Flora Fong

De quien sueña con los pies en la tierra

Flora Fong, ganadora de una medalla de oro en una muestra colectiva durante Londres 2012, conversa con Cubahora...

14/09/2012

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Ejemplo de la mujer cubana de hoy, la pintora Flora Fong es una apasionada de la evolución y su aporte en disímiles tareas se encuentra inscrito en los murales colectivos en que ha participado durante actos dedicados a efemérides del acontecer de la Patria en la Plaza de la Revolución y la Tribuna Antiimperialista.

Posee un estilo y lenguajes muy propios que la identifican por la poética de su imaginario y las frases inscritas en caligrafía china que aluden a la temática de sus obras, en creaciones figurativas donde la perfección de la línea encuentra en el cromatismo los valores esenciales de su conceptualidad, en diversas temáticas que confluyen en las esencias de su inspiración.

Considerada una de las pintoras más cotizadas en las galerías clave del comercio del arte, Flora es una mujer sumamente modesta, aunque su arte siempre adquiere connotaciones de alto relieve, como cuando competió el triunfo en la exposición en el Barbiccan Center del Reino Unido de Gran Bretaña, en los Juegos Olímpicos 2012, con los pintores que formaron parte de la delegación de nuestro país: Ever Fonseca, Rigoberto Mena y Luis Camejo.

CON EL ARTE DE DAR VIDA A SUS SUEÑOS

¿Qué le impulsó a abordar la marina como temática en la obra que envío a la Olimpiada, a pesar de que no es la más frecuente en su creación pictórica?

—Es un tema que me fascina y la titulé Támesis, porque era uno de los grandes temas de la exposición junto a la gran muralla, a la que aludí con la caligrafía china que inscribí en el contexto del cuadro.

“Como paisajística me inspiré en la playa cubana en Cabañas, en Pinar del Río, y la involucré al río, porque pienso que es una manera de aludir al agua y su vital importancia para la vida, pues la escasez mundial de ella la convierte en algo imprescindible de abordar y promover la idea de que río y mar son vasos comunicantes del agua que existe en nuestro planeta, como un símbolo de unidad y de solidaridad”.

¿Podría definir las características de la obra?

—Es una pieza de gran tamaño que mide 120 por 170 centímetros, realizada en acrílico sobre lienzo y resultó bien difícil para mí, pues no existe ninguna posibilidad de retoque en los brochazos para aludir al movimiento de las aguas, en un engamado de azules.

¿Cuántas obras ha creado sobre el tema de las marinas?

—Es la tercera con estas características, o sea como una marina específicamente. Aunque el agua ha estado presente a lo largo de mi trayectoria, desde los ciclones, hasta en una que representaba una silla, donde el agua ocupaba un punto focal en su estructura.

“Hace tiempo que pinto marinas, pero no con las características de estas últimas, porque me interesa el tema de la naturaleza y tratarlo como parte de la vida. Yo empecé a hacer bohíos y seguí con otras temáticas como los girasoles, que me impresionan mucho por esa cualidad de la flor de girar de acuerdo al movimiento del sol, una maravilla de la naturaleza. Y seguí inspirándome después mirando el mar”.

¿Hasta qué punto podría valorar su fascinación por el mar?

—El mar es dificilísimo de pintar, porque debe hacerse sentir la densidad del agua salada, que se sienta que hay brisa y viento, la coloración de sus aguas de acuerdo a la profundidad, un mar que identifica hasta el Caribe. La importancia vital del agua para la vida me incita a trabajar con el agua cada vez con mayor intensidad”.

¿La filosofía de sus ancestros reclama un lugar especial en su obra pictórica en estos momentos?

—Soy inquieta y estoy pensando en motivos diversos para un futuro próximo que estén relacionados con la filosofía y la arquitectura chinas, lo cual me ha impresionado desde siempre y hace diez años comencé a inscribir esta tendencia en mi obra, al comenzar a aplicar la caligrafía china, no como ornamento sino como elemento identitario.

“También estoy pensando en el zen chino. Esta filosofía plantea que la Tierra está en el período ocho y la montaña es su símbolo y todo lo que esto representa me da vueltas en la cabeza, para nuevas ideas, visualidades, representaciones pictóricas con un mayor grado de conceptualización. Lo he abordado en la caligrafía, escribiendo la palabra montaña, lo cual significa que el ser humano debe trazarse metas, la montaña es un símbolo de la meta y por eso la montaña me atrae tanto como el agua y se perfila como un motivo tentador.

“La montaña adquiere un nuevo significado, ahonda en el concepto de espiritualidad y se identifica con lo que yo siento. Vivimos en el mundo un momento muy difícil, pues el planeta está estremeciéndose. No quiero contemplar la Tierra desde una nube, busco sentir la necesidad de la espiritualidad y la unión de los seres humanos y contribuir a estos anhelos en la medida de mis posibilidades como artista”.

¿Otra vías para materializar su corriente de inspiración?

—Un tema que he abordado en mi pintura está relacionado con la mujer y la familia, pues ha formado parte de mi vida como madre, abuela y esposa. Ocurrió algo importante en mi vida, a partir de mi divorcio. Antes yo vivía y pintaba de puertas para adentro, después amplié mi universo y abrí de par en par las puertas de mi creación”.

“He unido vivencias a sueños y les he dado vida, como si fueran tan hijas mías como mis hijos Li y Liang. Y este sentimiento tan fuerte que experimento al ser una mujer cubana de hoy, me hace comprender que la mujer tiene ante sí una responsabilidad muy grande en nuestra Patria, pues además de participar activamente en la construcción del futuro, es el sostén espiritual de la familia”.

“Por eso, es imprescindible mantener vivo el espíritu de salir adelante siempre. Me mantengo inquieta porque así lo exige mi profesión y es lo que más satisfacción me da. Me paso la vida trabajando, porque me encanta pintar y sentir que soy útil al país y a nuestra cultura.

“Pienso que este es un momento que exige el mayor esfuerzo de todos, porque el futuro depende de lo que hoy logremos y la mujer en su lugar: siempre en primer plano”.

Flora Fong, Ever Fonseca, Rigoberto Mena y Luis Enrique Camejo medalla de oro en las Olimpiadas de Londres.

Sobre el autor

Ada Oramas Ezquerro

De larga trayectoria en el periodismo cultural. Premio de Oro, del Gran Teatro de La Habana y Miembro de la sección de la Asociación de Artistas Escénicas de la UNEAC

5 comentarios en "De quien sueña con los pies en la tierra"
Marilú García 12:14 pm | 15/09/2012 Vota por este comentario 2 votos

Ah.. porque la pintura ganadora no es la que tiene detrás? uff, tan bonita que estaba.

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Diego 12:13 pm | 15/09/2012 Vota por este comentario 3 votos

Flora Fong es una de las grandes pintoras cubanas de todos los tiempos.Privilegio para cuba contar con artistas de su talla.

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Yoyi 12:11 pm | 15/09/2012 Vota por este comentario 2 votos

Coincido. Respeto a la autora, pero no es lo mismo que se describa la pintura a que uno la contemple y aprecie por sí mismo. De eso se trata el arte, no?

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Loreta 11:55 am | 15/09/2012 Vota por este comentario 3 votos

Me encantan ls pinturas de flora y su misticismo zen.

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Livia 11:51 am | 15/09/2012 Vota por este comentario 3 votos

Me gusta pero pudimos dar con la imagen de la pintura ganadora. Fue un secreto o nada más para Londres? dónde podemos verla? -felicitaciones a Flora Fong.

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