sábado, 25 de mayo de 2024

Vilma: una mujer que forjó la historia

Jamás le faltaron a la Revolución su empuje, su lealtad, su cálido abrazo o su lucha constante por reivindicar cada vez más el papel de la mujer en las tareas cotidianas...

Yaima Puig Meneses en Exclusivo 22/06/2017
2 comentarios
Vilma Espín-mujer-luchadora clandestina
El ejemplo de Vilma es hoy más necesario que nunca, definitivamente, será siempre un destello de vida.

Podríamos hablar de “Alicia”, “Mónica”, “Déborah” o “Mariela”, y todas, finalmente, nos conducirían a un mismo corazón, a una misma mujer hecha poesía, a un mismo nombre.

Supongo que no podría ser de otra manera. Y es que Vilma Espín Guillois tejió una vida de sacrificios y amor, de cubana autóctona, tan sublime como las mambisas de antaño, tan parecida a las muchachas que hoy desandan los más disímiles rincones de nuestra geografía.

Me gusta imaginarla a veces, completamente de verde olivo, en medio de los jóvenes barbudos, adornando la Sierra Maestra con su ternura y entereza, volviéndose también imprescindible en las decisiones estratégicas. Y así, supongo, la descubrió Raúl un día, radiante en medio de las adversidades, con su sonrisa pícara y dulce voz, con su férrea voluntad de cubana que un amanecer cualquiera “lo embrujó cantando”.

Vilma era mucho más que una joven alegre y de esmerada educación. Jamás, desde el triunfo de enero de 1959 y hasta aquel fatídico 18 de junio de hace 10 años, le faltaron a la Revolución su empuje, su lealtad, su cálido abrazo o su lucha constante por reivindicar cada vez más el papel de la mujer en las tareas cotidianas.

Los días se tornaban infinitos. Insuficientes quizás para dar forma a todo lo que de su mente ágil y tierno corazón nacía entonces. La muchacha de sonrisa limpia, inseparable colaboradora de Frank País, heroína de la clandestinidad, participante en el alzamiento armado del 30 de noviembre de 1956, ferviente seguidora de las ideas de Fidel... parecía no tener un minuto de descanso en su afán por continuar ligada a las mejores causas de la Patria.

Nos creció entonces la Vilma machetera; la Vilma parlamentaria; la Vilma madre de millones, no solo de sus cuatro hijos; la Vilma dirigente partidista, diputada, “luchadora internacional por la emancipación de las mujeres y los derechos de la infancia”.

Así multiplicó su tiempo en las más diversas obras, en la materialización de los círculos infantiles, en la Federación de Mujeres Cubana, en las casa de orientación a la mujer y la familia, en cada cubana que hoy es dueña de su propio futuro y puede decir “¡Gracias Vilma!”, gracias por guiarnos a la autodeterminación, a la conquista de los mejores sueños.

En época tan temprana para la Revolución como 1974, al clausurar el II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, dijo el Comandante en Jefe:

“A mí, en especial me impresionaban los avances que ha logrado la mujer cubana, su actual cultura política y los valores que van surgiendo en las masas. Me satisfacía —y estoy seguro de que le ocurría igual a los demás compañeros— ver la magnífica dirección que se ha formado, los magníficos cuadros que tiene la dirección de este movimiento presidido por la compañera Vilma Espín, las valiosísimas dirigentes que tiene la organización: su experiencia, su seriedad, su profundidad, al lado de la calidad humana”.

“El ejemplo de Vilma es hoy más necesario que nunca. Consagró toda su vida a luchar por la mujer cuando en Cuba la mayoría de ellas era discriminada como ser humano al igual que en el resto del mundo, con honrosas excepciones revolucionarias”, nos recordaba el propio Fidel, en una reflexión publicada el 20 de junio de 2007, pocas horas después de la desaparición física de la ejemplar combatiente.

Ahí estaba una vez más el reconocimiento infinito a la incansable labor de nuestra Vilma, impulsora esencial del progreso cultural, político, social y espiritual del sector femenino en la Revolución cubana.

Resguardados por la roca de granito gris donde fue ubicado su nicho, en el corazón del II Frente Oriental, de su natal Santiago, descansan hoy los restos mortales de la Heroína de la República de Cuba. Dulce y cadenciosa se escucha a veces en el Mausoleo la melodía de sus nanas, con las que años atrás acunara a sus hijos; fuerte e imperecederas continúan sus ideas hoy, porque Vilma, definitivamente, será siempre un destello de vida.

 


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Yaima Puig Meneses

Cubana. Periodista. Amante de escribir, porque las letras se me han convertido en una suerte de amuleto para el alma...

Se han publicado 2 comentarios


Diego Abel
 7/4/19 19:42

Excelente y bello artículo, a partir de ahora me sumo a los adictos que te siguen. Estuve en Santiago y visite su Casa Museo, muy interesante y magnífico trato y trabajo de sus trabajadores

Iliana
 22/6/17 16:25

Yaima: Como siempre, todo lo que escribes me gusta mucho, te felicito por este artículo de Vilma, cierto es que ella  siempre será un destello de vida.

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