viernes, 9 de diciembre de 2022

Fabular en compañía

Poblar de fantasía la escena es el secreto de la narradora oral mexicana Vivianne Thirlón, profundamente vinculada al arte cubano...

Ada María Oramas Ezquerro en Exclusivo 13/06/2012
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Festival Contarte
Festival de Narración Oral CONTARTE 2012

Provocar una irrupción de magia en un espacio escénico, teatro o plaza pública, bajo el sol o las estrellas, es la impresión que causa la narradora oral mexicana Vivianne Thirión quien ha merecido el premio Jesús del Monte, máximo galardón otorgado por el Festival de Narración Oral Diez de Octubre Cuenta, que este año adquirió rango internacional.

Vivianne, multipremiada en eventos de 15 países de América y Europa, es una mujer que ha formado a generaciones de cultores de esta vertiente de las artes escénicas. Ella ha participado en todas las ediciones del Festival CONTARTE, dirigido por Elvia Pérez y siente una gran admiración por Cuba y su pueblo.

—¿Cuándo se inició en este arte?

—Desde 1989 me he dedicado a contar historias con y para los otros. Es una actividad muy placentera esto de comunicarse entre seres humanos, de imaginar juntos. Crear fantasía en compañía es una propuesta que enriquece a quienes participamos en esta aventura.

—¿Cuándo creó la organización que dirige?

—La Asociación Mexicana de Narradores Orales Escénicos (AMENA) fue creada legalmente en 1990 y yo vengo coordinándola desde hace veinte años y, desde entonces, quedó instituido el evento Hablapalabra, que realizamos anualmente en el teatro Julio Castillo, del Distrito Federal.

—¿Cómo podría caracterizar la narración oral en su país?

—Se cuenta mucha tradición oral, lo cual no ocurre en otros países. Por ejemplo, Argentina y Uruguay cuentan mucho de autor. En México se privilegia más la tradición oral. Porque somos un pueblo de una rica oralidad, muy viva. Aunque actualmente los narradores tenemos que ser grandes lectores para divulgar también la literatura. Creo que es pícara la tradición oral mexicana, es como un fresco de personajes carismáticos. En fin, hay de todo.

—¿Cómo enjuicia la narración oral de Cuba?

—Aquí cuentan tanto de autor como de tradiciones orales. La temática de los orishas es una de las fuentes privilegiadas, como también los cuentos de Samuel Feijóo y de Onelio Jorge Cardoso. Pero también existe una literatura nueva, de mujeres sobre todo, que se está narrando tanto por adultos como por niños y jóvenes. Es una literatura muy mágica con gran contenido social.

—¿Cuál es su opinión acerca de los eventos de esta manifestación en que ha participado?

—Comentaba en el coloquio del Festival de Oralidad Diez de Octubre Cuenta que no existen dos festivales iguales. Son tan únicos como sus organizadores. Por ejemplo, el Festival de Narración Oral CONTARTE, de Elvia Pérez, posee una alta calidad en repertorio y obras seleccionadas y su fuerte radica en el gran espacio de que dispone por su sede: el Centro Hispanoamericano de Cultura. Y se caracteriza por la diversidad de sus propuestas.

“También aprecié este aspecto en el de Diez de Octubre Cuenta, al que asistimos representantes de tres países latinoamericanos y todos observamos cómo se han multiplicado los narradores cubanos, y la originalidad de su estilo de contar, sobre todo en las nuevas generaciones muy presentes en este evento que tuvo, además, una gran presencia en la clausura: Rosita Fornés, a quien rindieron homenaje por su trascendencia y por inspirar historias y anécdotas.

“Existe otro festival en México más antiguo que el de Hablapalabra, el de Santa Catarina que dura todo el mes de octubre, lo cual es algo bien difícil, por lo que significa mantener durante todo un mes un evento de esta naturaleza. Y por eso abre muchos espacios en lugares públicos e instituciones. El de Osvaldo Manuel, lo celebran aquí, en julio, está dedicado a niños y jóvenes en plazas públicas. Cada festival tiene lo suyo y qué bueno, pues se aprecia una visión multifacética de opciones y alternativas para apoyar y circular la palabra”.

—¿Qué le atrae de Cuba?

—Tengo muchos amigos aquí a quienes conocí desde 1982, cuando vine al Festival de Narración Oral Escénica convocado por Garzón Céspedes y entre los cubanos dedicados a esta manifestación se ha formado una gran familia. Muchos han asistido a los festivales de México y nos hemos encornado en festivales en otros países, como por ejemplo, Colombia y España y mantenemos amistades de largo tiempo.

“Me gusta mucho Cuba, en especial La Habana, por su vitalidad, este calor tan tremendo que nos desbarata a quienes no estamos acostumbrados a tan altas temperaturas, pero que a la vez tiene una parte muy rica, porque se traduce en la calidez de la parte humana. Me encanta ver el Malecón. Las casas del Centro Histórico. Son maravillosas, aunque algunas presenten signos de deterioro, poseen un señorío muy especial.

“Me gusta el bullicio de las calles, la alegría de las gentes. Los niños, tan listos, tan despiertos como los que estuvieron en la contada del parque de Santos Suárez. Era un grupo grande de niños, de unos cuatro a seis años y había algunos más pequeños aún. Todos estaban muy atentos y parecían cautivados cuando les contaba. Fue un gusto enorme contar para ellos”.

—¿Y cómo le ha respondido el pueblo en otros momentos?

—De un modo maravilloso. Yo quiero muchísimo a los cubanos. Siempre soy muy bien recibida. Ahora nos iremos a Varadero, a disfrutar de esa playa maravillosa.

—¿Cuando regresa?

—Quiero volver lo antes posible. Pero lo seguro es que venga a participar en el Festival de CONTARTE en mayo próximo, cuando el evento cumplirá quince años. Quiero venir para acompañar a Elvia y porque me siento muy bien en Cuba por su hospitalidad y la tranquilidad que se respira.


Ada María Oramas Ezquerro

De larga trayectoria en el periodismo cultural. Premio de Oro, del Gran Teatro de La Habana y Miembro de la sección de la Asociación de Artistas Escénicas de la UNEAC


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