miércoles, 28 de febrero de 2024

Caravanas… ¿para qué?

Y es lógico que el pueblo se pregunte para qué tanta caravana y cartel tras tantos años exigiendo lo mismo sin que al gobierno de Estados Unidos se le mueva un músculo de la cara, tras tantas votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuyas indiscutibles victorias no han cambiado el rumbo de la vecina hostilidad...

Mario Ernesto Almeida Bacallao en Exclusivo 31/05/2021
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Cuba_Bloqueo contra Cuba
Los Puentes de Amor continúan a lo largo y ancho del orbe. (Tomada del Twitter de la Presidencia de Cuba).

Hay que preguntarse para qué, porque quien no se lo pregunta y procede, así sin más, flaco favor nos está haciendo. Una guerra por la conciencia no puede llevarse a cabo sin ella. Por eso, es importante conocer la respuesta a esas preguntas sencillas, que muchas veces suelen ser las más profundas y difíciles de responder, aunque no carguen en su estructura con algún vocablo de enmarañado entendimiento.

Fuentes oficiales como el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, hablan de más de 70 ciudades alrededor del mundo en las que este fin de semana se exigió el fin del bloqueo económico, comercial y financiero que el gobierno de los Estados Unidos mantiene contra Cuba.

Los Puentes de Amor continúan a lo largo y ancho del orbe. De repente, en una calle donde quizás muchos transeúntes no conozcan en qué pedazo del mapa quede Cuba, estos caminantes presencian autos o bicicletas con nuestra bandera que, en el idioma que proponga el contexto, dejan clara la existencia de un país que intenta asfixiar a otro, algo que muchas veces olvidan hasta los mismos cubanos cuando se encuentran por ahí, haciendo su vida a pocos minutos de un supermercado repleto de todo.

Pero claro que esta triste realidad no es generalizable, máxime cuando cubanos son muchos de los que conducen estos autos y pedalean por estas ciudades, alguna que otra de impronunciable nombre desde nuestra variante del idioma, alguna que otra con el tono gris y el traje sobrio de los sitios que conocen el sabor de la nieve en días de invierno.

No solo se trata de caravanas ni solamente de cubanos. Hay gente que llega a un parque o a las calles céntricas con sus carteles y grita y canta… y graba y fotografía lo que canta y grita para que a nadie le pase por la mente decir que no ocurrió. Y ahí están las evidencias, en espera de quien las busque e incluso saltando a la vista, en las calles y las redes indistintamente, sin pedir permiso.

Estas iniciativas nacieron en la diáspora. En algunos casos, quizás ni siquiera surgieron a partir de un consenso político con la Revolución cubana. Pero existe un componente ético que impide apoyar a quien cada vez se las arregla más para que a tu familia no le llegue lo indispensable; nadie quiere que su familia sea el conejillo de indias de un experimento cuyo fracaso es tan evidente  como el mismísimo dolor que causa.

Las calles cubanas no se roban ese protagonismo que Puentes de Amor se ha ganado por derecho propio en las avenidas del mundo. No obstante, las calles cubanas agradecen y se alinean con el reclamo que por tantos años ha salido de ellas; agradecen las calles, las aguas, los vientos.

Por eso este domingo hubo también en Cuba automóviles, motos y bicicletas con banderas y carteles en ristre; por eso hubo regata, donde no faltaron los lujosos catamaranes pero tampoco los barcos remolcadores de los obreros del puerto, ni los kayaks de los atletas, ni las bicicletas acuáticas de los que querían participar a todas; por eso hubo palomas y poemas.

Y es lógico que el pueblo se pregunte para qué tanta caravana y cartel tras tantos años exigiendo lo mismo sin que al gobierno de Estados Unidos se le mueva un músculo de la cara, tras tantas votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuyas indiscutibles victorias no han cambiado el rumbo de la vecina hostilidad.

¿Qué sentido tiene lanzar palabras al aire si el poder real no se inmuta y nadie parece poder obligarlo?

Por un lado, reiteramos, existe en las acciones desarrolladas desde Cuba un componente de agradecimiento con los “Puentes…” tendidos en otros lares, y yace igualmente una cuestión de vergüenza que el pueblo cubano no se permite pasar por alto, porque nadie con un mínimo de dignidad aguanta que lo suyo se defienda en otro sitio mientras la propia casa permanece inamovible.

Sin embargo, este no es el gran fin. Hay un gran objetivo que se ensarta con las continuas resoluciones en la ONU relativas al Bloqueo y con las caravanas internacionales.

El pueblo de los Estados Unidos de Norteamérica es el gran objetivo, un pueblo sin lugar a dudas bondadoso y justo, pero que, desgraciadamente, tiene una idea bastante tergiversada –cuando la tiene– de lo que implica el Bloqueo para Cuba. El pueblo estadounidense no toleraría saberse cómplice de un genocidio.

La gran misión es que el pueblo de ese país –y el del mundo todo, si es posible– conozca y entienda lo que hace ese gobierno; la gran misión es que la vergüenza les duela a quienes la tengan, que siempre han sido los más porque, contrario a los que nos han querido vender, el ser humano es bueno, así sin más, antes que cualquier otra cosa.

