martes, 6 de diciembre de 2022

Turismo en el Caribe, más allá de arena, sol y palmeras (+Thinglink)

Aunque constituye uno de los principales motores económicos del Caribe, el turismo supone un reto para la identidad cultural y el medio ambiente...

José Armando Fernández Salazar en Exclusivo 04/06/2016
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Playas, palmeras, piña colada y mucho sol. Para un turista europeo o norteamericano se trata solamente del Caribe, y en esa imagen de postal turística quedan fuera las tradiciones y valores culturales y naturales que distinguen a la veintena de naciones que conforman esta subrregión política y geográfica.

Las Antillas reciben anualmente más de 28 millones de visitantes internacionales; más de la mitad de ellos norteamericanos. Tan importante es el peso de la llamada industria sin humo en esas economías que en 2015 representaba el 15 por ciento del Producto Interno Bruto de estas naciones.

Por sus características, las cuales permiten amortiguar a corto y mediano plazo las inversiones, el turismo se ha convertido en uno de los principales motores del desarrollo económico de la zona; sin embargo, ello ha tenido un alto costo.

Las primeras alarmas llegaron desde las playas y selvas, algunas de las cuales tuvieron que ser cerradas a los visitantes para permitir la recuperación de estos ecosistemas, afectados por violaciones en la capacidad de carga lo que conllevó su sobreexplotación.

Al mismo tiempo, aparecieron deformaciones económicas provocadas por la dependencia de la estacionalidad de los mercados emisores o el impacto que han tenido en ellos los mercados emisores. La soberanía alimentaria de muchos Estados entró en riesgo cuando la fuerza laboral abandonó las tareas agrícolas y emigró hacia el sector terciario, que a su vez disparó las importaciones de bienes y servicios ante la demanda de los flujos turísticos.

En el plano social, muchos habitantes de las islas caribeñas vieron cómo se encarecieron las ofertas y comenzaron a entrar en contradicciones con los intereses de las compañías hoteleras, navieras, aerolíneas o turoperadores, mientras también tuvieron que lidiar con males como el turismo sexual, la drogadicción y la simplificación y banalización de sus valores culturales.

Esta realidad llevó a que precisamente la región antillana se convirtiera en la primera del mundo en crear una Zona del Turismo Sustentable, impulsada por la Asociación de Estados del Caribe, la cual ha tenido a su cargo, además, el impulso a un proyecto de Implementación de los Indicadores de Sostenibilidad en el Gran Caribe.

Esta iniciativa de la región toma como referencia el concepto de Turismo Sustentable, cuyas primeras aproximaciones teóricas se esbozaron en la década de 1970 y ganaron popularidad en los años 90 del pasado siglo. De acuerdo con sus preceptos, esta actividad económica debe basarse en el respeto por el medio ambiente como principal primicia, generando recursos y ayudando a la generación de puestos de trabajo para la localidad y así mejorando el bienestar de los habitantes.

En este sentido Julio Orozco, director de Turismo Sostenible de la AEC definió la Zona de Turismo Sustentable como “Una unidad cultural, geográfica, socio-económica y biológicamente rica y diversa, en la que el desarrollo turístico dependerá de la sostenibilidad y de los principios de integración, cooperación y consenso, encaminada a facilitar el desarrollo integral del Gran Caribe".

De acuerdo con estos principios, cada nación se deberá comprometer a desarrollar ciertos indicadores para que la región sea un destino turístico de desarrollo que beneficie directamente a las comunidades, al tiempo que ofrece seguridad colectiva al visitante y al medio ambiente.

Actualmente unos 12 destinos se han integrado a la zona pero el camino ha sido largo para llegar hasta aquí.

En 1996, durante la segunda reunión ordinaria del Consejo de Ministros de la AEC, en La Habana, se acordó trabajar hacia la pronta creación de la Zona de Turismo Sustentable del Caribe y fue constituido el Comité Especial encargado de velar por su establecimiento. En abril de 1999 la II Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno adoptó una declaración para llevar a vías de hecho este proyecto y un plan de acción para implementarlo. Dos años después, en ocasión de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Isla Margarita, Venezuela, fue firmado el convenio para dar vida a la Zona de Turismo Sustentable del Caribe.

La VII Cumbre de la AEC, que se celebra en La Habana evalúa nuevamente este tema, con un énfasis en las oportunidades que se abren para el sector en el área con la creación de ofertas multidestinos, que ayuden a integrar los atractivos, infraestructura y saberes de varios países.

En una región en la que gana fuerza el crucerismo y los expertos advierten un crecimiento en los flujos, urge crear estrategias de cooperación para que los beneficios de esta actividad se reinviertan en el desarrollo local y contribuyan a mitigar efectos indeseados en la economía, el medio ambiente y la sociedad.


José Armando Fernández Salazar

Para mí no hay nada mejor que estar con los que quiero, riendo y escuchando a los Beatles


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