miércoles, 19 de junio de 2024

Boric inicia plan de cambios en Chile (+ Audio)

Luego de tres meses en el Palacio de La Moneda, el presidente chileno busca recobrar la confianza de sus electores...

Clara Lídice Valenzuela García en Exclusivo 03/07/2022
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Gabriel Boric Chile
El presidente chileno anunció la reforma tributaria que financiará, dijo, la agenda social de su gobierno, una promesa ratificada ahora a su electorado .

Ha sido difícil el inicio del presidente chileno Gabriel Boric en el gobierno de Chile. La nación andina dio su voto de confianza al joven de 36 años que lideró protestas estudiantiles y descolló en el Congreso Nacional. Recibió un legado neoliberal que empobreció aun más al pueblo que durante años protestó en las calles con la respuesta de una represión brutal del saliente régimen derechista.

Boric, que asumió el pasado marzo, apabulló en las urnas a la poderosa maquinaria derechista chilena –que sigue profundizando en las hendijas del nuevo Ejecutivo- . Pero en estos tres primeros meses al frente de un Ejecutivo resultante de la alianza de la izquierda Apruebo Dignidad, hubo incidentes que movieron el piso al Palacio de La Moneda y su popularidad cayó a un 34 por ciento.

En Chile hay cuentas sociales pendientes, que crecieron a partir del golpe de Estado militar contra el presidente socialista Salvador Allende (1970-1973). El general traidor Augusto Pinochet y su régimen de terror dejaron profundas huellas en el país austral, donde miles de jóvenes fueron asesinados y desaparecidos, otros exilados, otros escondidos. Pinochet entregó la economía a las empresas extranjeras. Hasta la Constitución Nacional fue redactada bajo su mirada, con sus ideas capitalistas al servicio de la oligarquía nacional.

El general dejó el poder bajo la exigencia de su promotor, Estados Unidos, cuando los dictadores ya no le eran necesarios, pero sus sucesores, en democracia, no satisficieron las necesidades de las grandes masas chilenas.

Casi expulsado del gobierno, el millonario derechista Sebastián Piñera, cumplió dos mandatos –en una etapa en la que ese cargo se alternaba con la alianza Concertación Popular-.

Todo quizás hubiese seguido igual. Pero en el panorama político apareció Boric, quien siendo dirigente estudiantil en 2011 dirigió la lucha callejera por una educación universal y de calidad. Las protestas volvieron con mayor fuerza en 2018 y se extendieron incluso en las primeras etapas de la pandemia de la COVID-19 en 2019 y 2020. El pueblo, y en especial los jóvenes, siguieron su batalla contra la pobreza, necesidades insatisfechas y la brutal represión del repitente Piñera.

Es en ese contexto que surge Boric como candidato de la alianza que reúne a las agrupaciones reconocidas como progresistas y de izquierda, y el Partido Comunista, el único en el universo político chileno que nunca firmó ningún acuerdo con el derechista Piñera, aun en los momentos más críticos en que se impuso un diálogo nacional para tratar de salvar el cargo.

Boric, con un discurso nuevo, dirigido a quienes durante años fueron depositarios de promesas incumplidas por líderes burgueses, defensores –aunque nunca lo admitieron- de una ideología más a la derecha, para no molestar a la burguesía nacional ni a los intereses de las trasnacionales.

Este joven, que pocos consideraban llegaría a la presidencia pues su opositor José Antonio Kast, un poderoso aspirante ultraderechistas, tenía las de ganar: el hombre de la derecha poseía un capital muy superior al de Boric para hacer campaña, la prensa chilena hegemónica lo adoptó como a un hijo, las redes digitales no cesaban en tratar de disminuir los méritos de su oponente. Pero Boric ganó, porque su lenguaje fue entendido por una mayoría de la población, en primer lugar sus contemporáneos y por quienes están heridos socialmente. El supo llegar al corazón de los desfavorecidos en uno de los país de economía más próspera en Suramérica, pero también con altísimos índices de desigualdad social.

Hasta julio de 2021, la pobreza por ingreso aumentó un 2,2%,  lo que equivale a 2 112 185 personas. ¨Esa cifra sitúa a Chile en algún punto en pobreza extrema entre 2003 y 2015”, explicó la subsecretaria de Evaluación Social, Alejandra Candia durante la presentación de los datos.

En cuanto a las regiones  que evidencian una tasa de pobreza por sobre el promedio nacional se encuentran las de La Araucanía con un 17,4%, Ñuble  con 14,7%, seguida muy de cerca por Tarapacá con 14,0% y Bío Bío  con 13,2 por ciento.

Y aunque la causa del alza en las cifras, según dijo entonces Piñera era la COVID-19, las demandas sociales eran las mismas que la de años anteriores. Desde que Boric era estudiante, durante el primer mandato del millonario mandatario, la juventud chilena está exigiendo cambios económicos y sociales,  empleo, salarios que permitan hacer aunque sea una comida al día, Quieren la suspensión del Cuerpo de Gendarmería, parte del aparato represivo de los regímenes anteriores.

Ya con Boric instalado como dignatario, con un gabinete paritario, un plan bien fundamentado en el que la economía es prioridad como soporte de las transformaciones sociales prometidas, se sucedieron una serie de incidentes violentos precisamente en las regiones rurales más empobrecidas.

