martes, 6 de diciembre de 2022

Brasil 2014: Cuatro cuartos y la antesala

Cubahora tuvo la oportunidad de entrevistar a Darién Díaz, entrenador de la selección de Ciudad Habana de Fútbol y asistente de la sub-17 nacional...

Jhonah Díaz González en Exclusivo 08/07/2014
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La presencia de grandes del fútbol universal, incluido el único histórico que nunca ha besado la Copa. La suma de 10 títulos mundiales; paridad numérica entre Europa y América; y selecciones muy seguidas en nuestro país. Estos elementos, entre otros, matizan los encuentros de semifinales de la exitosa cita de Brasil.

En esta ocasión, Cubahora varió su recurso, y salió en busca de un especialista que paulatinamente ha logrado incluir su nombre en los medios de comunicación. El talento y el tesón hacen de Darién Díaz, entrenador de la selección de La Habana, medallista de bronce en el nonagésimo noveno Campeonato Nacional, y asistente de dirección del sub-17, un hombre de referencia casi obligada dentro del más universal de los deportes en nuestro archipiélago. Por suerte, logramos su captura, sin presión ni forcejeos.

Asequible como siempre, accedió a brindar sus valoraciones sobre los cuartos de final, posibles desenlaces de la próxima instancia y algunos otros toques.

- Primeramente, Darién, tu opinión sobre lo acontecido en el duelo del pasado viernes entre Brasil y Colombia. La canarinha sin el jogo bonito de antaño, sin tanta pegada arriba, resultadista, pero invicta. Los cafeteros, sobrados en su andar hasta este segmento, y tres hombres claves: James Rodríguez, Juan Cuadrado y su director técnico José Pekerman, por hacer suya la historia, y de paso pisotearla.

Me gusta analizar y observar los partidos en casa junto a la familia y los amigos, y les comenté anterior al pitazo inicial que los pentacampeones planetarios se hacen difíciles ante equipos del cono sur. La afirmación viene por argumentos como el peso de la camiseta, la historia, el impacto psicológico, y súmele el hecho de la sede. Este último aspecto puede ser en ocasiones negativo, pero los del gigante sudamericano están acostumbrados a jugar bajo presión. Para ellos no existen segundos lugares, menos ahora en su propia tierra. Todo lo que no sea el campeonato es un fiasco.

Desde el punto de vista técnico aplaudimos a (Luis Felipe) Scolari por el excelente planteamiento desplegado. La defensa férrea, sobre todo durante el primer tiempo, donde les quitaron la pelota a los colombianos, cerró a James Rodríguez y a Juan Cuadrado, con relevos y coberturas exactas, y los hizo ir mucho hacia atrás.

Un Brasil que no ha mostrado buena cara, pero resuelve. No juegan vistoso, es verdad, aunque excepto Neymar no tienen esos hombres dotados de belleza en sus toques. Este último desenlace es el reflejo del verdadero estilo de los locales: juego rocoso, defensa bien parada, un mediocampo efectivo y recuperador de balones, y una delantera sin pegada sin magia, y que depende de las actuaciones del chico del F.C. Barcelona. Para mi gusto se extraña la presencia de Lucas Moura.

No cree que el árbitro dejó jugar demasiado, y de manera general no estuvo a la altura que requiere una Copa del Mundo.

Totalmente de acuerdo. Fue muy benévolo con ambos. Ejemplo es la acción más que antideportiva sobre Neymar. Zuñiga se disculpó en las redes sociales. No obstante, el daño está hecho. No queremos jueces tarjeteros. Sí aquellos que se den a respetar y muestren cartulinas en el momento oportuno, en busca de que los duelos no se vayan de las manos.

El otro encuentro de esa jornada nos deparaba el único cotejo entre dos pesos pesados: Alemania, con toda su materia prima lista y sin el despliegue de todo su potencial futbolístico en presentaciones anteriores, ante la Francia autosuficiente de Pogba, Balbuena, Benzema, Barane y Matuidi, que llegaba de más a menos.

Un enfrentamiento bastante europeo en toda la extensión de la frase. Juego engorroso y planteamientos defensivos sin echarse atrás totalmente. Los galos se quedaron cortos en su accionar. El hecho de contender ante los teutones tal vez les pasó factura. La presencia física y actitud de los de Low fueron determinantes, y lograron resolver con ese gol tempranero de Hummels.

Alemania, tras la diana, se mentalizó en cuidar el marcador, en estar en cada acción ofensiva contraria sólidos en defensa; mientras que los dirigidos por Didier Deschamps no encontraron ese revulsivo que les cambiara la cara. Un atleta que por las bandas ampliara el campo y abriera espacios, y cuando tuvieron oportunidades no resultaron contundentes. No obstante, los teutones que vimos en su debut frente a Portugal no se han visto luego.

Tres goles en esa fecha, todos marcados por defensas centrales. Dato llamativo si tenemos en cuenta la presencia de delanteros goleadores y de roce competitivo en el Viejo Continente.

Se debe a los sistemas tácticos empleados. Cada vez el empeño ofensivo se diluye, y lo más importante es que no te anoten. A este punto ha llegado el fútbol. Fíjate que Bélgica prefirió jugar con cuatro defensas centrales, y olvidó las llegadas por los laterales. Su fin era mantener en cero el marcador de su rival y luchar con los de arriba.

