jueves, 8 de diciembre de 2022

Cerro Pelado, Río… y el ejemplo perenne

El ejemplo de las generaciones anteriores de deportistas, calará hondo en la delegación que asistirá a los Juegos Olímpicos de Río 2016...

José Luis López Sado en Exclusivo 20/07/2016
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Barco Cerro Pelado
La "Declaración del Cerro Pelado" ratificó la posición de principios del deporte cubano.

De la historia, pródiga en buenos ejemplos, pueden emanar fructíferos caminos a seguir en el presente de cualquier esfera de la vida. Sin duda alguna, el deporte es una de esas modalidades que, diariamente, “se alimenta” de los valores que marcaron pautas en el pasado. Y en este sentido, les alerto que no solo me refiero a la cota puramente atlética.

Por estos días, el movimiento deportivo cubano desarrolla innumerables actividades en toda la Isla recordando la peculiar gesta de la delegación que viajó a Puerto Rico en el barco Cerro Pelado, para intervenir en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966.

Durante el viaje fueron asediados por aviones norteamericanos y se les estaba negando el acceso a la bella ciudad de San Juan. Los deportistas cubanos, bien guiados por entrenadores y directivos, no se amilanaron. Todo lo contrario. Para mantener la forma, entrenaron sin cesar encima del buque, además de darle respuesta a esta fallida maniobra imperialista con la llamada Declaración del Cerro Pelado, la cual proclamó el derecho de Cuba y los pueblos a participar libremente en eventos deportivos.

Es muy extensa la lista de los atletas que integraron aquella valiente delegación. El inclemente paso del tiempo, nos ha “robado” a muchos. Pero el ejemplo y conocimientos mostrados por todos ellos, y el de otros como los aún activos profesores Enrique Figuerola y Miguelina Cobián, de atletismo, el pelotero Pedro Chávez y el avezado entrenador de boxeo Alcides Sagarra, han calado hondo en nuestra actual generación de deportistas, incluida la delegación de 120 jóvenes que intervendrán en los cercanos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, del 5 al 21 de agosto.

“Desde edades tempranas, hemos abrazado el compromiso de defender a nuestra patria. Vamos a los Juegos convencidos de nuestro compromiso histórico y de nuestra potencialidad. En Río de Janeiro enarbolaremos nuestro lema: Comprometidos con la historia”, expresó Denia Caballero, titular mundial del lanzamiento del disco, al leer el compromiso de la delegación.

Como se aprecia, estas palabras de la joven atleta demuestran su voluntad y la del resto del grupo, de ser dignos representantes del pueblo. “Defenderemos el pabellón patrio como fieles exponentes de nuestra tradición de lucha, y cumpliremos con los preceptos del olimpismo, apegados al juego limpio, el respeto a los rivales y acorde con las normas del evento”, aseveró Denia.

Ese perenne ejemplo les persigue desde la epopeya del Cerro Pelado. Y en Río de Janeiro será un gran estímulo para la delegación cubana, que pretende ubicar entre los primeros 20 países a una Isla de tan poca densidad poblacional y no exenta de dificultades económicas para un mejor desarrollo deportivo.

Es válido decir que la actuación de los boxeadores será clave para que Cuba ocupe un lugar destacado. De lograrse los tres títulos previstos —como todos esperamos—, habrá que citar y felicitar a muchos hombres de manera directa. Y sin dudas, no podrá faltar el ejemplo y dedicación brindada durante varias décadas por el adiestrador Alcides Sagarra, fundador y guía de la bien llamada escuela cubana de boxeo.  

Los puños sueñan con varias coronas. Y no van a creer en la presencia de boxeadores profesionales, por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos. Los tricampeones mundiales Lázaro Álvarez (60 kg) y Julio César La Cruz (81), así como el monarca del orbe Arlen López (75), son las piezas claves de la tropa del jefe de entrenadores Rolando Acebal.

En la ceremonia de abanderamiento oficial de la delegación, el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó: “los jóvenes llegarán a Río de Janeiro con fuerza, moral, solidaridad y ética revolucionaria, en defensa de los más puros ideales olímpicos, tan amenazados en el mundo de hoy por la hegemónica visión del deporte como mercado, lo cual nos tratan de imponer a escala global los acólitos del salvaje capitalismo neoliberal”. Y muestra de esta tónica tan caótica será que, en Río, emergerá sobremanera el robo de nuestros talentos deportivos. Atletas de origen cubano, representando a otros países, están en condiciones de escalar al podio de premiaciones.

Entonces, los jóvenes reunidos en la sala Avellaneda, del Teatro Nacional de Cuba, mostrando el respeto y el compromiso con la historia y con sus dirigentes, se levantaron de los asientos y cerraron con un sólido aplauso. Las instalaciones de Río de Janeiro dirán la última palabra.


José Luis López Sado

Periodista


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