jueves, 9 de febrero de 2023

Fuentes de energía renovable, camino al desarrollo

Cambiar la matriz energética es una necesidad económica y medioambiental...

Daniel de la Osa Camacho, Laydis Soler Milanés en Exclusivo 29/06/2022
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Feria Internacional-Energías Renovables
Entre las alternativas para aprovechar la energía solar se encuentra el plan de utilizar paneles en la cubierta de los edificios gubernamentales y empresas

La energía renovable es fundamental para cumplir con el Programa de Eficiencia Energética y también con los planes del país contra el cambio climático. El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) estima que si se emplea con todo su potencial se produzcan todos los años 26 mil GW de energía limpia. Con esto se lograrían sustituir al año 6,5 millones de toneladas de combustible y dejaremos de emitir a la atmósfera aproximadamente 21 millones de toneladas de CO anuales.

Queda todavía mucho camino para llegar al 100% de energía renovable. Falta de acceso a las tecnologías, suficientes inversiones y también de incentivos para su uso son algunos de los obstáculos. No obstante, la meta está y existe la voluntad de país, ya se dan los primeros pasos.

Energía solar fotovoltaica, participación protagónica en el país

Al ser Cuba un país de eterno verano, como muchos insisten en llamarlo, si algo no falta es el fuerte sol. Este recurso podría ser ampliamente aprovechado para la generación de energía. Actualmente, según conferencia del Director de energía renovable MINEM, Rosell Guerra Campaña, en la Segunda Feria Internacional de Energías Renovables, tenemos instalados parques solares fotovoltaicos que en total generan 238 MW, el equivalente al consumo anual de unas 200 mil viviendas cubanas. No obstante, para cumplir los objetivos de país será necesario instalar unos 13 mil MW, indica el funcionario, de los cuales ya hay cerca de 5 mil MW en negociaciones avanzadas.

Entre las alternativas para aprovechar la energía solar se encuentra el plan de utilizar paneles en la cubierta de los edificios gubernamentales y empresas, donde se deben instalar como prioridad unos 900 MW, indicó el especialista. Esto forma parte de un programa a 5 años que estima reducir el consumo eléctrico del SEN como mínimo en un 2% anual con la máxima utilización posible de las cubiertas disponibles para instalar sistemas solares fotovoltaicos.

Por otra parte, existe la opción de usar esos sistemas en viviendas. Sin embargo, a pesar de las ventajas en los aranceles, es bastante costoso obtener por su cuenta ese servicio por parte de las personas naturales. Hoy en día solo unas 16 mil viviendas cubanas tienen las instalaciones fotovoltaicas. “Si llegáramos a instalar al menos un 1 kilowatt en el 50% del total de nuestras viviendas instalaríamos unos 2 mil MW con las ventajas que implica producir la energía directamente en el consumo”, explicó el funcionario del MINEM.

Además, como prioridad en el país se encuentra el empleo de energía solar para el bombeo de agua para el riego en la agricultura, el consumo de la ganadería y para la población. “El bombeo de agua es el mayor consumidor de electricidad del país, lo que nos impone la necesidad de implementar un programa priorizado para su sustitución por sistemas de bombeo solar”, añadió Rosell Guerra.

Más allá de las inversiones, preocupa cumplir con el programa de eficiencia energética del país y una participación protagónica de la industria nacional. Por ejemplo, Rosel planteó que con el cambio de matriz de energética se obliga al país al uso de un volumen grande de acumulación de energía solar fotovoltaica. Es por ello que es imprescindible la creación de las capacidades industriales para la producción de baterías, no puede ser que se importe toda esa tecnología, señaló.

También se impulsa el uso de vehículos eléctricos, que ya comienzan a visibilizarse más en las calles cubanas. Estos no contaminan el aire, pero igual consumen del sistema eléctrico nacional con las termoeléctricas. La intención es que al cambiar la matriz la energía empleada por este tipo de transporte sea 100% limpia.

(Imagen: Segunda Feria Internacional de Energías Renovables)

El potencial de la biomasa como fuente de energía

Existen fundamentalmente dos fuentes de bioenergía: la biomasa sólida (biomasa cañera, biomasa forestal y residuos agroindustriales) y los residuos líquidos orgánicos (agrícolas e industriales). La más empleada en Cuba es la primera, con un potencial energético equivale al 31 % del consumo actual de combustible del país, según informó recientemente en conferencia el Alfredo Curbelo Alonso, del Departamento de Energía Renovable y Eficiencia Energética del MINEM.

