martes, 6 de diciembre de 2022

Grecia la “victoria del miedo y la rigidez”

Grecia forma un gobierno de continuidad, según los más avezados analistas...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 22/06/2012
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Atribulada por la deuda galopante que la ubica como una suerte de “Cenicienta” en Europa, la nación griega colocó ahora sus destinos en manos del recién electo primer ministro Antonis Samaras, líder del conservador partido Nueva Democracia.

Apegado a la línea política de la canciller alemana, Angela Melker, se había convertido Samaras en el preferido de la Unión Europea, temerosa de una victoria de la coalición de izquierda radical Syriza, opuesta a mayores sacrificios populares como fórmula para “sacar al país de la crisis”.

Desde luego, las presiones del resto del continente fueron puntuales a la hora de la votación en Grecia, incluidas abiertas alusiones a una “catástrofe nacional” si el electorado se decidía por un cambio sustancial de gobierno.

Sin embargo, la colación Syriza, según aducen analistas, si bien no logró mayoría para conformar gabinete, “multiplicó por siete su caudal de votos desde 2009 y obtuvo diez puntos más que en las elecciones legislativas del pasado 6 de mayo.”

Es de notar que tanto el partido conservador Nueva Democracia, como el socialista Pasok, integrado ahora a la coalación de gobierno, son precisamente fervientes seguidores de la línea de austeridad desmedida que aplica la UE en Grecia, por lo que su presencia mayoritaria en el parlamento equivale a entregar nuevamente la pala a los sepultureros.

Tanto es así, que analistas independientes sintetizaron las recientes jornadas electorales en Grecia como la “victoria del miedo y la rigidez.”

Desde luego, Antonis Samaras no hizo otra cosa al asumir su cargo de primer ministro que asegurar que “se hará todo lo posible por salvar la país de la crisis”, mientras que Evangelos Venizelos, líder del Pasok, afirmó que las nuevas autoridades se esforzarán en el seno de la UE por lograr “suavizar” el plan de austeridad que desde su aplicación ha generado violentas manifestaciones y huelgas entre los sectores helénicos afectados por los indiscriminados recortes de fondos públicos.

No obstante, voceros de la Unión Europea han dicho que antes de adoptar nuevas decisiones sobre el tema, deberán someter a Atenas a una nueva revisión financiera, en un escenario regional lleno de dudas, temores y urgencias.
Un entorno de angustias en el cual, según se constató en la Cumbre del G-20 recién finalizada en México, Europa emerge como la gran bomba de tiempo de la economía capitalista.

Por su parte, voceros de la izquierda radical griega se tomaron las cosas con serenidad, y llegaron incluso a afirmar que el triunfo de los conservadores es solo otro paso “para que se quemen las alas”, lo que legitimará aún más la futura victoria de una línea de conducta “que no transige cuando se trata de proteger el bienestar de la gente común”.

Lo cierto es que, hasta ahora, los préstamos extranjeros a Grecia no han puesto el más mínimo coto a la crisis financiera nacional, ni mucho menos a los problemas de una población que enfrenta un desempleo de 22 por ciento, y el no pago de salarios a buena parte de aquellos que formalmente todavía conservan un puesto de trabajo, entre otras severas y cotidianas calamidades.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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