Los belgas, justamente, enfrentaron el sábado a Argentina. Una generación muy talentosa que para mi gusto estará curtida para la Eurocopa 2016 y la cita ecuménica de Rusia 2018.

Estoy de acuerdo, lo tienen todo para brillar, y llegaron justo hasta donde los entendidos le avizoraban su camino. Su delantera estuvo floja, y el gol más tempranero marcado fue al minuto 77. En esta ocasión no funcionaron del todo. En el tope frente a los albiceleste se agotaron sus ideas, los pelotazos frontales no fructificaron, y esto le hizo fácil el trabajo a su contrincante. No tocaron por el pasto, no intentaron crear espacio ni encarar a sus contrarios. Un error táctico fue incorporar como delantero a van Buyten en los últimos compases; resultó un estorbo, no se sabía mover porque no es su posición.

Darién, tema recurrente resulta la defensa de los gauchos. “Lentos, fáciles de desequilibrar, se paran mal”, son algunos argumentos esgrimidos. Sin ambages, creo que no ha sido así, solo tres goles, e inmaculados en octavos y cuartos de final. Excepto ante Nigeria.

Efectivamente, creo que los africanos sí los pusieron en aprieto en varias ocasiones, pero en los demás encuentros se han parado bien, excelentes en las protecciones y ayudado por un mediocampo que no va bien en ataque, sin embargo recupera mucho y aspira balones.

La entrada de Demichelis por Fernández también derivó en superior velocidad y experiencia; el último pretexto determinante en esta instancia. Si se le puede señalar algo positivo de manera general a este elenco puede ser su defensa. Marco Rojo encanta, y los demás, con altas y bajas, hacen su trabajo. Superlativos Mascherano y Garay.

El último encontronazo de la fracción enfrentó a la mayor sorpresa, Costa Rica, y la “Naranja Mecánica”, que tiene tres finales en su historia, pero no ha conquistado título alguno.

Creo que de manera general muchos debieron estar con el corazón en Costa Rica por ser de nuestra región geográfica. Pero en pensamiento frío y objetivo Holanda es muy superior. Los aplausos para los ticos, desde el técnico hasta los jugadores, por la manera en que se pararon en la cancha, como buscaron los contragolpes en los momentos precisos y sus excelsas coberturas defensivas. La marca a Robben fue adecuada hasta que le sacaron la tarjeta amarilla a su lateral izquierdo, lo cual derivó en mayor libertad para el talentoso jugador del Bayern Munich.

Lo cierto es que se plantó ante los grandes. Dejó fuera a Italia e Inglaterra, llegó a cuartos y vendió bien cara su derrota en penales. Realizaron un trabajo meritorio, e incluso tuvieron chance de ganar en los finales, aunque en honor a la verdad la victoria se la merecían los tulipanes. Las palmas tanto a Keylor Navas como a su homólogo Tim Krul, el hombre que asombró al universo con su astucia en los tiros decisivos.

Solo restan algunas horas para el comienzo de los duelos que dejarán los dos finalistas en esta ocasión. Brasil-Alemania y Argentina-Holanda.

Me parece que están los cuatro grandes. Hacía rato que no se llegaba de esta manera, siempre aparecía un eléctrico. Esto es bueno para el espectáculo. Falta Italia, España, pero estos se lo ganaron.

De manera general pareos muy parejos, y sin favoritos aparentes. Brasil con ausencias notables. Neymar por lesión y Thiago Silva por acumulación de cartulinas. Mi corazón está con la sede, pero los europeos se paran bien en defensa, no mantienen la verticalidad del pasado mundial, pero son contundentes arriba. Este encuentro, tras lo sucedido, puede culminar pasado los noventa minutos.

La otra semifinal tampoco nos deja claro un ganador. Holanda puede poner de manifiesto la velocidad de sus jugadores de arriba, Robben, Kuyt, van Persie, y su accionar por las bandas. Los sudamericanos, por su lado, dependen mucho de Messi, de que frote su lámpara y haga de las suyas. La ausencia de Di María es un elemento muy negativo en sus ambiciones.

Por último, es conocido su trabajo como asistente de dirección del sub. 17 nacional, ¿qué opinión le merece el conjunto, cómo está el trabajo?

Hasta ahora todo marcha bien. Tenemos atletas talentosos, de futuro y lo que resta es seguir. Creo importante llamar a todos los aficionados de este deporte para que apoyen el fútbol cubano. La entidad rectora está labrando el camino al éxito y esperamos, creo que es un deseo de todos, ya sea en el 2018 o 2022, más temprano que tarde, ver a nuestra selección en un torneo planetario.

Los próximos días 23, 25 y 27 de julio estos chicos jugarán en el Pedro Marrero, por lo que exhorto a la población a que nos apoyen, nos brinden su voto de confianza. Creo que vamos por un buen camino.


Jhonah Díaz González

Amante ferviente de todos los deportes, sin distinción. Jugador asiduo de ellos, al menos creo eso. Periodista y comentarista deportivo, a ratos.


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