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martes, 3 de noviembre de 2026

El G20 en 2026

Un foro multilateral bajo tensión antes de su próxima cumbre en Miami...

Redacción Cubahora en Exclusivo 03/11/2026
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G-20
Foto: Tomada de Prensa Latina

La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20, celebrada en Atlanta los días 30 y 31 de octubre, culminó sin un comunicado conjunto. Las divisiones sobre Ucrania, Irán, el comercio y la exclusión de Sudáfrica evidencian la fragilidad de un foro que se prepara para su cumbre de líderes en Miami, el 14 y 15 de diciembre.

El 1ro de diciembre de 2025 Estados Unidos asumió la presidencia pro tempore del grupo. La organización se encontraba en un contexto marcado por tensiones comerciales y geopolíticas que aun se mantienen y condicionan el funcionamiento del foro.

Por otro lado,la Cumbre de Líderes se celebrará los días 14 y 15 de diciembre de 2026 en el complejo Trump National Doral, en Miami, Florida, y la presidencia estadounidense ha definido su enfoque como un “retorno a la misión económica central del G20”, con énfasis en la desregulación, la seguridad energética y la innovación tecnológica. Sin embargo, este objetivo declarado choca con una realidad donde los conflictos geopolíticos irrumpen en la agenda y dificultan cualquier consenso.

En el plano temático, la seguridad energética ocupó un lugar central en los debates que ocurrieron en octubre entre los ministros de Asuntos Exteriores, con un énfasis en la necesidad de garantizar suministros abundantes y asequibles y con mención explícita al desarrollo de tecnología nuclear civil, incluidos reactores modulares pequeños, sin dejar de subrayar que cada país tiene derecho a elegir su propia matriz energética. De forma paralela, se discutió la resiliencia de las cadenas de suministro, en particular la importancia de los minerales críticos, los fertilizantes y las materias primas, así como la necesidad de transparencia e inversión privada para asegurar los flujos comerciales. La declaración de la presidencia identificó además como prioridad garantizar la seguridad de vías navegables como los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandab, y condenó el uso de alimentos como herramienta de coerción política.

El tema de la inteligencia artificial estuvo presente, aunque de forma tangencial: en un comunicado paralelo del grupo Quad (Estados Unidos, Australia, India y Japón) se empleó el término "Superinteligencia" en lugar de "Inteligencia Artificial", con una nota aclaratoria que señalaba que en Australia, India y Japón el término se refiere simplemente a la IA, una disputa semántica que refleja diferencias más profundas sobre cómo abordar la gobernanza tecnológica.

Entre las figuras presentes en la reunión ministerial destacaron Marco Rubio, como presidente del encuentro; Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia; Ma Zhaoxu, viceministro de Relaciones Exteriores de China, quien intervino activamente; y Radosław Sikorski, de Polonia, país invitado especial de la presidencia estadounidense. Las ausencias también fueron significativas: Sudáfrica, miembro pleno del G20 y presidente de la cumbre anterior, no fue invitada por Washington, una decisión que generó divisiones y fue criticada por China.

El resultado más visible de la reunión de Atlanta fue la ausencia de un comunicado conjunto, reemplazado por una declaración de la presidencia que no es vinculante ni consensuada. Los puntos de fractura fueron múltiples.La posibilidad de una nueva escalada militar estadounidense contra Irán tras las elecciones de medio término del 3 de noviembre generó preocupación entre los participantes, mientras que las políticas arancelarias de Estados Unidos y la decisión de no invitar a Pretoria añadió otro punto de conflicto. 

La delegación china, encabezada por Ma Zhaoxu, planteó una posición explícita al señalar que la agenda de desarrollo se está quedando gravemente rezagada y al exhortar al G20 a asumir su responsabilidad como fuerza para la paz y la estabilidad, ayudando a aliviar tensiones en focos regionales. En el plano comercial, China y otros países en desarrollo lograron un resultado parcial en la reunión de ministros de Comercio, celebrada en Milwaukee entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre, con una declaración conjunta sobre seguridad alimentaria que rechaza el uso de alimentos como arma, aunque no hubo consenso sobre otros temas como la sobrecapacidad productiva o el trabajo forzoso.

El contraste entre agenda y realidad se hace evidente cuando la presidencia  proclama un retorno a lo básico en materia económica, pero son los conflictos geopolíticos los que dominan y paralizan las discusiones. Al mismo tiempo, la posición de China y otros países en desarrollo, que lograron incluir sus preocupaciones sobre seguridad alimentaria en un documento, muestra que el G20 sigue siendo un espacio de disputa donde los países emergentes buscan hacer valer sus intereses. La cumbre de Miami será la prueba definitiva para ver si el G20 logra superar sus fracturas o si, por el contrario, confirma su parálisis ante un mundo cada vez más fragmentado.

 


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