La cruzada es moral, ética, pacífica, porque el día en que los cubanos dejemos de señalar cuanta opresión se nos imponga, de alguna manera la estaremos legitimando ante el mundo y ante nosotros mismos. Como nos enseñara el Che, todas las vías de la lucha cívica deben ser agotadas…

***

Hace unos días, dos jóvenes de poco más de veinte años me dieron una indescriptible lección de dignidad. Estos muchachos son palestinos que estudian medicina en nuestras universidades, que han crecido de la mano de la guerra y los bloqueos de todo tipo con consecuencias mucho más nefastas que el nuestro, niños que se hicieron hombres escuchando la melancólica historia de cuando a sus bisabuelos los expulsaron a plomo limpio de sus tierras y les robaron todo.

Después de más de 70 años de ocupación sionista en sus tierras, me contaban estos amigos, los descendientes de los primeros palestinos exiliados aún conservan las llaves de las casas que fueron obligados a dejar atrás. Triste la suerte del pueblo palestino, dolorosa y sin remiendo a la vista.

Y a pesar de ello, a pesar de todas las fuerzas que conspiran a favor de la rendición y la desesperanza, uno de estos estudiantes me espeta:

“No podemos obligar a todo el mundo a que nos apoye, pero tampoco podemos quedarnos callados. Tenemos que mostrar la verdad y resistir”.


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Mario Ernesto Almeida Bacallao

Periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana

Se han publicado 2 comentarios


Juan Carlos Subiaut Suárez
 1/6/21 20:42

Alega usted un hecho cierto: Mucha gente se pregunta para qué tanta caravana y cartel tras tantos años exigiendo lo mismo sin que al gobierno de Estados Unidos se le mueva un músculo de la cara, tras tantas votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuyas indiscutibles victorias no han cambiado el rumbo de la vecina hostilidad. El mismo argumento utilizado ante el ascenso sostenido en membresía y acciones de grupos en redes sociales como NEMO, que se imbrican con las caravanas. Incluso se preguntan, como han hecho, qué hace un cubano como yo, residente en Cuba, participar en NEMO y congratularse por sus acciones y crecimiento, si es un grupo de composición multisectorial y fundado por cubanos residentes en Estados Unidos, que discrepan de nuestro sistema político. Para todos estos inquirentes, la respuesta es la misma. Primero; el objetivo de cada una de estas actividades es la lucha por la eliminación del Bloqueo de Estados Unidos a nuestro pueblo. Segundo; la pluralidad de ideas que componen estos movimientos coinciden en ese objetivo común para todos. Tercero. Las formas de lucha tienen un componente ético que se entrelaza con lo mejor de nuestro acervo cultural en ese campo, los fundadores de NEMO aseguran que sus concepciones parten del conocimiento, aceptación y adecuación de la prédica martiana a los objetivos de la lucha contra el bloqueo y Cuarto, no menos importante; todos apuntan a lograr la mayor concientización del tema dentro del pueblo norteamericano, para que incidan en sus legisladores, congresistas, etc, a fin de desintegrar cada uno de los  ingredientes, leyes, resoluciones y directivas que conforman el aparato del bloqueo contra nuestro país, hasta su desmontaje final.

Juan Carlos Subiaut Suárez
 1/6/21 15:08

Estimado Mario Ernesto:

Alega usted un hecho cierto: Mucha gente se pregunta para qué tanta caravana y cartel tras tantos años exigiendo lo mismo sin que al gobierno de Estados Unidos se le mueva un músculo de la cara, tras tantas votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuyas indiscutibles victorias no han cambiado el rumbo de la vecina hostilidad. El mismo argumento utilizado ante el ascenso sostenido en membresía y acciones de grupos en redes sociales como NEMO, que se imbrican con las caravanas. Incluso se preguntan, como han hecho, qué hace un cubano, residente en Cuba, participar en NEMO y congratularse por sus acciones y crecimiento, si es un grupo de composición multisectorial y fundado por cubanos residentes en Estados Unidos, que discrepan de nuestro sistema político. Para todos estos inquirentes, la respuesta es la misma. Primero; el objetivo de cada una de estas actividades es la lucha por la eliminación del Bloqueo de Estados Unidos a nuestro pueblo. Segundo; la pluralidad de ideas coincide en ese objetivo común para todos. Tercero. Las formas de lucha tienen un componente ético que se entrelaza con lo mejor de nuestro acervo cultural en ese campo, los fundadores de NEMO aseguran que sus concepciones parten del conocimiento, aceptación y adecuación de la prédica martiana a los objetivos de la lucha contra el bloqueo y Cuarto, no menos importante; todos apuntan a lograr la mayor concientización del tema dentro del pueblo norteamericano, para que incidan en sus legisladores, congresistas, etc, a fin de desmontar los  ingredientes, leyes, resoluciones y directivas que conforman el aparato del bloqueo contra nuestro país, hasta su desmontaje final.

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