En la actualidad, la fuente de bioenergía aporta el 12% de ese consumo. No obstante, el objetivo es aumentar su uso mediante la creación de 17 bioeléctricas que aportarían 622 MW al SEN. De ellas solo está construida y en funcionamiento la Ciro Redondo, en Ciego de Ávila, que utiliza biomasa cañera y forestal.

Con el objetivo de visibilizar las potencialidades de este tipo de recurso se creó el Atlas de Bioenergía de Cuba. Este será útil para elaborar futuros proyectos.

Energía eólica, potencial por explorar

La costa norte oriental de Cuba tiene potencialidades para aprovechar la energía del viento. Allí se planea construir 13 parque eólicos con alcanzarán una potencia estimada de unos 800 MW.

Aunque menos extendida que la fotovoltaica, la eólica también ofrece sus ventajas para el consumo. Medianas y pequeñas turbinas pudieran ser fuente de energía para viviendas y la industria. Sin embargo, según el MINEM faltan los mecanismos e incentivos que propicien su uso masivo, al igual que la energía solar térmica, queda todavía mucho que explorar.

Por un 100% de energía renovable

Cambiar la matriz energética es una necesidad económica y medioambiental. Como expresó el ministro en Energía y Minas, Liván Arronte, no solo permitirá la independencia energética del país, sino también ayudará a combatir los efectos del cambio climático como parte de nuestras contribuciones nacionales al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta el 2030.

Esa es la trayectoria trazada y para ello Cuba organiza sus inversiones y programas energéticos. Muestra de ello fue la Segunda Feria Internacional de Energías Renovables, celebrada este junio. Como resultado de este evento se firmaron un total de 9 acuerdos, 6 cartas de intención, 2 memorandos de entendimiento y un contrato de suministro que permitirán la instalación futura de unos 4000 MW de potencia en parques solares fotovoltaicos como parte de las negociaciones con compañías extranjeras.

(Imagen: Segunda Feria Internacional de Energías Renovables)


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Daniel de la Osa Camacho

Licenciado en Ciencias de la Información y Periodista de Datos

Laydis Soler Milanés

Periodista, amante de la literatura y de la buena música.

Se han publicado 1 comentarios


Juan Carlos Subiaut Suárez
 29/6/22 11:30

Con respeto a los expertos, estoy en contra del criterio de una generación eléctrica en nuestro país montada en un 100 % sobre energía renovable. Coincido sobre las ventajas de este tipo de fuentes de generación, fundamentalmente para un país sin recursos como el nuestro, en el cual los insumos fundamentales, el sol y el viento, sobran, en adición a las ventajas ecológicas, la disminución de emisiones contaminantes, etc. Prefiero hablar de incrementar la matriz de energía renovable en la generación eléctrica, lograr esos 5 GW fotovoltaicos en negociaciones, llegar incluso a los 13 GW fotovoltaicos que se propone el país como objetivo en los próximos años, sumándole algo de generación por aerogeneradores y algo de bioeléctrica; pero todo ello se queda por debajo de la carga de generación eléctrica del presente, con toda seguridad, más elevada para el año 2030 en que se espera estén en explotación todos estos sistemas. Aunque el cambio de la matriz energética es una necesidad económica y ambiental, estamos en una isla, con superficie limitada (esos parques fotovoltaicos ocuparán inmensas áreas, que deben competir con espacios quizás hoy improductivos, de la agricultura, caña o ganadería) y bajo los efectos del cada vez más impactante cambio climático (cualquier evento climatológico afecta más un parque fotovoltaico o eólico que a una termoeléctrica). Concluyendo, continúo asumiendo como imprescindible, economicamente y ambientalísticamente vital para nuestro país el cambio en la matriz en la generación energética hacia fuentes renovables, pero defiendo la idea de que coexista con los sistemas tradicionales en la medida de lo posible, pues estos nos han garantizado y nos seguirán garantizando, quizás en menos medida, pero no implica que desaparezcan, una vitalidad en la generación de energía.

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