jueves, 22 de febrero de 2024

Elián González es mucho más que el “balserito cubano”

El caso del niño se convertió, gracias a la política migratoria de EE.UU. contra Cuba, en un proceso que vulneraba los derechos de un padre sobre su hijo...

Dunia Torres González en Exclusivo 21/11/2019
4 comentarios
Elian González (EFE)
La política norteamericana convirtió la tragedia de Elián en arma contra Cuba.

Recuerdo la mañana en que nos dieron el de pie en el preuniversitario, todavía era de noche; pero ya estaba preparado todo para partir hacia Manzanillo, municipio de Granma, a la Tribuna Abierta. A pesar de la hora, 3:00 a.m., el entusiasmo imperaba en todos, éramos parte de una batalla que libraba nuestro país. Nadie fue obligado ni de mala gana; en mi mente, todavía inocente, se entremezclaban las imágenes de aquella terrible historia de Elián, un niño de cinco años que fue montado en una balsa, que naufragó y, aferrado a un neumático de automóvil, llegó a las costas de Estados Unidos el 25 de noviembre de 1999.

A Elián nadie le preguntó si quería ser parte del “sueño americano”, aún así fue víctima de una de las tantas “campañas humanitarias” que ha llevado a cabo el Gobierno norteamericano “por el bien y la prosperidad de los pueblos”. El 22 de noviembre de 1999 estuvo a punto de ser una víctima más de la Ley de Ajuste Cubano, estrategia de Estados Unidos para estimular a los cubanos a abandonar el país de forma ilegal poniendo en peligro sus vidas.

Lea también: Migración Cuba-EEUU: Ajustes para la Ley de Ajuste

La solución del conflicto parecía sencilla: al perder a su madre en el naufragio, Elián debía estar con su padre, lo planteaban así hasta las leyes norteamericanas. Pero esta oportunidad no podía ser desaprovechada por la mafia cubano-americana, la vida de este niño se politizó de tal forma que se puso en riesgo su integridad emocional. Supuestamente Elián no podía ser feliz viviendo en Cuba.

Comenzaron entonces una serie de shows mediáticos, los secuestradores exhibían al niño con sofisticados juguetes o disfrazado de personajes ajenos para él. Se trató a Elián como instrumento político, envuelto en la bandera norteamericana y abrazado a la congresista Ileana Ross, que fue llamada “la loba feroz”. Ni siquiera se le permitía que hablara con la familia. En todas estas imágenes se podía percibir que Elián no era feliz.
Recuerdo el rostro del padre, Juan Miguel González, viendo a su hijo bajo el constante asedio de políticos, periodistas, abogados y agentes de publicidad. En una ocasión le hicieron a Elián, sin autorización del padre, una entrevista que se prolongó durante ocho horas.

Mientras el proceso judicial, violatorio del derecho internacional y de las propias leyes norteamericanas, se desarrollaba y se alargaba, los mensajes de los amigos llegaban a Cuba desde cualquier parte del mundo. Juan Miguel contó con el apoyo de la solidaridad internacional, de Fidel y de millones de cubanos. Era una lucha real y sincera de un padre afectuoso. Y Fidel lo sabía, antes había conversado con él y le preguntó si había valorado la posibilidad de viajar a Estados Unidos y quedarse con su hijo, a lo que le respondió que solo deseaba que le regresaran a Elián. Juan Miguel ignoraba sobre la salida ilegal de su hijo.

Las marchas patrióticas se iniciaron en Cuba el 5 de diciembre de 1999, fecha en la que se desarrolló la protesta en la que participaron jóvenes de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Y a partir de ahí serían muchas, comenzaba así la Batalla de ideas, con Fidel como líder, porque el pueblo cubano debía decir: ¡Basta!

El 28 de junio de 2000 la noticia se convirtió en pólvora y júbilo. El niño por el que tanto habíamos luchado regresaba a la Patria, fueron 266 días de combate popular masivo. El 6 de abril Juan Miguel viajó a Estados Unidos a buscar a su hijo secuestrado, las maniobras llegaron al Tribunal de Atlanta y, finalmente, el Tribunal Supremo de Estados Unidos en solo dos días solucionó el caso. La fiscal general, Janet Reno, firmó la orden para que la policía estadounidense penetrara en la casa en Miami y fuera inmediatamente devuelto el niño a su padre.

Ese día celebramos en nuestra escuela y en el barrio. Ver bajar a Elián junto a su padre por la escalerilla del avión que arribó al aeropuerto internacional José Martí a las 7:53 p.m. fue un instante de mucha emoción.
Hoy Elián González tiene 25 años, casi 26, los cumple el 6 de diciembre próximo, y está en Cuba y es feliz. El año pasado, para esa fecha, el presidente Miguel Díaz-Canel le escribió: “Felicidades en su cumpleaños 25 al ingeniero Elián González Brotons, hijo y nieto de cubanos dignos y de todo el pueblo de #Cuba. La batalla por su libertad, liderada por #Fidel, demostró cuántos desafíos podemos vencer juntos. #SomosContinuidad #SomosCuba”. A lo que él respondió: “No es casualidad que me una a Twitter en mi cumpleaños 25, lo hago para agradecer las felicitaciones de mi presidente Miguel Díaz-Canel y desde aquí poder seguirlo y apoyarlo. Recuerden usted y los cubanos dignos a los que se refirió que mi principal meta será no defraudarlos”.

