sábado, 25 de mayo de 2024

Ahora que la MLB está en boga…

El hombre de apacible temperamento en la calle, alegre y compartidor a quien el periodista Víctor Muñoz llamó "Papá Montero" (Zumba, canalla, rumbero), se transformaba en cuanto bajaba al terreno de pelota...

Helio Ángel Menéndez García en Exclusivo 28/09/2013
2 comentarios
Adolfo Luque
Adolfo Luque, a quien le decían “Papá Montero”.

Hoy que la pelota de Grandes Ligas se encuentra "pegadita" en los espacios deportivos de algunos de nuestros medios de difusión, considero oportuno —¡y justo!— rendir tributo de recordación a un lanzador que brilló a enorme altura en ese béisbol que ahora muchos llaman familiarmente MLB.

No. No se trata de Cy Young, Cleveland Alexander, Walter Johnson, ni Lefty Grove. Les hablo del cubano Adolfo Luque, quien brillara en los años de las décadas 20 y 30 del pasado siglo con los Rojos del Cincinnati y los Gigantes de Nueva York.

Luque, les cuento, ganó 27 juegos y perdió ocho con el Cincinatti para resultar el líder de los lanzadores en la Liga Nacional de las Mayores. Diez años después, vencidos 43 almanaques, resultó héroe en la Serie Mundial de 1933 al realizar tres relevos magistrales frente a los Senadores de Washington, incluido el juego decisivo de esa Serie Mundial, ganada por los Rojos.

Caso curioso. El hombre de apacible temperamento en la calle, alegre y compartidor a quien el periodista Víctor Muñoz llamó "Papá Montero" (Zumba, canalla, rumbero), se transformaba en cuanto bajaba al terreno de pelota. Su carácter se tornaba explosivo, tendiente al pronto estallido al más mínimo desacuerdo sobre el diamante.

Cubano desde el habitual sombrero jipijapa hasta los zapatos de dos tonos, Luque fue ejemplo no solo de buen atleta sino de hombre exigente para consigo mismo, y en particular, de gran vergüenza deportiva.

Sobre él giran estas dos anécdotas que lo retratan de cuerpo entero y que hoy quiero compartir con ustedes.

Se jugaba la temporada 1938-1939 correspondiente a la Liga Cubana Profesional, y el Almendares dirigido por Adolfo Luque atravesaba por una prolongada racha adversa. En medio del mal momento, el mánager almendarista designó para lanzar al norteamericano Ted Radcliffe, un gigante negro que hasta entonces había mostrado muy escasos deseos.

Como Radicliffe denotaba de nuevo marcada indiferencia en el box, Luque, hecho una tromba, salió del banco y lo sustituyó, indicándole el camino que en La Tropical conducía hacia las duchas, situadas en lo más remoto del jardín izquierdo, fuera de los límites del terreno.

Tras el yanqui partió Luque y, luego de encerrarse con él en los vestidores, retumbó en todo el parque la detonación de un arma de fuergo. Acto seguido se vio al lanzador importado, pálido el negro rostro y a medio vestir, salir precipitadamente.

En el juzgado del municipio de Marianao, el incidente se arreglaba después «entre cubanos». Al día siguiente, la prensa publicaba que la detonación escuchada respondió a un portazo, y se daba a conocer la noticia del apresurado regreso de Radcliffe a su país.

Luque dirigía al Cienfuegos en 1946, cuando sus lanzadores se descontrolaron en importante desafío frente al Almendares. Cansado de ver cómo, uno tras otro, los bateadores azules llegaban a primera por bolas malas, el airado piloto, quien para entonces tenía 55 años de edad, se ajustó el guante, y dirigiéndose resuelto al box arrebató la bola al lanzador de turno.

Luego de un breve calentamiento, y ante el asombro de los presentes, Luque se trepó a la lomita, y sacó par de outs con un hit intercalado.

Un periodista de entonces narró que los aplausos brotaban de las gradas mientras «Papá Montero» cubría el camino desde el box hasta el banco. Y añadía que, al llegar a este, Luque recriminaba con gesto fiero: «!Así se pitchea, coño!».

Una mala pasada de su corazón motivó la muerte de Adolfo Luque el 3 de julio de 1957, a la edad de 67 años. Ese día “Papá Montero” perdía el juego más importante de su vida. El que no podía perder.


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Helio Ángel Menéndez García

Se han publicado 2 comentarios


Ismael Glez
 30/9/13 15:14

elduke, con su amable permiso su majestad le voy a responder yo, verdaderamente ud promueve hablar de un pelotero cubano q en esa llevada y traida MLB alcanzo alguna notoriedad y me habla de un novato del año de un tal Jose Fdez de los Marlins no creo q sen tan estrella como ara lanzar las campanas al vuelo por el aqui en Cubita la bella los ha habido y hay mejores q el, q son cubanos si son cubanos de nacimiento pero renunciaron a jugar representando a su patria hace ya algun tiempo, q es una pena quien sabe a lo mejor, pero de lo q ud puede estar seguro q ninguno de los dos hagan lo q hagan pasaran a la inmortalidad con anecdotas como la referida por nuestro sabio comentarista deportivo Elio Mendez al q le debemos muchisimo respeto por lo q nos trata de enseñar modestamente a todos los cubanos cada dia donde quieran q se hallen. Q tenga una buena tarde forista.

elduke
 30/9/13 9:07

Muy buen recordatorio. Pero La MLB estara mas pegadita si uds nos escriben o nos dejan ver peloteros que conocemos. Te invito a seguir hablando de MLB con 'el Duke' otro que tiene muy buena historia con los Yankees, y del candidato a novato del año Jose Fdez de Los Marlins.

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