sábado, 26 de noviembre de 2022

Cepeda resalta entre las estrellas paralímpicas

Ostenta la condición de atleta cubano con discapacidad con más medallas en esas lides...

Roberto Méndez en Radio Angulo 29/08/2020
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Enrique Cepeda Caballero-Atleta

El 25 de agosto de 1996 concluyeron los Juegos Paralímpicos de Atlanta, en Estados Unidos, donde una pequeña delegación cubana hizo historia. Con solo 10 atletas se ganaron ocho medallas de oro y uno de los más distinguidos fue Enrique Cepeda Caballero.

A 24 años de concluido el certamen, todavía se recuerda la actuación, en especial la de Cepeda, campeón en los saltos largo y triple, y medallista de plata en los 100 metros. En todos los casos en la categoría B3 (débiles viduales).

Para el capitalino de 57 años de edad, en la ciudad estadounidense se produjo la segunda de sus cuatro presentaciones en juegos paralímpicos. Todavía estaba fraguando la condición de atleta cubano con discapacidad con más medallas en esas lides, que ostenta con cuatro de oro, dos de plata y una de bronce.

“Sin dudas, para mí Atlanta fue una competición especial. Primero por los resultados personales y de la delegación, y también por poder desquitarme de una injusticia cometida en Barcelona 1992”, recordó a JIT en conversación telefónica en estos tiempos de pandemia por la COVID-19.

“Gané en salto triple con 14,89 metros, récord mundial, y la longitud con 7,17 en el último intento. Esta última prueba fue de gran satisfacción porque demostré que podía haberlo hecho en Barcelona”, aseguró.

Cepeda narró que en el salto largo había llegado segundo a la posibilidad final, con solo 6,90 metros logrados, por detrás del bielorruso Ihar Fartunau, quien exhibía 7,02.

“Incluso busqué a Fartunau para felicitarlo antes de mi salto final, pero me dijo: No finish. Salí a darlo todo, hasta bajé mi carrera de impulso a siete pasos. Pensé que debía cumplir mi compromiso de dos oros y así salió”, comentó sobre algo que guarda con especial alegría.

El hoy metodólogo del departamento de deporte para personas con discapacidad, en el Inder, dijo que en Barcelona hubo manipulación en la zona de reportes y no pudo registrarse a tiempo para la prueba de longitud.

“Estaba en excelente forma, hice récord mundial con 14,58 en el triple y pude ganar el largo, pero a veces los deportistas nos encontramos con esas injusticias”, consideró quien a pesar de ello ha sido uno de los más grandes en la historia paralímpica.

Al retornar a lo hecho por Cuba en Atlanta no pueden dejar de mencionarse al velocista Omar Turro Moya, ganador de los metales áureos en 200 (cota del orbe de 22.89 segundos) y 400 metros B2 (débiles visuales profundos); a la discóbola Liudis Masó Bellicer (RM-B2-45,06 m) y al jabalinista Guillermo Pérez Céspedes (RM-F42-49,74 m).

Los restantes títulos fueron para el fondista Diosmani González Santana en los 5 mil metros B2; y para Ambrosio Zaldívar Mesa en los 400 metros B3. González se llevó la plata en los 10 mil y Masó en la jabalina B2.

La cosecha de 8-3-0, con solo 10 atletas, incluidos dos nadadores, entre quienes figuraba el actual entrenador Ernesto Garrido Oliva, pasó a nuestras páginas de gloria como la de mayor eficiencia.

No obstante, la de más cantidad de preseas ocurriría muchos años después, en la edición de Londres 2012 (9-5-3).


Roberto Méndez


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