domingo, 14 de julio de 2024

Cuba y las Cumbres de las Américas, un repaso por la historia

Desde Cubahora, retomamos cómo ha sido históricamente estas cumbres y la participación cubana...

Daniel de la Osa Camacho, Laydis Soler Milanés en Exclusivo 06/06/2022
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VII Cumbre de las Américas
Jefes de Estados y de Gobierno en la VII Cumbre de las Américas, donde participó el entonces presidente cubano, Raúl Castro

Los inicios de la Cumbre de las Américas se remontan a dos Cumbres Presidenciales, una en julio de 1956 en Panamá con la participación de 19 líderes de la región, y otra en Uruguay en abril de 1967, con la inclusión además de un representante de Haití. Ambas pretendían fortalecer la Organización de Estados Americanos (OEA) y una supuesta cooperación multilateral, con la intención de fondo de mantener la hegemonía de Estados Unidos en el área.

Durante la primera se establecieron las bases para la creación del Banco Interamericano de Desarrollo y ya en la segunda se estableció la Alianza para el Progreso. Esta última con un claro propósito imperialista que buscaba frenar los movimientos revolucionarios bajo la sombrilla de una ayuda para el desarrollo.

Pero, no fue hasta 1994 en Miami, cuando se realizó la primera Cumbre de las Américas. En aquel momento se hacía necesario la unidad estratégica de la región, y para ello los gobiernos asistentes decidieron reunirse periódicamente en el marco de estos eventos.

Fue en Miami cuando se acordó trabajar para la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un acuerdo neoliberal y desigual que no llegó a concretarse a nivel de región, pero sí de acuerdos por países. A ese primer encuentro Cuba no fue invitada.

Al respecto, el comandante Fidel Castro en la IV Cumbre Iberoamericana denunció la política hegemónica e injerencista de los Estados Unidos. “A Cuba, país agredido y bloqueado desde hace más de 30 años, se le prohíbe por los presuntos dueños del hemisferio participar en esa reunión. ¡Cuánta cobardía, mediocridad y miseria política refleja realmente tal exclusión! Cuba, sin embargo, no se opone a esa cumbre. Nos complace que los países hermanos de América Latina y el Caribe puedan defender allí con toda firmeza y energía los intereses de nuestros pueblos”, expresó.

Nuestro país tampoco fue invitado a las cumbres posteriores. Resultaba incómodo que una nación que había salido de la OEA, precisamente por estar en contra de la injerencia y hegemonismo de los Estados Unidos, dijera las verdades que hacían falta en esas reuniones. No obstante, en las cumbres estuvo presente el llamado a la unidad y exigieron su inclusión. Por ejemplo, en la cita efectuada en Trinidad y Tobago en 2009, las naciones manifestaron que era inadmisible que Estados Unidos enfocara la cooperación desde una perspectiva de subordinación. Asimismo, en la VI Cumbre de Cartagena de Indias, Colombia, todos los mandatarios de una forma u otra pidieron el fin del bloqueo.

La Mayor de las Antillas, al igual que el resto de las naciones del área, merecía su justo lugar en la cumbre en relación de igualdad. En 2015 este derecho fue reconocido. Fue invitada a que participara en la Cumbre de las Américas efectuada en Panamá. Esto fue gracias a las demandas regionales, el valor de Cuba para América Latina y el Caribe, pero también por el conocido deshielo de la política de Estados Unidos con nuestra nación tras la visita de Barack Obama y el comienzo de relaciones bilaterales. Allí estuvo representada en los encuentros con los actores sociales mediante miembros de su sociedad civil, también en el Foro Empresarial y el de los Foro de los Jóvenes.

Durante el gobierno de Trump, a pesar del cambio en la política hacia Cuba, se extendió nuevamente la invitación a nuestro país de estar presente en la VIII Cumbre de Lima, Perú, entre el 13 y 14 de abril de 2018.

Sin embargo, para la IX Cumbre de las Américas iniciada en Los Ángeles, que se desarrollará del 6 al 10 de junio, nuevamente Cuba no fue llamada a participar, al igual que Venezuela y Nicaragua. Se suponía que Estados Unidos como país anfitrión y líder del Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres (GRIC) convocaría a todos los jefes de Estado y de gobierno de América Latina y el Caribe. No obstante, el presidente Joe Biden exceptuó a estos tres países. Así se demuestra cómo desde Washington se mantiene la Doctrina Monroe como guía en sus relaciones con los países de la región. En vez de mantener el diálogo, ha decidido excluir a los que no coinciden con su ideología. Esto ha sido duramente denunciado por los gobiernos del área, por ejemplo, México, las naciones del CARICOM y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), ya que no se puede hablar de una verdadera Cumbre de las Américas si no están todas las naciones representadas.

Desde Cubahora, retomamos cómo han sido históricamente estas cumbres y la participación cubana.


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Daniel de la Osa Camacho

Licenciado en Ciencias de la Información y Periodista de Datos

Laydis Soler Milanés

Periodista, amante de la literatura y de la buena música.


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