martes, 29 de noviembre de 2022

Paz y energía atómica: Los caminos de Cuba

La XVI Cumbre de los No Alineados aborda, entre otros temas, el uso de la energía atómica con fines pacíficos; una práctica desarrollada en Cuba desde hace varias décadas...

Cubahora en Exclusivo 30/08/2012
4 comentarios
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El empleo de la energía atómica con fines pacíficos en Cuba ha deslindado caminos, en ocasiones de forma discreta, aunque responsable, desde los primeros años del triunfo revolucionario de 1959. 

Ese uso es regulado hoy por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de las Naciones Unidas, reconocido por Cuba como la autoridad competente para verificar el cumplimiento del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares –suscrito también por la Isla-.

Las primeras incursiones en dicha práctica se remontan a la década del ´40 del siglo XX, con la introducción de equipos de terapia con rayos X; pero en aquellos momentos no existían regulaciones para controlar la utilización de las fuentes radiactivas, ni la protección del personal involucrado.

A partir de 1959, se continuó utilizando la energía atómica con fines médicos; y se avanzó sostenidamente en la protección contra los posibles efectos nocivos para la vida, la salud, los bienes y el medio ambiente.  

De tal modo, en los años ´60 se desarrolló la infraestructura para utilizar las técnicas nucleares en la biomedicina y la radiobiología, y posteriormente se comenzó a desarrollar a gran escala la radiofarmacia -Los radiofármacos o trazadores son sustancias que se introducen en el cuerpo para ser monitoreadas y que permiten obtener imágenes; proceder que ha hecho posible el dictamen precoz en patologías óseas, cardiología y oncología, así como infecciones y nefrología-. 

Más adelante, en 1976, la URSS y Cuba suscribieron un programa nucleoeléctrico como parte de un convenio bilateral, que incluía la central electronuclear de Juraguá, en Cienfuegos, y otras dos plantas en el occidente y oriente de la Isla. 

Aunque ese último aspecto del proyecto, dirigido a la generación de electricidad, se vio truncado con la caída del campo socialista, otras direcciones del programa continuaron siendo potenciadas. Por ejemplo, en 1987 Fidel Castro inauguró el Centro de Estudios Aplicados al Desarrollo Nuclear para las investigaciones de física nuclear, radiobiología, ciencia de los materiales, química analítica y electrónica nuclear, así como para la asimilación y desarrollo de nuevas tecnologías y equipos médicos.

FÉRREAS REGULACIONES 

En Cuba, las incursiones y los experimentos en torno a ese sensible fenómeno que resulta el uso de la energía atómica, han estado sujetos a los necesarios controles por parte del gobierno y otras instituciones. 

Asimismo, la Isla siempre ha demostrado los fines no bélicos de estos procederes, y ha defendido que emplear la fuente energética desde esa perspectiva constituye un derecho inalienable de todos los países. 

En la temprana fecha de 1979, se creó la Comisión de Energía Atómica de Cuba y la Secretaría Ejecutiva para Asuntos Nucleares; aunque con el surgimiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y su Agencia de Energía Nuclear, en 1994, gran parte de las responsabilidades regulatorias pasaron a esas instancias. 

Finalmente, en el año 2000, el Decreto Ley No. 207 sobre el Uso de la Energía Nuclear concluyó otorgándole a casi una decena de organismos e instituciones tareas afines en relación con este tema, entre ellos el CITMA, los ministerios de Salud Pública y de la Industria Básica, entre otros; y se disolvió así la Comisión creada a finales de la década de 1970.

Además, en 1991 se creó el Centro Nacional de Seguridad Nuclear, que ha establecido regímenes de trabajo en este campo con los niveles aceptables de seguridad, y ha intentado minimizar las posibilidades de accidentes nucleares y radiactivos.

PROFESIONALES DE AVANZADA

Otro punto clave de los desarrollos en el área atómica ha sido la formación de los profesionales idóneos. Así, en 1987 se creó el Instituto Superior de Ciencias y Tecnología Nucleares, hoy Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas, con las especialidades de radioquímica, física e ingeniería nuclear.

Por otro lado, en 1980 Cuba entró al Sistema Internacional de Información Nuclear, que ha posibilitado que la literatura científica cubana sobre este tópico llegue al resto del mundo, y alcance importantes reconocimientos. 

Ya en aquel entonces, para garantizar las publicaciones dentro del país, se creó la revista Nucleus, que ha salido ininterrumpidamente durante 24 años y se considera la memoria impresa del programa nuclear cubano.

Entre los trabajos recientes que han gozado de amplios reconocimientos, en el año 2007 el Instituto de Ciencia y Tecnología Nuclear (INSTEC) se ubicó a la vanguardia a partir de un estudio multicéntrico internacional dedicado a la investigación sobre isótopos y elementos superpesados, publicado en la revista alemana European Physical Journal A; según documenta el especialista Ricardo Arencibia en el artículo “Hitos de la ciencia cubana en el siglo XXI, una revisión a partir de los trabajos más citados en Scopus durante el período 2006-2010”.

De acuerdo con el experto, en el 2010 varios trabajos de investigadores cubanos también adquirieron una significativa visibilidad internacional; destacándose fundamentalmente estudios realizados por el Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear.

CERO ARMAS ATÓMICAS

El 4 de noviembre del 2002, Cuba suscribió el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares; y lo hizo no sólo para impedir la multiplicación de esos destructivos medios, sino además para trabajar, desde dentro del Tratado, por la eliminación total de dichos instrumentos. 

Ese mismo año, también se ratificó el Tratado de Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco), a pesar de que la única potencia nuclear en las Américas mantiene una política de hostilidad contra Cuba que no excluye el uso de la fuerza.


Se han publicado 4 comentarios


Equipo de Cubahora
 30/8/12 12:20

En respuesta a Sofía:

A principios de la década de los ochenta se aprobó la construcción de dos centrales electronucleares (CEN)en Cuba; la primera de ellas sería ubicada en Juraguá, en la provincia de Cienfuegos. Esta CEN contaba en su diseño original de dos reactores nucleares y con posibilidades de instalar otros dos, teniendo una capacidad de generación total de 1 600 MW (tres veces y media más que la instalada en 1959). La construcción de la segunda CEN estaba prevista en la provincia de Holguín, con las mismas características que la de Cienfuegos.

Con la caída del campo socialista y la desaparición de la Unión Soviética se perdieron los principales proveedores de combustible para las Centrales Termoeléctricas y la construcción de las CEN.

El año 1992 fue un período muy difícil para toda Cuba, inmersa en un período especial con serios problemas económicos. En Cienfuegos, la construcción de la Central Electronuclear de Juraguá estaba paralizada desde 1991, y un año después el presidente cubano Fidel Castro le comunicó personalmente a los obreros que trabajaban en la obra la imposibilidad de mantener un proyecto de esa envergadura con las condiciones económicas existentes.

Cleo
 30/8/12 11:55

Muy interesante, he conocido cosas nuevas sobre este tema que no sabía que se habían llevado a cabo en nuestro país; aún cuando el asunto es polémico y ha sido tratado bastante últimamente. Gracias por los detalles y por las referencias y materiales de consulta que aporta el trabajo.

Sofia
 30/8/12 11:52

¿Qué se hizo con la otrora ciudad nuclear de Juraguá en Cienfuegos? qué es eso hoy?

Ramon
 30/8/12 8:54

Me gustaria agregar que en el tratado con la URSS también se proyectó una Termonuclear en la provincia de Holguín, donde se llegaron a hacer los trabajos de acondicionamiento de tierras y algunos cimientos...

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