martes, 6 de diciembre de 2022

Al cabo de Cuba-EE.UU., vísperas de Haarlem (+Fotos)

El Tope Bilateral Cuba-EE.UU., vísperas del torneo de Haarlem, puso a debate algunos detalles de la preselección nacional que se prepara con miras al III Clásico Mundial de Béisbol...

Rafael Arzuaga Junco en Exclusivo 11/07/2012
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EEUU - Cuba - 04
Tope Bilateral Cuba-Estados Unido.

Hay razones para creer que se está por el buen camino en el trabajo de preparación para el III Clásico Mundial de Béisbol. Eso, en el ámbito de la preselección y a pesar de las ausencias de algunos jugadores, la mayoría de occidente, que podrían aportar mucho en el proceso. 

(Otro asunto es la Serie Nacional, báscula final del rendimiento, antes de afrontar el principal torneo de la pelota, aunque, como sabemos, espacio débil, enclenque, devaluado por la escasa calidad de la mayoría de los contendientes). 

Este redactor, imbuido por sus dos yo, se preguntó y se respondió acerca de los que consideró los puntos más polémicos de la preselección, siempre con el Clásico en perspectiva, y no solo el torneo de la Semana Beisbolera de Haarlem, previsto para disputarse a partir del 13 y hasta el 22 próximo. 

Sin más preámbulo, he aquí las (mis) diez preguntas y las (mis) diez respuestas.   

1. ¿Qué bien le pudo hacer el Tope Cuba-Estados Unidos a Ariel Pestano, Alfredo Despaigne, Alexei Bell, Yulieski Gourriel, Frederich Cepeda y José Dariel Abreu, lejos ocho meses del III Clásico Mundial de Béisbol? Era mejor afrontar el compromiso como lo que es, un tope de confrontación con la mira puesta en la próxima primavera, y darles mayor oportunidad a Alexander Guerrero, Aledmis Díaz, Yenier Bello, Guillermo Heredia, Roberto Carlos Ramírez y otros tantos jugadores con potencial para actuar como suplentes en marzo. A la vuelta de unas 32 semanas, si el nivel de exigencia enfrentado en este tope no se mantiene —y no se mantendrá, porque de por medio estará la Serie Nacional—, los turnos al bate de los últimos cinco días serán meras anécdotas en la historia de estos “jerarcas”. Por el contrario, para sus sustitutos, incluso para los regulares Arruebaruena y Castillo, habrían sido un examen, otro, para aquilatar sus valías.  

2. ¿Cuánto tiempo se necesita para establecer, de una vez, el orden en la medular de la alineación de Cuba? Es un hecho, Yulieski Gourriel se ha visto mejor en otros turnos ofensivos, quinto o sexto, que en el tercero. Y, a no dudarlo, el espirituano es una pieza inamovible de la formación. Lo que debe acabar de definirse es su posición madero en ristre y esperar porque explote su innegable potencial. Hecho esa precisión, todo se reduce a organizar a Cepeda, Abreu y Despaigne.   

3. ¿Mereció Yulieski (20-3, .150, sin extrabases) la confianza que le permitió alinear de tercer bate cada uno de los cinco partidos pese a su visible desajuste ofensivo? Esta pregunta nace de la anterior. No, no lo mereció. Ni Frederich Cepeda, ni José Dariel Abreu completan un trío rápido en lo alto del lineup, como lo haría el mejor de los Gourriel. Pero no se puede pensar en un orden “ideal” si el rendimiento no lo fundamenta. Del mismo modo que, como dijo públicamente, intentó espolear a Freddy Asiel Álvarez para sacar lo mejor del lanzador, el DT Víctor Mesa, aunque lo considera su tercer hombre si o si, pudo moverlo incluso al séptimo turno y hasta relegarlo a la suplencia al menos en un juego de pelota. 

4. ¿Juan Carlos Torriente, Dayán García o Rudy Reyes, cuál de ellos es la mejor opción para parchear el hueco que abrió la lesión de Héctor Olivera en segunda base? Torriente y Rudy, con el primero como titular. Juan Carlos es un bateador con paciencia en el home plate, que se sabe sin fuerza de slugger y se concentra en batear de línea hacia la derecha del campo, algo que no abunda en la selección. Tiene en contra que batea con frecuencia para dos outs, pero eso tiene solución más factible que buscar un jugador para el segundo turno ofensivo (Alexei Bell no es segundo en ninguna alienación). Rudy, en tanto, ya sabe qué es custodiar la segunda almohadilla en eventos internacionales. Es más, ahí ha lucido mejor que en tercera en muchas oportunidades, principalmente con la casaca del team Cuba, con el que usualmente brilla más que con Industriales. 

