jueves, 1 de diciembre de 2022

“Lo más bello de Cuba es su pueblo” (+Fotos) (+Video)

Una entusiasta admiradora de Cuba y la Revolución, Victoria Abril, ha realizado visitas a Cienfuegos, Varadero y La Habana en días de una intensidad que multiplicó su presencia...

Ada María Oramas Ezquerro en Exclusivo 03/06/2012
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Victoria Abril, cantante y actriz española en La Habana

Una mujer de una sencillez extrema, conversadora que en todo momento hace referencias a Cuba como algo muy importante en su vida y cuya carrera artística reúne una treintena de filmes bajo la dirección de maestros del séptimo arte de España y Francia por las connotaciones magistrales de su arte interpretativo.

Muy recientemente fue invitada “como la madrina”, según sus palabras, del Festival del Monólogo de Cienfuegos, donde interpretó un monólogo de gran repercusión en el evento y, sorpresivamente, subió a la escena —en pleno concierto de Raúl Paz— cantó junto a él y luego un tema en solitario, bajo una aclamación extraordinaria.

En La Habana sostuvo un encuentro con artistas e intelectuales y se reveló como una peligrosa antagonista, cuando las preguntas eran demasiado incisivas, pero resultó muy amable cuando el diálogo se sucedía con la armonía de coincidencias con sus puntos de vista.

—Usted ha sido el punto de convergencia de cineastas/iconos de España y Francia. ¿Existe alguno que considere esencial en su carrera?

Existe más de uno y casi diría que ambos poseen tal significación: Vicente Aranda y Pedro Almodóvar. Pero a Vicente lo considero el padre de mi carrera. Filmé con él catorce películas y mi formación artística se la debo en gran parte a él, pues no estudié arte dramático en ninguna escuela. Y filmando fue como aprendí a descubrir secretos para ir vistiendo de emociones y sentimientos los personajes, a dejarlos que nacieran de mí.

—¿Prefiere algún género en especial?

En realidad, todos los géneros y medios me agradan, porque en cada uno puedo entregar mis facetas. De inicio, trabajé en la televisión como medio de vida, por la popularidad que otorga a quienes trabajan en ella y por lo que representaba el salario que ganaba para contribuir a las cooperativas cinematográficas y contribuir al costo de las filmaciones.

“He actuado en el teatro, un medio que me fascina, por la comunicación directa con los espectadores, porque es un modo de vivir, sufrir y divertirse en escena y conocer de inmediato la reacción de los espectadores. El drama y la tragedia posibilitan crecerse en la escena con los conflictos vividos y la comedia crea un canal muy directo de empatía”.

—¿Y el cine?

Es lo máximo. El artista de la gran pantalla entrega sus creaciones a todo el planeta y se inmortaliza, y lo prefiero por razones tan contundentes. Pero me gustan los contrastes, porque me permiten expresarme a plenitud, no me gusta lo agrisado, ese término medio intrascendente tan aburrido. Yo soy así de los extremos, tengo un explosivo, si quieres soy alocada y un poco anárquica. Al menos nadie puede decirme hipócrita. Reconozco mis defectos y, cuando puedo, trato de atenuarlos.

—¿Le inspiran esos contrastes en su labor cinematográfica?

Acabo de experimentarlos, al filmar simultáneamente una película de un argumento horroroso, que me laceró mucho interiormente, pues se trata de una madre cuyo hijo se suicida, lanzándose al vacío desde un balcón, después de confesarle que desde los ocho años el padre abusaba de él. Mi personaje apenas habla, solo sufre tremendamente y para lograr interiorizarlo, encontré la esencia de su dolor en la pintura de una mater dolorosa, del siglo VIII. Se trata de una coproducción de Francia y Macedonia, que trata de una película que rodé alternativamente con una comedia española que me ayudó a neutralizar ese conflicto tan traumático, teniendo en cuenta que tengo dos hijos de 18 y 21 años.

—Tengo entendido que, en los últimos tiempos usted se inclina por la música, ¿sigue en pie esa afición?

Y de qué manera. Primero grabé un disco de canciones brasileñas, en portugués; recientemente, hice el segundo, a partir de canciones francesas, traducidas a los diferentes palos del flamenco: por bulerías, por tango, fandango y seguidilla. Y ahora pretendo montar un espectáculo con obras de mi autoría, con un DJ cubano y así emprender giras internacionales, con paréntesis en Cuba.

—¿Por qué viene tanto a Cuba?

Por los cubanos. Este es el pueblo más inteligente que conozco. Vengo tanto aquí porque son las mejores vacaciones que puedo tener. El pueblo cubano está muy preparado, la naturaleza es fantástica, como el tiempo y las aguas —me declaro una fanática de las aguas cubanas, desde un arroyito hasta Varadero— porque a mí me encanta bañarme en las aguas de Cuba.

“Es maravilloso pararse en una esquina y sostener una buena conversación, en plena calle, con alguien que acabas de conocer, y te percatas que ha estudiado, que tiene carrera. Es algo maravilloso. Todos los cubanos que conozco están muy bien educados”.

—Habla de un modo como si a ese sentimiento hacia el pueblo contribuyera un afecto personal. ¿O me equivoco?

Es así. Aquí vive mi amor. Estuvimos separados, al poco tiempo de enamorarnos. Pero después volvimos y desde hace catorce años estamos juntos.

—Hablando de Cuba, ¿cómo conceptúa la naturaleza del país?

Es impresionante. Pero eso es el trópico. Puede encontrarse esa naturaleza en la isla de al lado y en la otra. Pero lo que no puede encontrarse es la relación hermosa con el pueblo. El pueblo cubano no se parece a ningún otro. Lo que me interesa de Cuba es su gente y evidentemente el hecho de que la Revolución haya merecido tanta solidaridad en el mundo, se debe a su sentido de la justicia y a este pueblo que por sus condiciones humanas merece toda la ayuda del mundo.


Ada María Oramas Ezquerro

De larga trayectoria en el periodismo cultural. Premio de Oro, del Gran Teatro de La Habana y Miembro de la sección de la Asociación de Artistas Escénicas de la UNEAC


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