Elián González ha demostrado los valores que hablan de la dignidad de una estirpe de cubanos. Él es mucho más que el “balserito cubano”. Es la entereza de las ideas que defendieron nuestros mambises, que consolidaron los que más tarde participaron en el proceso de fundación del Partido Comunista de Cuba, y de los que aprendieron a escribir con la Revolución y gracias a esta.

Mientras los medios que manipulan la verdad aseguran que se le ha hecho un lavado de cerebro y que es “estandarte disparatado”, Elián lleva una vida normal. Se formó como Ingeniero Industrial en 2016, en la Universidad de Matanzas, su provincia natal. En 2017 participó en el XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Rusia, certamen en el que denunció las campañas de Estados Unidos dirigidas a la subversión a través del ofrecimiento de becas y la creación de grupos independientes, además del uso creciente de noticias falsas en Internet y la tergiversación de la verdad de Cuba por parte de ese país. Se ha integrado perfectamente a la sociedad y es un joven alegre, nada que ver con la imagen de desorientado que lleva “el peso de la historia de la división política de su pueblo” o con la frase "no tuvo historia" que promociona el documental Elián, de dirección y producción estadounidense.

Todavía hoy guardo en mi casa la bandera que llevé a la Tribuna Abierta para reclamar el regreso de Elián a Cuba. Me recuerda de dónde vengo, cuál es la esencia de mi país y cuántas batallas nos quedan por librar…


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Dunia Torres González

Periodista

Se han publicado 4 comentarios


Mila
 23/11/19 16:57

Excelente articulo, también recuerdo esa batalla, con cuánta sabiduría la ganamos con nuestro gran líder. Hoy a la luz de los acontecimientos pienso q nos quedan muchas batallas de ideas, Elian fue una de las grandes, fue como abrirse el mar y decir pase la verdad, pero la decadencia del sistema capitalista ha exacerbado la mentira, el cinismo, la agresión, el racismo y debemos estar alertas, pagan para hacer daño en los países donde las clases más humildes han sido beneficiadas, y acusan a Cuba y Venezuela, la batalla por Elian, vista en el contexto actual hay q multiplicarla, contra todas las calumnias, a lo médicos, profesionales, artistas, me parece q tendremos q salir de nuevo a las calles a gritarle mentirosos, a acusarlos por todos los daños q durante siglos han causado a la sociedad, esa es la batalla de hoy.

Leonor sanz
 21/11/19 14:25

Recuerdo como la periodista todo,fue una batalla diaria en la que mi familia,mis compañeros,mis amigos,vecinos todos estuvimos involucrados, Fidel sabía lo q estaba haciendo como siempre,el sabía q esa batalla iba a lograr el regreso del niño, lloré la noche q ví en la tele q un avión pasó muy alto donde se encontraba el niño,y éste le dijo, avión llévame para Cuba,el mundo entero supo por primera vez que quería y sentía aquel niño que entre tantas personas extrañas lo estaban enfermando,pero se ganó la batalla y todos los cubanos sentimos un descanso interno ya después sentíamos curiosidad por saber de la vida del niño y una vez supimos de su cumpleaños otras veces de una visita q le hicieron al comandante y así hemos sabido q es un joven ingeniero disciplinado y que ama a su familia y que siente mucho amor y agradecimiento por Fidel y por todos los que de una manera u otra ayudamos a que volviera con su padre a la patria.Muchas gracias a la periodista por recordarnos esos momentos.

Miguel
 21/11/19 11:16

Por lo que relata en su artículo Elián es un cubano residente en la Isla y si un cubano más , pero un cubano más porque vive su vida sin ser molestado por nada ni por nadie , se le ha respetado su privacidad y vida personal sin inmiscuirse en ella , ha hablado en los eventos que usted menciona con criterio propio y no incentivado por nadie , es un profesional y fue un estudiante respetado por sus compañeros y gente que aquí en Cuba hizo en su momento lo indecible para apoyar su regreso y por sobre toda las cosas para dar las opciones que él y los suyos han empleado para seguir viviendo en su patria , libre y soberano de tomar sus decisiones propias . Eso que relatan en el controvertido documental no hace más que tratar de atizar el absurdo, la mentira y la intromisión en la vida de los cubanos que aquí vivimos sin tener precio, no es más que la continuidad de la gastada y caduca estrategia de quienes no saben ya que inventar para molestarnos y difamarnos para tener viva la intolerancia y la desidia que más de diez administraciones de los EUA han puesto en práctica sin éxito.

yela
 21/11/19 9:29

Muy bello articulo!!me hizo recordar nuestra constante lucha por el regreso de Elian; recuerdo que en ese tiempo yo estudiaba y usabamos un distintivo que decia... Regresen a Elian ...en apoyo a su regreso...

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