Hay una frase que su hijo Ariel dijo hace dos años, cuando anunció que Omara dejaba los escenarios largos, y que conviene rescatar hoy, cuando la cantante cumple 96 años: privarla de cantar "sería condenarla a la tristeza". No lo dijo un crítico ni un biógrafo. Lo dijo quien la conoce de cerca, quien sabe que la música para ella no es un oficio sino una forma de estar viva.
Este jueves, el Instituto Cubano de la Música abrió la jornada felicitándola en redes. En el texto recordaba que Omara Portuondo Peláez nació en Cayo Hueso el 29 de octubre de 1930, que es una de las figuras más representativas de la cancionística cubana y que el locutor Manolo Ortega la bautizó como la Novia del Feeling. Pero entre los datos de rigor había uno que a los 96 años sigue sorprendiendo: su disco "Eternamente Omara" está nominado a los Latin Grammy 2026 en Mejor Álbum Tropical Tradicional.
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La nominación se conoció en septiembre, y el álbum, producido por Roberto Fonseca, incluye colaboraciones de Silvio Rodríguez, Nathy Peluso, Pablo López y Angélique Kidjo. Cuando supo de la nominación, Omara escribió en Facebook algo que no tiene nada de protocolar: «Estoy muy contenta y feliz de que, a mis 95 años, mi disco "Eternamente Omara", un proyecto que realicé junto a Roberto Fonseca, haya sido nominado». Y añadió que si llegara a ganar se sentiría profundamente satisfecha por tantos años de trabajo, dedicación y amor por la música.
Hay otro reconocimiento reciente, pues a finales de septiembre, la EGREM le entregó el Premio Siboney a la Excelencia Musical por la Obra de la Vida en la Casa de la Trova Pepe Sánchez, en Santiago de Cuba. La ceremonia fue sencilla, como son las cosas que importan. Allí estuvo Ariel, que agradeció el galardón en nombre de su madre y contó que se está haciendo un documental sobre la vida de Omara, y que Santiago va a ocupar un lugar central en ese relato por la significación que tiene en su trayectoria.
Esa es la mujer que cumple 96 años hoy. La que tiene un disco nominado al Grammy, un documental en marcha y un hijo que hace dos años explicó, con una claridad que todavía estremece, por qué hay que dejarla cantar: porque «el encuentro con el público, los aplausos y las canciones, la mantienen viva y con buen ánimo».
La muchacha de Cayo Hueso que un día aprendió "Veinte Años" escuchando a sus padres sigue aquí. Con 96 años, con una nominación nueva y con las ganas intactas. Que nadie se equivoque: Omara continúa cantando.

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