5. ¿Bello, Frank Camilo Morejón o Yulexis La Rosa son las mejores alternativas para ayudar a Ariel Pestano y garantizar equilibrio, eficacia en la receptoría, una posición con problemas subyacentes que comienzan a latir con fuerza? Voy a decir algo por lo cual me pueden condenar, pero me arriesgaré. A Bello debiera considerársele para titular, por su ofensiva; y Pestano podría encargarse de los últimas entradas, por su defensa y porque en caso de tener que comparecer en el cajón de bateo, tiene suficiente experiencia para sacar fruto del madero. 

6. ¿Le basta al equipo Cuba con solo un bateador (Frederich Cepeda) y apenas un lanzador de experiencia (Norberto González) zurdos? Algo, ya claro desde antes, me corroboró el duelo: se debió convocar para ahora mismo a más bateadores zurdos, de fuerza y tacto (los nombres pueden ser varios), y había que confiarles más entradas a lanzadores de esa mano, llamar por ejemplo a Julio Alfredo Martínez, Robelio Carrillo o Misael Siverio,  para hacer las veces de abridor zurdo en la rotación. 

7. ¿No es preocupante que Cuba se haya tomado 34 ponches, 12 más que las bases por bolas que recibió del pitcheo de Estados Unidos en cinco partidos? A mi me preocupa sobremanera. Frente a Nicaragua, la ofensiva cubana se ponchó en 25 veces al bate y negoció 20 boletos; y ahora la proporción fue aún peor. Cuba, sus últimas selecciones al menos, definitivamente no tiene vocación por el hit and run o el robo de base (aunque siempre corran con la perspectiva de alcanzar una almohadilla más), por ello es cada vez más importante poncharse menos. Quizás debiera revisarse si el equipo tiene, o no, demasiados tercero y cuarto bates de titulares.

8. ¿Realmente es prudente armar una rotación de cinco abridores tan parecidos? Yadier Pedroso, Freddy Asiel Álvarez, Vladimir García, Odrisamer Despaigne e Ismel Jiménez, este orden es aleatorio, integran un staff uniforme como no recuerdo uno antes. Se parecen muchos los cinco. La diferencia grande es el repertorio del artemiseño, más las velocidades de sus rectas y sliders, no más, no mucho más. Creo, primero, que Cuba necesita calidad para cerrar sus partidos, y los convocados, Vicyohandri Odelín, Dalier Hinojosa y Norberto González incluidos, no ofrecen garantías suficientes para estar tranquilos (aunque en este punto, es una fortaleza el modo de manejar el pitcheo puesto en práctica por Víctor Mesa y el hecho de que el área de lanzamientos, las más de las veces, ha respondido con calificación máxima en los eventos internacionales). La garantía, por ahora, puede encontrarse en cualquiera de los abridores, cualquiera menos en Pedroso, para mi el primer abridor de Cuba desde el declive y a la postrer retiro de Norge Luis Vera (aunque a Pedroso le gusta cerrar).

9. ¿Hay criterios deportivos suficientes para relegar de una preselección de 77 jugadores, contados 31 lanzadores, a Yosvani Torres, Julio Alfredo Martínez, Misael Siverio, José Ángel García, Yulieski González, Jonder Martínez, Israel Sánchez Cuesta y otros que harían la enumeración demasiado extensa? Me dirán que si pido oportunidad para los jóvenes jugadores de posición, igual podría demandar ocasiones para los lanzadores noveles, los más inexpertos. Sucede que, aunque parezcan lo mismo, no es igual. Resulta que a la ofensiva, los establecidos son peloteros curtidos ya en la mayoría de los torneos más difíciles de los últimos cinco años, y sus posibles reemplazos tienen poca o ninguna experiencia internacional. En el caso de los pitchers es lo contrario, los abridores son todos jóvenes, ninguno ha establecido aún una historia con las cuatro letras en el pecho y, detrás, en el bullpen, hace falta experiencia, brazos fuertes, repertorios de calidad y experiencia, mucha experiencia.

10. ¿Convenció Víctor Mesa en su primera presentación pública al mando de la preselección del equipo “grande”? Sí, convenció. Vamos, se apuró con Odrisamer Despaigne (¿o ya estaba condenado el abridor azul?), tuvo demasiada paciencia con Yulieki Gourriel y debió correr un poco más. Al margen de sus lapsos al frente de selecciones de categorías inferiores, períodos en otros países y asistencias a torneos con “equipos B”, este fue su estreno en grande como DT. Un estreno condicionado por los continuos fiascos de los anteriores managers del team Cuba, un estreno colmado de exigencias, un estreno estresante. Y el equipo ganó a un estratega motivador como pocos, con instinto ganador, detallista, observador minucioso de todo cuanto ocurre entre las dos líneas, con raro olfato e imaginación inexplicables para adelantarse a jugadas que pueden suceder pero nadie espera, y, creo yo, a un director sin Mal de Parkinson, sin miedo a perder. Además, vimos a un grupo alegre, vimos hablar, vimos entusiasmados a jugadores cayados, que usualmente juegan maquinalmente.

 

 


Rafael Arzuaga Junco


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