domingo, 4 de diciembre de 2022

Fidel y Raúl de nuevo en la ONU (+Videos) (+Fotos)

Con la primera visita del presidente cubano Miguel Díaz-Canel a las Naciones Unidas, volverán a escucharse las palabras firmes e irredentas de Fidel y Raúl...

Narciso Amador Fernández Ramírez en Exclusivo 24/09/2018
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Naciones Unidas
El 73 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas se desarrolla en Nueva York desde el 18 de septiembre.

La presencia del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el seno de las Naciones Unidas ratifica la voluntad de la Revolución de poner la verdad  de Cuba tan alta como las palmas y la disposición de mantener un diálogo entre iguales con el  gobierno de los Estados Unidos, sin condicionamientos ni presiones de índole alguna.

En reciente entrevista con Patricia Villegas, de la televisora TeleSur, el mandatario cubano afirmó: “Nosotros queremos un diálogo, pero tiene que ser un diálogo entre iguales, tiene que ser un diálogo en que se nos respete, y tiene que ser un diálogo donde no se nos condicione nuestra soberanía, nuestra independencia ni nuestras relaciones con los países amigos del mundo, porque nosotros no aceptamos imposiciones y nosotros no estamos dispuestos a hacer ninguna concesión de principios y mucho menos en las relaciones con los Estados Unidos.”

La visita será la continuidad de aquel histórico periplo de septiembre de 1960 del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien el día 28 pronunció el discurso más contundente que jamás se haya dado en el hemiciclo internacional, con cuatro horas y 10 minutos de duración y la interrupción con fortísimos aplausos de 12 veces al joven orador vestido de verde olivo, en un franco y abierto rompimiento con las normas protocolares existentes en ese tipo de cónclaves.

Esta primera visita de Díaz-Canel a suelo norteamericano mostrará la misma firmeza de conducta de las otras tres veces que el líder histórico de la Revolución Cubana alzó la voz de Cuba en el estrado neoyorkino de la Organización de Naciones Unidas (ONU): la segunda, sucedida en 1979, al frente del Movimiento de Países No Alineados; la tercera, en 1995, cuando demandó el cese del bloqueo económico, financiero y comercial sobre el país; y la cuarta y última, en el año 2000, ocasión en que criticó con dureza al organismo internacional, institución que catalogó de obsoleta y sugirió cambios a la estructura del Consejo de Seguridad de la ONU.

De igual manera, la voz del mandatario cubano servirá para darle continuidad a la comparecencia de Raúl Castro en las Naciones Unidas, ocurrida coincidentemente también un 28 de septiembre, pero del año 2015: un discurso en el que el General de Ejército denunció los males que aquejan a la humanidad, como el flagelo del hambre, las guerras injustas, el terrorismo, la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados.

También sirvió para fijar las posiciones de Cuba en relación con el restablecimiento de relaciones diplomáticas que por entonces comenzaba con el gobierno de los Estados Unidos. Al respecto, afirmó Raúl: “Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones, que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a Cuba el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre”.

Fidel, en aquel inolvidable discurso en la ONU del 28 de septiembre de 1960, hace ahora 60 años, dijo verdades contundentes que aún retumban en aquel recinto y mantienen plena vigencia: “¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”. Al concluir su alegato, un diplomático suramericano afirmó: “La Isla del Caribe parece ahora un continente”.

Pero no solo el Comandante en Jefe ofreció una lección de dignidad aquel 28 de septiembre. Desde su arribo a suelo norteamericano, el 18 de septiembre de 1960, había dado sobradas muestras de esa hidalguía cuando se alojó en el Hotel Theresa, situado en el barrio negro de Harlem, y luego con el encuentro que sostuvo con el líder de los derechos civiles Malcolm X, entre otros muchos hechos de trascendencia.


Después de ser recibido por el secretario general de la ONU, Dag Hammarskjold, Fidel llegó al hotel Theresa en Harlem (Foto: Prensa Latina).

Pasados 35 años, en 1995, Fidel volvería el barrio neoyorkino de Harlem: “Me reuní con los de Harlem, ¡qué placer!, ¡qué felicidad!, ¡qué afecto!, ¡qué cariño encontré allí!, ¡qué espíritu de lucha, de combatividad pude apreciar allí! ¡Increíble! (…) Pocas veces en mi vida he visto tanto entusiasmo, tanto afecto y tanto apoyo. Y si no olvidé el primer Harlem, jamás podré olvidar el segundo Harlem. ¡Ojalá viviera mil años para seguirlo recordando! Fue realmente muy emocionante para mí”.

Ahora, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez tendrá su comparecencia en la ONU, prevista el 26 de septiembre, y alzará la voz de Cuba contra el injusto bloqueo. Los acontecimientos que sobrevendrán durante su visita pudieran, o no, reactivar los canales de comunicación entre ambos países, sumamente deteriorados después de la llegada al poder de la administración Trump.

De cualquier manera, la posición de Cuba está fijada desde el primero de enero de 1959. Por lo tanto, tal y como el propio Díaz-Canel ratificara recientemente en su entrevista a Telesur: “Mira, creo que desde los inicios de la Revolución Cubana se abrió a una posibilidad de diálogo con el gobierno de los Estados Unidos, y nosotros siempre hemos establecido muy bien o lo estableció Fidel y el pueblo lo asumió, que nuestro problema no es con el pueblo norteamericano. Al pueblo norteamericano lo respetamos, lo admiramos y lo queremos, igual que queremos a los pueblos latinoamericanos. Nuestro conflicto, nuestras diferencias no son con el pueblo norteamericano, son precisamente con los gobiernos norteamericanos por la manera en que han actuado hacia la Revolución”.


