sábado, 22 de junio de 2024

56 SN: De líderes, regresos y un retiro especial

La semana tuvo varios hechos destacados para la pelota cubana: el récord de Matanzas, la reincorporación de Alexander Malleta y Donal Duarte, así como el retiro de Ariel Pestano...

Joel García León en Exclusivo 24/09/2016
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Por anunciado no significó sorpresa, aunque tampoco puede minimizarse la dimensión de este récord para nuestros clásicos. Matanzas llegó a 32 triunfos y es el primer conjunto que lo logra con esta estructura, para dejar atrás los 31 impuestos por Sancti Spíritus (52 edición), los propios yumurinos (54) y Ciego de Ávila (55).

También vestido de “cocodrilo” es el líder de los bateadores y hits (435 y 50, respectivamente), Jefferson Delgado, envuelto en su mejor temporada a la ofensiva; mientras sobre el box el avileño Vladimir García luce las mejores galas con dominio de victorias (8), ponches (46), entradas lanzadas (67) y juegos completos (3).

Dentro de los lideratos más seguidos, hay que mencionar también las 18 bases robadas de Víctor Victor Mesa; los cinco triples del granmense Yoelkis Céspedes y las 34 empujadas del camagüeyano Alexander Ayala. En el caso del pitcheo, llama poderosamente la atención que el pinareño Erlis Casanova comande el apartado de promedio de carreras limpias (1,00) aunque su balance sea negativo: cuatro derrotas sin victoria.

Y ya que hablamos de nombres capaces de levantar al público con su faena, se impone comentar el pronto regreso a sus respectivos equipos de Alexander Malleta (con Industriales) y Donal Duarte (a Pinar del Río), campeones ambos con el equipo Otawa, de la Liga Can-Am.

Para quienes dudan de la capacidad e impacto de estos jugadores, baste decirle que sus formaciones barrieron esta semana y están metidas en la lucha por la clasificación a la segunda fase, aunque en el caso de los vueltabajeros la tarea se antoja demasiada titánica, pues solo suman 13 victorias y este fin de semana chocarán entre ellos, es decir, azules versus verdes.

Y en medio de la lógica tensión que siempre traen estos finales de etapa, con cálculos incluidos y variantes que permitan la clasificación directa o la disputa de los dos boletos por comodines, este jueves 22 de septiembre dijo adiós al deporte activo uno de los receptores más grandes, quizás el más grande, de la pelota revolucionaria, Ariel Pestano.

PESTANO: UN RETIRO A LO GRANDE Y SIN SEÑAS

Si alguien se acomodó con deseos y maestría detrás de home por más de 20 temporadas, ese fue Ariel Pestano. Siempre con su uniforme naranja, el receptor de mayor longevidad en nuestras selecciones nacionales nunca se cansó de pedir señas, dirigir el juego y recibir los envíos de los grandes lanzadores de su época.

Pedro Luis Lazo, Freddy Asiel Álvarez, Norge Luis Vera, José Ariel Contrera o Adiel Palma, por solo citar cinco lanzadores, declararon más de una vez a otros colegas que “su confianza mayor siempre estuvo cuando catcheaba Pestano”.

Ahora, tras un jonrón inolvidable en la historia del béisbol provincial y nacional —final del 2013 frente a Matanzas— Pestano decidió, más por edad que por voluntad, quitarse los arreos y pasar a otras tareas.

Quizás en la formación de receptores sea él un maestro de envidia para niños

y jóvenes; o quizás lo veamos en algún momento de timonel en el equipo Villa

Clara, el cual le debe su último cetro a ese cuadrangular suyo y a esa defensa de hierro detrás de home.

Sobre Pestano podrán escribirse y recordar muchas anécdotas, buenas y malas. Desde aquel primer batazo contra Industriales cuando era casi un debutante, hasta la imagen perfecta que dejó en el primer Clásico Mundial de Béisbol a los profesionales de su posición.

Un extraordinario olfato para pedir al lanzador la bola que más daño hacía al bateador; corridas certeras a la hora de capturar un fly de foul y un poderoso brazo para atrapar a los ladrones de base que le salían, eran herramientas únicas en Pestano que se extrañarán en lo adelante.

Haber podido organizar retiros en su tierra natal y luego en varios municipios de Villa Clara, hasta terminar en el estadio Sandino, dignifica a un pelotero que creyó en su proyecto social y se convirtió en líder deportivo y revolucionario.

Para el adiós de alguien tan grande solo basta un abrazo y las palmadas al corazón, ahí donde quedó para toda su afición.


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Joel García León


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