Muchos quizás creyeron en Chile –donde es evidente que la población carece de un pensamiento político crítico- que el nuevo mandatario tenía una varita mágica para deshacer el entramado neoliberal y cambiar las estructuras sociales, tal como se imaginó en el diseño de la nueva Carta Magna que será sometida a referendo el próximo 4 de septiembre.

Estos tres primeros meses fueron de duro bregar para el gobierno, pues cuando tenía dos meses en La Moneda, y para disgusto de muchos de sus seguidores, se vio forzado a dar un giro a su estrategia sobre la militarización en zonas de conflicto en el sur del país.

La violencia en Chile se ha fortalecido en la última década. En el sur, las comunidades mapuches reclaman tierras como parte de una reivindicación ancestral. Ese pueblo originario es hostigado por grupos paramilitares de narcotraficantes y delincuentes comunes. En esa área son casi diarios los enfrentamientos de los indígenas y esos grupos paramilitares.

El presidente decidió un estado de excepción ¨acotado¨, lo que en la práctica implica la autorización para que militares custodien rutas y carreteras en la región de La Araucanía y en las vecinas provincias de Arauco y Biobío, epicentro de una crisis de seguridad agravada en las últimas semanas.

La ministra del Interior, Izkia Siches, argumentó la medida, y explicó que "Es evidente que en el último tiempo hemos tenido un aumento de los actos de violencia en las rutas, hemos sido testigos de cobardes ataques¨.

Un reciente estudio de la encuestadora Ipsos, para el 52% de los chilenos la principal preocupación es la delincuencia, además de la presencia de mafias organizadas y el narcotráfico. Luego, comenzaron las críticas a la Convención Constituyente de una nueva Carta Magna, decidida en una consulta popular donde el pueblo también nombró a los 150 miembros redactores.

Aunque todo el andamiaje de la Convención ocurrió durante el régimen de Piñera, el nuevo mandatario se sintió comprometido con la aprobación del nuevo texto, ya que se anticipaba como clave para impulsar la reestructuración nacional sobre nuevas bases, planteadas en las movilizaciones de 2018.

Varias encuestadoras coinciden – algunas responden a partidos derechistas y buscan crear dudas y caos- en que la Convención Constitucional sigue perdiendo apoyo en la ciudadanía, pues no da respuesta a los problemas planteados. O sea, ven de nuevo la varita mágica en manos de las autoridades.

Para hacerle frente a lo que pueda decidirse en septiembre, el presidente presentó la última semana dos proyectos que marcan el inicio real de su mandato en momentos de relativa calma en el país.

Uno era muy esperado. Se trata de la reforma tributaria que establece impuestos a las grandes mineras, a la riqueza, y un aumento del impuesto a la renta de los que más tienen, entre ellos su antecesor Piñera, el tercer hombre más rico de Chile.

Con estas medidas, el mandatario busca reconciliarse con su electorado, pues en prometió los nuevos gravámenes antes de cumplir un primer semestre en el cargo. El dinero que se recaude será empleado para implementar la agenda social oficialista.

En una intervención desde La Moneda, Boric señaló que ¨Esta reforma es a favor de una mayor equidad.Es para una mejor distribución de la riqueza que todos generamos¨.

El mandatario remarcó que para gastos permanentes se necesitan ingresos permanentes, que puedan financiar los derechos sociales y "darle un colchón de seguridad, tranquilidad y certidumbre a las familias de Chile en educación, salud, desarrollo regional, equidad territorial".

Además, aseguró que pretende generar un reparto más equitativo de los recursos y promover "un desarrollo más sustentable" a nivel económico, social y medioambiental para avanzar hacia "un país más justo" e igualitario.

Respecto al impuesto a las grandes fortunas, la reforma empezará gravando a 6 300 personas naturales, con domicilio o residencia en Chile o en el extranjero. Habrá dos tramos para este impuesto, el primero para patrimonios de entre 5 000 000 y 15 000 000 de dólares, con una tasa marginal de 1% y un segundo que contemplará un 1,8% para poseedores de más de 15 000 000.

También el pasado día 1º anunció en Arica, limítrofe con Perú, un plan de seguridad con 33 medidas para enfrentar los altos índices de inseguridad y violencia existente en el llamado país del cobre.

Entre los puntos más destacados aparece la creación del Ministerio de Seguridad, el avance en una Reforma a la Policía, fortalecimiento del rol de los municipios en seguridad, impulso a una Ley de Seguridad Privada y crear una nueva Política Nacional de Seguridad Pública para los próximos 10 años.

Al hablarle al pueblo, Boric refirió que “No vamos a permitir que la delincuencia siga creciendo y ganando espacio. A las bandas de crimen organizado las vamos a perseguir y a golpear donde más les duele. Las vamos a golpear en la ruta del dinero, en su organización y vamos a mejorar las técnicas investigativas”.

Estos episodios del primer trimestre de gobierno pueden ser una advertencia sobre lo que se avecina. Los chilenos progresistas que lo apoyan deben entender que las varitas mágicas no existen y que Boric encontrará grandes escollos en su tránsito por La Moneda. De ellos depende que la derecha, una vez más, no introduzca sus torcidos planes en el futuro de Chile.


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Clara Lídice Valenzuela García

Periodista


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