sábado, 18 de mayo de 2024

Fidel, un duro (+ Podcast)

A tres años de su muerte, sin estatuas ni tarjas que lo recuerden, sigue vivo en el corazón de un pueblo que una noche a fines de noviembre gritó, lleno de dolor, Yo soy Fidel...

Leticia Martínez Hernández en Exclusivo 25/11/2019
4 comentarios
Soy Cuba Soy Fidel
Fidel continúa vivo, incluso entre los que menos años cuentan. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Ayer domingo Buena Fe presentó su disco Carnal. Como el viernes y el sábado, en el Karl Marx no cabía un alma más. Se celebraban los 20 años de la agrupación y allí estaba toda esa gente que le ha seguido, canción a canción.

A la espera de que el concierto comenzara – una hora antes que lo habitual, porque como dijo Israel nadie ha decretado el fin de la “coyuntura” y el teatro evita el horario pico – van pasando videos por las dos pantallas gigantes.

En una de esas suena Cabalgando con Fidel, la canción de Raúl Torres que nació la misma madrugada en que murió el Comandante y terminó conmoviendo a una nación. Detrás de mi asiento, unos muchachos hablan, de ejercicios y nadadores. Son dos varones y dos hembras.

De repente uno de ellos, gira el rumbo de la conversación: “Ñó, cómo me cuadra esa canción. Verdad que Fidel era un duro”. Y no hablan mientras miran el video. En las pantallas está el “caballo”, en toda su plenitud, mientras empujaba un país en total Revolución.

Ninguno de esos muchachos, creo, sobrepasa los 30 años, quizás nunca lo tuvieron cerca y era niños cuando Fidel caminaba de una punta a la otra del país, encabezaba marchas, daba discursos bajo la lluvia, le caía atrás a los huracanes, recibía en el Palacio a las personalidades más encumbradas de la política mundial, se sentaba a jugar ajedrez en la Plaza de la Revolución con los niños, explicaba públicamente el funcionamiento de una olla arrocera, se enrolaba en la primera fila de una lucha a muerte por un infante cubano alejado de sus padres o aquietaba un disturbio en L Habana con su sola presencia. Un duro, sí, tienen razón.

Cuando casi terminaba el domingo, me conecto a internet y reviso Facebook. Una amiga, doctora, madre de dos pequeños, escribió: “Tres años ya y todavía me parece increíble. Yo fui de las niñas que soñó con tu abrazo, de las jóvenes que creció con tus palabras y con tu ejemplo. De ti no olvido nada, como no puede una olvidar a un padre; pero si me preguntan, me quedo con el inmenso compromiso de ser cada día mejor médico”.

Otra muchacha, fanática a los memes, deja escrito también: “Yo lloré, mucho, viéndolo pasar por mi Camagüey, lloré escuchando a Raúl ronco en Santiago, lloré viendo a su esposa (por primera vez) aguantando aquella caja tan pequeña pero tan grande, rodeada de unos hombretones que me lo recordaban. Lloré viendo a Raúl despidiéndose con la mano de la piedra. Lloré con la canción. Lloré cuando me di cuenta que los de mi generación fuimos los últimos en verlo hablar, y lo recordamos, éramos niños pero esas cosas no se olvidan”.

Me voy a la cama entonces con la certeza de que continúa vivo, incluso entre los que menos años cuentan, que lo asumen a su tiempo, a su forma, a su lenguaje. A tres años de la muerte de Fidel, su leyenda no se aquieta. La gente lo sigue llevando en el alma, aún sin estatuas ni tarjas que lo recuerden todos los días. Continúa vivo en el corazón de un pueblo que una noche de fines de noviembre gritó, lleno de dolor, “Yo soy Fidel”.


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Leticia Martínez Hernández

Madre y periodista, ambas profesiones a tiempo completo...

Se han publicado 4 comentarios


Gloria Arrechea Malibran
 4/12/19 12:05

Fidel es y será realmente un Duro. Su accionar ES tan grande que siempre que un revolucionario deba emprender una tarea debía piensar ,¿Qué hubiese hecho mi Comandante, cuáles estrategias trazar? Todavía nos guía como el buen padre.

Mimisma
 25/11/19 9:29

Gracias por su artículo Leticia, han pasado 3 años y el dolor sigue ahí, pero  seguimos adelante, no defraudaremos al Comandante.

ele
 25/11/19 9:19

Como no se escribir como la periodista , le envío esto

Hoy conmigo

 

Yo siento vivo a Fidel,

lo hago mi escudo, coraza,

y como el tiempo no pasa

lo llevo siempre en la piel.

 

El grito “yo soy Fidel”

salió de la multitud,

lo gritó la juventud,

lo hizo suyo el cubano,

lo grito por el hermano,

un dechado de virtud.

 

25/11/2019

RAC
 25/11/19 9:17

Que bonito trabajo, yo tengo 57 años nací y crecí con Fidel, creánme que depués que tuve uso de razón no me perdí casi ningún discurso,  me llenaba de su energía, su dolor, su pasión de su optimismo y poesía de en cada uno de ellos, tengan la certeza de que hoy lo tengo más vivo que nunca, a veces me digo "como quisiera que fidel estuviera vivo ahora y pusiera bien en su sitio al colorao de Trump" ¿como sería eh?. dejenme contarles  una experiencia para mi linda quizas para otros intrascendente, cuando murió  y se convocó al acto en la Plaza de la Revolución jamás pensé que asistiera tanta juventud, pero lo que más me emociono hasta sacarme alguna lágrimafue ver los jovenes que me rodeaban del preuniversitario  de Boyeros Eduardo García Delgado gritando sin que nadie los mandara "yo soy Fidel" cuando algún orador nvitado preguntaba ¿dónde está Fidel? respondían hasta desgarrar sus gargantas ¡¡¡ AQUÍÍÍÍ !!!! , Que grande fidel. Los AGRADECIDOS lo seguiremos amando , los que no lo son : que se aguanten ¡HAY FIDEL PARA LA ETERNIDAD! 

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