lunes, 5 de diciembre de 2022

Y váyase la USAID...

Las revelaciones de AP sobre el insistente programa de la USAID contra Cuba están llenas de anécdotas, pero sobre todo dejan una clara enseñanza de manipulación e injerencia...

Silvio Rodríguez en Presidencia República de Colombia 16/12/2014
6 comentarios

Las revelaciones de AP sobre el insistente programa de la USAID contra Cuba están llenas de anécdotas, pero sobre todo dejan una clara enseñanza de manipulación e injerencia. También abren incógnitas. Pero la vida enseña que todo no se puede saber en un día.

En la entrevista con la AP le comenté a los periodistas que las operaciones encubiertas eran una práctica demasiado antigua para que desaparecieran. Lo dije recordando que el finlandés Mika Waltari, en una de mis novelas favoritas, contaba que en la era de los faraones el médico Sinuhé fue enviado, si mal no recuerdo, a Siria, para indagar sobre los jefes de aquel país, sus armas y las características de sus carros de guerra. Como fue una lectura de adolescencia, no me extrañó lo que después contaron Graham Greene y John Le Carré. También por eso reí cuando supe que “servicios especiales” habían pinchado el teléfono de Angela Merkel, quien seguramente protestó por política y no porque le sorprendiera.

Es una verdad histórica que cada parte cuenta lo que cree, como también que se suele contar hasta donde conviene. El mundo es tan alucinante que puede haber hasta quien cuente por dinero. Pero existe un mito absurdo sobre eso, porque más determinante que el dinero es lo que se piensa.

Las truculencias reveladas por la AP parecen haber comenzado entre 4 y 6 años atrás, con el Concierto por La Paz organizado por Juanes en La Habana. De aquello recuerdo el impulso que en todo momento tratábamos de darle Amaury Pérez y yo, pensando en lo bueno que sería para la causa de Cuba, a pesar de que algunos parecían tomar más en cuenta las intenciones enemigas. A la luz de estas revelaciones pudiera parecer que los más desconfiados tenían la razón y que los que defendíamos el concierto éramos ingenuos… Pero lo cierto es que estábamos convencidos de que, fueran cuales fueran los manejos foráneos, el pueblo cubano iba a dar la respuesta de altura y solidez que dio.

La forma injusta de algunos titulares sobre los raperos manipulados por la USAID me remontaron a mi mismo, hace muchos años. Volví hasta la primera vez que supe que mi nombre había sido pronunciado por Fidel. Esto ocurrió unos días antes del Congreso de Educación y Cultura de 1968, en unas reuniones de alto nivel que fueron conocidas como “el congresillo”. Participaron altos dirigentes de la Dirección Revolucionaria, del Consejo Nacional de Cultura, el ICAIC, Casa de las Américas, la UJC, el PCC y otros organismos. También estuvo presente el por entonces director del Archivo Nacional de Cuba y del Instituto de Historia, Julio Le Riverend, a quien tuve el honor de conocer.

En aquellas citas se discutieron diferencias entre organismos culturales y se trató de unificar criterios, de cara al Congreso que venía. Entre los muchos asuntos tratados estuvo mi "caso”. Fue entonces cuando Fidel reprobó que se me hubiera marginado del medio donde trabajaba. Al menos dos personas de las presentes me contaron exactamente lo mismo, a varios años de distancia. El argumento del Jefe de la Revolución era que si un creador merecía ser sancionado, el correctivo no debía separarlo de su razón de ser.

No dudo de que a partir de aquel pronunciamiento empezara a germinar, en Haydeé Santamaría y en Alfredo Guevara, la idea que un año más tarde se convirtió en Grupo de Experimentación Sonora.

Pienso que a lo mejor este recuerdo explica por qué ante una calificación o sanción desmedida he saltado en defensa de un artista. ¿En nombre de qué se puede privar a un creador de su razón de ser? ¿Qué tipo de falta puede hacer que un artista merezca tal mutilación? Y asimismo: ¿Merece ser automáticamente desacreditado el que no piense como uno?

