá de la cancha el mejor jugador pre competencia: el brasileño Ygor Coelho (número 56 del ranking mundial y uno del continente). Y frente a él la esperanza de los cubanos: Osleni Guerrero, por mucho el mejor de casa de todos los tiempos, el único con una participación olímpica. No se le podía pedir más este domingo al majestuoso Coliseo de la Ciudad Deportiva. Ah… ¡con televisión en vivo!

¿Hace falta recordar que era la cuarta vez que se iban a enfrentar, y que siempre el éxito había correspondido al sudamericano? Los dos primeros de esos triunfos habían sido en el año 2015. Uno en el XX Torneo Internacional de Perú 2015 (17-21, 21-18, 21-18). Y otro en el Challenge de Guatemala (21-19, 21-13). El último ocurrió hace pocos días, en el Challenge de Perú (22-20, 21-19).

Sí, la de este domingo era una revancha muy esperada. Y en casa. Era quizás el ahora o nunca…

En la platea baja se encontraba una buena parte de su familia: madre, hermano, la esposa del hermano, sobrino, sobrina…, vecinos, amigos. La niñita no pudo estar: se encontraba enferma del estómago. No negó que le hubiese gustado que estuviera ahí.

LAS SEMIFINALES

Para llegar a “la hora de la verdad” Guerrero tuvo que vencer en semifinales al último obstáculo en su camino: el estadounidense Bjorn Seguin, segundo sembrado, por detrás de Coelho. La pizarra reflejó marcadores de 21-14 y 21-13. Era la cuarta vez que lo vencía en cinco partidos. El único revés había ocurrido aquí en casa, en el Giraldilla de 2014. Claro, no deseaba que se repitiera ese desliz.

Coelho dejó a un lado a un cubano crecido y mostrando que merece toda la atención a la hora de cuidar su crecimiento deportivo: Leodannis Martínez, de quien volveremos a escribir aquí un poco más adelante. El primer set resultó muy cómodo: 21-6. Pero el brasileño se las vio complicado en el segundo, en el cual sacó un 21-18, tras incluso haber estado perdiendo 17-18.

HORA DE LA VERDAD

Primer set:

La “hora de la verdad”, según mi reloj, comenzó a las 11:33 a.m.

Guerrero salió sin complejos por las tres derrotas. El primer punto lo ganó Coelho. ¿Una razón para preocuparse? El habanero tomó enseguida las riendas. Y, delante en la pizarra, llegó con cinco puntos de ventaja al primer tiempo técnico: 6-11 (respetamos el orden de cada uno de los dos competidores). Se podía confiar… y los minutos siguientes lo fueron confirmando hasta el 12-21.

Algo muy importante: se había visto a un Coelho inconforme una vez y otra con el arbitraje, algo desconcentrado. Y un Guerrero con la mente muy puesta en el difícil compromiso, tanto que cometió solo cuatro errores no forzados.

Segundo set:

El panorama empezó a cambiar. Coelho ahora concentrado, todo lo contrario de Guerrero. Lo fue sacando de su juego, y enredando en el suyo, muy defensivo, con inclinación a hacerlo muy próximo a la net. El sudamericano, muy cerca ya del decisivo punto 21, llegó a tener ventaja de diez (19-10), lo cual iba confirmando que tendríamos por delante un tercer set. Hubo en la pizarra un 20-11, que Guerrero redujo a 20-16 (cinco consecutivos). Pero, hundido por muchos errores, y el crecimiento del brasileño, la suerte estaba echada. ¿Qué pasaría en el parcial definitorio?

Tercer set:

Coelho volvió a salir delante. Y amplió su ventaja. Cuando llegó al tiempo técnico llevaba ventaja de 11-3. En algún momento, para echarle más picante al duelo, un volante rematado por el cubano le dio en la cara al brasileño, quien se quedó mirándolo como esperando una disculpa que… se demoró un poquito, pero llegó. Un rato después la escena fue a la inversa: Osleni golpeado; Coelho disculpándose. Ah… son amigos, se han visitado en sus casas.

Los jugadores sudaban, tenían necesidad por momentos de hidratarse. Hubo un momento en que Osleni se cambió el pulóver. No sabemos si por el sudor. O por cábala. Así hizo aquí en un partido muy difícil. ¿Volvería a dar resultado?

La pizarra, poco a poco, se fue volviendo inalcanzable para nuestro compatriota, hasta que llegó el 21-10, en un desenlace lógico.

CARAS LARGAS

La “hora de la verdad”, según mi reloj, terminó a las 12.22 p.m., tras 49 minutos de dura porfía.

Y enseguida el Coliseo de la Ciudad Deportiva sirvió de escenario a un desfile de “caras largas” (disgustadas por lo ocurrido), olvidando, sí, que en realidad, como acabamos de escribir, era un desenlace lógico.

A propósito: Les debo a los lectores de Cubahora, por elemental respeto, retomar un punto de vista. No me arrepiento de haber escrito días atrás con cautela sobre las posibilidades de Osleni. No solo de llegar a lo más alto del podio (como ha logrado entre nosotros en seis torneos Giraldillas), sino de llegar incluso al podio (lo cual pudo hacer en definitiva con su plata). Es que así no contribuí a añadirle presión, y tampoco olvidé que uno de los grandes problemas del deporte cubano en décadas anteriores, y en la actual, ha sido el exceso de triunfalismo.

No olvidé a la hora de ser cauteloso, que apenas ha competido después de los Juegos Olímpicos de Río 2016, o que en realidad aparecía octavo del ranking entre los jugadores de América. Quedó como cuarto sembrado porque hubo alguna que otra ausencia.

¡LEODANNIS!

Además de la medalla de plata ganada por Osleni Guerrero hubo una de bronce, también en individual masculino, aportada por Leodannis Martínez, en lo que constituyó la primera vez que el bádminton cubano gana dos preseas en panamericanos.

Se debe escribir que el santiaguero tuvo razones para celebrar con alegría su cumpleaños 22, y no solo por la medalla de bronce, sino porque para llegar a ella debió imponerse a dos olímpicos: el mexicano Lino Muñoz, y el estadounidense Howard Shu, tercer sembrado, y, por cierto, el hombre al que Osleni derrotó en los Juegos Olímpicos de Río 2016, única victoria de un cubano en las muy esperadas lides de los cinco aros.

Y se debe escribir que la representación canadiense se robó el show, ganando cuatro de las cinco coronas, pues solo se les escapó la obtenida por Ygor Coelho, la cual de paso dejó a Brasil como segundo; Perú quedó tercera: Cuba cuarta. Que es la primera vez que en nuestro país se organiza un panamericano de mayores en este deporte, lo cual sirvió de preparación para nuestros competidores, quienes, salvo Osleni Guerrero, solo compiten en el Giraldilla. O que los ganadores, por ser una competencia con categoría de Gran Premio, se llevaban cinco mil puntos para el ranking mundial. Osleni, claro está, también los deseaba. Pero en su caso había otros sentimientos y hasta algo de orgullo de por medio. Hacerle su primera cruz a Coelho. Quedó pendiente…

Y que más allá de lo que se deseaba, y no se logró, enseguida salió disparado hacia el éter un pronóstico muy prometedor, lanzado por Roberto Mollinedo, jefe de entrenadores del colectivo cubano.

“En los próximos años se va a hablar del bádminton cubano”.


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Rafael Norberto Pérez Valdés

Se han publicado 2 comentarios


miyeisi
 2/5/17 14:27

hola todo esta perfecto

miyeisi
 2/5/17 14:25

hola todo se ve muy bien

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