Al llegar al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, recibieron a Díaz-Canel Anayansi Rodríguez, representante permanente de Cuba ante la ONU en Nueva York, y el embajador cubano en Washington José Ramón Cabañas (Foto: Estudios Revolución).

El 73 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas incluye en su agenda hoy la Cumbre de Paz de Nelson Mandela, donde Cuba tendrá oportunidad de reafirmar su compromiso con la defensa de la igualdad soberana de todos los países, el respeto de su integridad territorial y su independencia, y el deber de abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza en sus relaciones internacionales.

Intervención de Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la Cumbre de Paz Nelson Mandela

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Señora Presidenta de la Asamblea General:

Cuánto nos alegra y reconforta que la Asamblea General de las Naciones Unidas se reúna en una Cumbre por la Paz y que esa Cumbre lleve el nombre de Nelson Mandela.

Hace menos de 30 años, el entrañable Madiba era un preso político en las cárceles del apartheid, confinado de por vida, a causa de su noble lucha por la justicia y la igualdad entre todos los hombres y mujeres de Sudáfrica, donde una minoría blanca sometía a la mayoría negra al escarnio de la segregación.

No olvidamos que durante los oscuros años del apartheid y aún mucho tiempo después de ser elegido presidente, a Mandela y a los más brillantes y honestos luchadores africanos, los mantuvieron en listas de presuntos terroristas.

Cuba se honra al recordar que compartió sus luchas, en la primera línea de combate, junto con sus hermanos africanos de Angola y de Namibia.  Nunca olvidaremos Cuito Cuanavale.

Y no hubo mayor reconocimiento que el abrazo del Mandela libre a nuestro líder histórico, Fidel Castro Ruz, en territorio cubano.

Pretendo que nuestro tributo a Mandela no sea solo al primer presidente negro de Sudáfrica y al Premio Nobel de la Paz, sino que pensemos también en el rebelde que se vio obligado a luchar contra la injusticia cuando le cerraron los caminos pacíficos; al preso político, al defensor de los derechos humanos y de los derechos de su pueblo, y al político que cambió la historia.

Nos complace que al recordar a Mandela se reconoce la heroica lucha del pueblo sudafricano en contra del oprobioso régimen del apartheid, conducida bajo el liderazgo del Congreso Nacional Africano y la contribución de muchos líderes y combatientes que dedicaron su vida a la causa de la libertad de África.

El Primer Secretario de nuestro Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz, calificó a Mandela como “un profeta de la unidad, la reconciliación y la paz”.  Por su parte, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, lo definió como ejemplo de “hombre absolutamente íntegro (...), inconmoviblemente firme, valiente, heroico, sereno, inteligente, capaz…”  Así mismo recuerda el pueblo cubano a Nelson Mandela.

Señora Presidenta:

Alarman los recientes anuncios del aumento del gasto militar que lanzará al mundo una nueva carrera armamentista, en detrimento de los ingentes recursos que se necesitan para construir un mundo de paz.

No puede haber desarrollo sin paz y estabilidad, ni paz y estabilidad sin desarrollo.  No puede haber paz y seguridad para pueblos con altos niveles de pobreza, con hambre crónica y malnutrición, insalubridad y escaso acceso al agua potable, analfabetismo, altos índices de mortalidad infantil, muertes por enfermedades prevenibles y baja esperanza de vida.

Para lograr un mundo en el que impere la paz y la solución pacífica de los conflictos, urge atender las causas raigales que los generan.  Los millones de excluidos por el injusto orden económico a nivel internacional, los desplazados, los hambrientos, los que huyen de las guerras y de la falta de oportunidades hacia los territorios de la abundancia levantada con el saqueo de nuestros pueblos, son víctimas de una segregación silenciosa y silenciada.

Mucho queda aún por conquistar para hacer realidad los sueños de Mandela.  El único tributo digno a su memoria es impulsar el desarrollo de las naciones en desventaja.  Actos, más que palabras.  Cooperación, no intervención.  Solidaridad, no saqueo.

Señora Presidenta:

Lazos de sangre unen a Cuba y África.  La herencia cultural del continente africano en la idiosincrasia de los cubanos es innegable.  La cultura y los mejores valores de sus pueblos nutrieron al nuestro.  Nos inspiraron su valentía, nobleza, sabiduría y capacidad de resistencia.

La colaboración de Cuba con los pueblos de África se ha mantenido por más de 50 años como una prioridad de la política exterior de la Revolución Cubana.

La paz internacional permanece amenazada por la filosofía de la dominación.  Por ello hacemos nuestras las palabras de Mandela cuando dijo:  “Nosotros también queremos ser dueños de nuestro propio destino.”

Trabajemos entonces por el futuro de paz que corresponde por derecho a nuestros pueblos.  Honremos de verdad, plenamente, al inolvidable Mandela, a quien el líder histórico de la Revolución Cubana calificara como “un Apóstol de la Paz”.

Muchas gracias (Aplausos).  


Narciso Amador Fernández Ramírez

Periodista que prefiere escribir de historia como si estuviera reportando el acontecer de hoy


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