Tanto Aldo, amigo de mi hijo, como Silvio Liam, que cree en mi como yo en él, son espíritus rebeldes, sin posesiones materiales. Salieron de Cuba, como decimos aquí, “con una mano alante y la otra atrás”: ricos apenas de sus sueños, arropados por aplausos de muchachos más bien incomprendidos, a menudo abusados, hijos de desamparos e intemperies.

Ellos saben que en muchas cosas no pienso como ellos, aunque me empeñe en defender su derecho a pensar y a cantar como escojan. Como padre, y también como artista, espero que aprendan de lo que les sucede y que les aproveche, muy convencido de que “ser culto es el único modo de ser libre”.

Y váyase la USAID para el carajo.


Silvio Rodríguez

Trovador nacido en San Antonio de los Baños, Cuba, en 1946, hijo de Argelia y Dagoberto.

Se han publicado 6 comentarios


YARU
 25/12/14 12:14

Ernesto, todo lo referente al Maestro lo puedes encontrar en el Portal José Martí http://www.josemarti.cu/

Las citas que he utilizado en mi comentario son parte de las extracciones que he realizado durante mucho tiempo de la lectura de su epistolario, discursos, artículos periodísticos, los apuntes en sus cuadernos y Obras Completas.

Este gran hombre cuando se estudia impresiona todo lo que le dijo a los cubanos. Te invito a leerlo.

saludos.

victor andres gomez
 22/12/14 12:25

Ese concierto es el evento mas importante del pais en los ultimos 30 años....Y dará mucho que decir en el futuro.....

sachiel
 19/12/14 19:28

Silvio, eres muy respetado y querido, eres padre como muchos de nosotros, pero, igualmente que consideras "que aprendan de lo que les sucede y que les aproveche", a nuestros hijos y a sus hijos, no se les puede dejar solos de porque si, mañana, será muy tarde par lamentarse. Ya la USAID está alli donde la mandaste y un poquitico más lejos, pero¿ te das cuenta de lo que ha hecho, hizo y podrá hacer todavia?

 

Ricardo Figueredo
 19/12/14 12:40

Querido Silvio , nunca dejas de impresionarme , muy bien !!!

YARU
 17/12/14 10:45

Muy buena respuesta de Silvio.

« Reconocer la virtud es practicarla. En eso se conoce al que es incapaz de la virtud, en que no la sabe conocer en los demás. El hombre que lo niega todo, a quien se niega es así mismo. » Apuntes Cuaderno 18. José Julián Martí y Pérez.

« No hay deleite mayor que el de ver a los hombres batallar con libertad y fe por lo que les parece verdadero, así como no hay espectáculo más doloroso que el de los hombres sumisos, por la ignorancia o la pasión, o el interés, a la voluntad ajena.» Apuntes Cuaderno 18.José Julián Martí y Pérez.

« En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso el bienestar que envidia en secreto. ¡No desconozca el pudiente el poema conmovedor, y el sacrificio cruento, del que se tiene que cavar el pan que come; de su sufrida compañera, coronada de corona que el injusto no ve; de los hijos que no tienen lo que tienen los hijos de los otros por el mundo! ¡Valiera más que no se desplegara esa bandera de su mástil, si no hubiera de amparar por igual a todas las cabezas! » DISCURSO EN EL LICEO CUBANO, TAMPA 26 DE NOVIEMBRE DE 1891. José Julián Martí y Pérez.

 

« Muy mal conoce nuestra patria, la conoce muy mal, quien no sepa que hay en ella, como alma de lo presente y garantía de lo futuro, una enérgica suma de aquella libertad original que cría el hombre en sí, del jugo de la tierra y de las penas que ve, y de su idea propia y de su naturaleza altiva. Con esta libertad real y pujante, que sólo puede pecar por la falta de la cultura que es fácil poner en ella, han de contar más los políticos de carne y hueso que con esa libertad de aficionados que aprenden en los catecismos de Francia o de Inglaterra, los políticos de papel. » DISCURSO EN EL LICEO CUBANO, TAMPA 26 DE NOVIEMBRE DE 1891. José Julián Martí y Pérez.

 

ernesto
 24/12/14 10:39

yaru

 pudieras compartir conmigo la fuente digital de donde has extraido estas citas del maetsro por favor es que estan bine datas y de esa manera no las encuentro

sakludos

ernesto

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