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Embarazo y VIH: ¿cero esperanzas?

Cuba logra cifras muy bajas de transmisión materno-infantil del VIH, esos indicadores muestran una voluntad política del país...

16/03/2012

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Casi todas las mujeres presentan los mismos síntomas: malestar matutino, náuseas, mareos, más hambre de lo normal, cansancio, entre otros. Ante la sospecha, lo más natural es ir al médico. Una simple prueba de orina, un examen físico del especialista, un ultrasonido o un análisis de sangre, pueden confirmar el sí o el no.

Cuando la evidencia es innegable, sea cual sea la decisión de la madre respecto a la continuidad del embarazo, entre las pruebas que se le realizan se encuentran las que tienen como propósito detectar infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH, pues este virus tiene en la transmisión de madre a hijo una de sus vías de contagio.

Desde 1986 hasta 2011 se han realizado en Cuba 4, 9 millones de pruebas de VIH a embarazadas.

Según la doctora María Isela Lantero, jefa del Departamento de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/SIDA del Ministerio de Salud Pública, en ocasiones la mujer con VIH, al conocer de su embarazo valora la posibilidad de interrumpirlo, por temor a que su bebé no nazca sano. Pero no pocas veces las mujeres diagnosticadas como portadoras del virus conocen de su gravidez justo cuando reciben el resultado del test del VIH y, entonces, el desafío es mayor.

“El año pasado fueron 362 las mujeres identificadas como portadoras del virus, de un total de mil 787 personas en el país, cifra muy baja, como puede observarse, en comparación con la de los hombres. No obstante, y aunque en Cuba la epidemia dista mucho de convertirse en un problema de la salud femenina, como en otros países, hay una tendencia al incremento, en comparación con años anteriores.

“Eso nos dice que, aun cuando los niveles de información acerca de las ITS y el VIH entre las mujeres cubanas son relativamente altos, ello no necesariamente hace que se perciba como real la posibilidad de adquirir la infección y, por tanto, no todas asumen de forma sistemática la protección en sus relaciones sexuales como medida efectiva para evitar adquirir el VIH.

“En el mismo 2011 fueron atendidas por el Sistema de Salud, 143 embarazadas con VIH, de las cuales 41 conocieron que eran portadoras del VIH cuando se realizaron la prueba como parte de la atención prenatal y las restantes 102 ya conocían que tenían VIH y se embarazaron”.

¿Cómo una mujer con VIH puede tener un hijo sano?

—La prueba del VIH, como parte de la atención prenatal integral a todas las embarazadas en nuestro país, es el principal mecanismo para la detección precoz, relativamente poco costoso y muy efectivo.

“Unir esa detección precoz, el seguimiento clínico por el médico de familia y demás especialistas del Policlínico con el tratamiento combinado de antirretrovirales, el parto por cesárea, el tratamiento del bebé y el uso de sustitutos para la leche materna, ha demostrado ser sumamente efectivo para evitar la transmisión de madre a hijo en Cuba.

“Desde 2001, y con mayor acceso desde 2002, el tratamiento integral con terapia combinada de antirretrovirales genéricos cubanos garantiza, en gran medida, buenos resultados”, precisó la especialista.

A partir de las 14 semanas de gestación, acota, se comienza a suministrar el tratamiento combinado a la madre y se le realiza el seguimiento clínico y de laboratorio en varios momentos de la gestación. Además, se le garantiza AZT por vía endovenosa a la madre durante la cesárea, proceder quirúrgico mediante el que se reduce la exposición del bebé al contagio en el momento del nacimiento.

“A los quince días de nacido se le realizan al bebé los primeros estudios virológicos, se le administra jarabe de AZT por seis semanas de forma preventiva y se sustituye la lactancia materna. El seguimiento clínico lo extendemos hasta el primer año de vida, pues el cumplimiento de todas estas acciones nos permite disminuir al mínimo el riesgo de transmisión”, precisó.

Sin embargo, insiste la doctora Lantero, si bien el sistema de salud le garantiza a la mujer, desde que se conoce su condición, la atención, el seguimiento y las medidas para prevenir la transmisión del virus a su hijo, no pocas mujeres se embarazan cuando su situación inmunológica y virológica no es la mejor.

“En esos casos debemos reconocer que han fallado las acciones preventivas y no se han utilizado todas las potencialidades del sistema para trabajar con la población de mujeres con VIH y lograr que lleguen al embarazo en condiciones de menor riesgo. Hacia esta dirección debemos intensificar nuestras acciones.

“Los resultados pueden ser superiores en la medida que logremos integrar las acciones preventivas con mayor efectividad en la atención de salud, ganar en conciencia de autocuidado en la mujer y su pareja sexual, ser más sistemáticos en el seguimiento y disciplinados en el cumplimiento de las indicaciones médicas.

“No obstante estas dificultades, Cuba ha logrado cifras muy bajas en cuanto a la transmisión de madre a hijo y no solo se debe a la aplicación del tratamiento o al uso de mejores prácticas, sino, sobre todo, a una voluntad política de enfrentamiento al VIH dentro de un sistema integral de salud en el que convergen distintos programas de atención a la mujer, la pareja, el bebé antes de nacer y después de nacido”.

La estrategia regional de la Organización Mundial de la Salud propone para 2015 la eliminación del VIH como problema de salud, para lo cual deben lograrse tasas de transmisión madre-hijo de un dos por ciento o menores. ¿Puede Cuba asumir el reto?

—La experiencia cubana demuestra que un enfoque basado en los derechos, que aborde los factores epidemiológicos, biológicos, sociales y psicológicos de las personas en su interacción con la realidad del Sida, y los retos que impone esta epidemia, puede mejorar los resultados.

“Nuestros resultados serán sostenibles y mejores en la medida en que la prevención sea más efectiva, los factores antes mencionados se vayan transformando y nuestro sistema de salud perfeccione, aún más, sus mecanismos de acción. Así el número de mujeres con VIH será menor y aquellas que lo porten podrán planificar su embarazo en el momento oportuno y los niños podrán estar más lejos del alcance del virus”, concluyó Lantero.

Sobre el autor

Ana María Domínguez Cruz

"Una periodista cubana en mi tercera década de vida, dispuesta a deslizar mis dedos por el teclado".

1 comentarios en "Embarazo y VIH: ¿cero esperanzas?"
Janet 10:06 am | 20/03/2012 Vota por este comentario 7 votos

es realmente estremecedor el esfurzo que hace el gobierno cubano, en la prevención y tratamiento del VIH,lei hace unas semanas un exelente artículo de Fernando Ravsberg, en su blog: cartas desde cuba, algunos de los datos realmente me impactaron: "Cuba gasta US$150 millones al año en los diferentes programas del sistema de lucha contra el virus."... 

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