domingo, 27 de noviembre de 2022

Donde dije digo, dije…

Más que trabalenguas, Washington alienta serios entuertos con el Kremlin...

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 16/04/2021
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Biden_Putin

La actual presidencia norteamericana, que tanto denostó de las prácticas trumpistas para sumar apoyo pre electoral, no ha demostrado aún, al menos en la tan sensible política internacional, la gran diferencia con respecto a su antecesor.

Era de esperar, porque sucede que el meollo de ambos trazados es el mismo (mantener a USA como presunto timón del orbe), y mientras el magnate inmobiliario “adornaba” su plato con altas dosis de megalomanía, desbordes y autosuficiencia, el señor Joe Biden parece escoger menor grado de estridencia  pero con notables añadidos de manipulación.

Porque de otra manera no se explica que, luego de una larga conversación telefónica con Vladímir Putin, a quien hace días había calificado públicamente de “asesino”, y proponerle incluso un encuentro bilateral para discutir el mejoramiento de los vínculos ruso-norteamericanos, reaparezca apenas horas después suscribiendo nuevas sanciones contra Rusia.

El “paquete” agresivo se lo “ha ganado Moscú, según la valoración oficial gringa, por sus “agresiones digitales” contra los medios informáticos utilizados en las elecciones estadounidenses del 2020, y su “mal comportamiento” al acceder  la reincorporación de Crimea a su espacio nacional a petición masiva de los pobladores esa península.

Todo, en una demostración fehaciente de que para la actual administración, como para otras muchas de sus predecesoras,  el asunto con los ajenos no es tema de igual a igual, ni deben mediar el respeto, la objetividad, la serenidad y la responsabilidad, sino las presiones por delante para que en la mesa prime siempre el menú Made in USA. Si no, nada es aceptable.

Triste y bruto razonamiento, porque desconoce diametralmente que el mundo de hoy ha cambiado de forma sustancial para el agujereado orden hegemonista, y evidentemente con caracteres definitivos.

Ni Rusia ni China, dos colosos, ni otras muchas naciones no tan poderosas, tienen disposición alguna a acatar mansamente los rugidos de la prepotencia, e incluso han evidenciado que el hecho de que el caprichoso y soberbio Washington no esté presente en un acuerdo, tratado o diálogo, en nada lo desmedra, y en todo caso solo le aísla del resto del planeta.

Por demás, en el caso ruso, la Casa Blanca no debería obviar la responsabilidad mutua como primeras potencias nucleares del orbe, y la necesidad de un entendimiento que aleje el riesgo de una catástrofe militar sin otra salida que el fin del género humano, algo de lo que Moscú ha advertido repetidamente.

Desde luego, a una otra, y por lo pronto el Kremlin citó de inmediato al embajador gringo  John Sullivan para expresarle que la nueva decisión de sancionar a diplomáticos y entidades rusos hará difícil el encuentro bilateral al más alto nivel del que se había hablado horas antes, y le aseguró que Moscú dará una respuesta contundente a este paso hostil y agresivo.

Los voceros moscovitas recordaron que existe una evidente campaña oficial norteamericana para crear una “rusofobia” a escala internacional, y precisaron que Rusia ha sido reiterativa en advertir que es posible trabajar por vínculos menos ríspidos sobre la base del más estricto respeto mutuo, espíritu que evidentemente no existe en la Oficina Oval desde hace mucho tiempo.

De manera que, a esperar entonces hasta donde podrían llevar estas tensiones insufladas por una clase dominante norteamericana a través de sus circunstanciales y maleables representantes en el gobierno, y que evidentemente siguen reflejando un absurdo y hueco nivel de soberbia y de fallida interpretación de nuestro tiempo histórico.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista


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