domingo, 4 de diciembre de 2022

Segunda Guerra Mundial: cuando los pueblos mandan

Lo que comenzó como una guerra de rapiña se transformó en una contienda de liberación nacional...

Pedro Antonio García Fernández en Exclusivo 01/09/2014
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Adolf Hitler necesitaba un pretexto para iniciar la guerra. Para aparentar ser el agredido y no el agresor ante sus compatriotas y la opinión pública internacional, vistió a soldados nazis con uniformes polacos y simuló un ataque a un puesto fronterizo alemán y una estación de radio en Gleiwitz.

La dramaturgia era totalmente inverosímil, al obsoleto ejército de Polonia jamás se le ocurriría provocar a vecino tan poderoso, con la maquinaria militar más formidable que potencia alguna había tenido hasta entonces en la historia.

Las tropas de Gerd von Rundstedt, a quien muchos señalan como el cómplice del Fuhrer en esta agresión, iniciaron inmediatamente la invasión a Polonia el 1º de septiembre de 1939. La aviación nazi comenzó a bombardear Varsovia, Cracovia y Lodz. La Italia fascista proclamó demagógicamente su no beligerancia.

Inglaterra y Francia lanzaron un ultimátum a Hitler exigiéndole la retirada de territorio polaco. El Fuhrer, que ideaba una guerra de rapiña para apoderarse de medio Europa, ni caso les hizo. El 3 de septiembre, Inglaterra, casi al mediodía, y Francia, a media tarde, declararon el rompimiento de hostilidades con Alemania.

Comenzaba así la Segunda Guerra Mundial.

La expansión nazi

A pesar de la tenaz y heroica resistencia polaca, su capital, Varsovia, fue tomada por los nazis el 27 de septiembre, quienes en los días siguientes neutralizaron los últimos focos de rebeldía. Tras anexarse parte de ese país, los alemanes iniciaron allí el genocidio contra la población judía.

En diciembre las tropas nazis invaden Rumania. Noruega y Dinamarca se declararon neutrales en la contienda, lo que no fue óbice para que en marzo de 1940 las invadiera Hitler, quien en ese mes ordenaba el inicio de la construcción del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, en Polonia.

Luego le tocaría el turno a Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo (mayo). El ejército alemán continuó su avance, ahora en suelo francés (junio). La Italia fascista entró en la contienda al lado de Alemania pues ambicionaba la Saboya francesa y la ciudad de Niza. Los nazis tomaron París.

La Franciaburguesa se desmoronaba. El 22 de junio de 1940 se rendía ante los alemanes, quienes se anexaron las provincias de Alsacia y Lorena y ocuparon todo el norte del país. El resto quedaba bajo la jurisdicción de un gobierno títere presidido por el mariscal Philippe Petain.

Hitler proseguía su guerra de rapiña y ordenaba la invasión de Grecia y Yugoslavia, que resultarían ocupadas militarmente. Bulgaria. Hungría, Rumania y el gobierno títere de Croacia se aliaron con la Alemania nazi. El 22 de junio de 1941, tropas de estos países y de la Italia fascista invadían la URSS.

Errores cometidos por la URSS

Como señalara Fidel Castro en su entrevista con Tomás Borge, publicada bajo el título de Un grano de maíz, la alta dirigencia de la URSS cometió errores estratégicos graves al inicio de la Segunda Guerra Mundial. El principal, el pacto de no agresión con la Alemania nazi, llamado Molotov-Ribbentrop, suscrito en 1939.

Este, en opinión del líder histórico de la Revolución cubana, lejos de dar tiempo a la URSS para prepararse contra la agresión fascista, permitió que cada mes que pasaba Hitler tuviera “más recursos humanos, materiales, combustibles, minerales, y se iba haciendo un enemigo mucho más poderoso”..

Si Stalin y la alta dirigencia de la URSS hubieran ido a la guerra contra los fascistas cuando la invasión a Polonia, no ya solo con el Ejército Rojo, “con la participación del pueblo en la guerra irregular la Unión Soviética hubiera derrotado a Hitler”, puntualizaba Fidel.

Señalaba como otro error estratégico de Stalin el no movilizar sus tropas cuando los nazis comenzaron a concentrar millones de hombres y miles de aviones y tanques en la frontera, “Cualquier país, cuando ve que una agresión es inminente, lo primero que tiene que decretar es una movilización general”, añadió.

“Después de todos esos errores anteriores, eso fue en el año 1941,atacan a la Unión Soviética por sorpresa el 22 de junio, creo que era un fin de semana (…) ¿Cómo tú puedes atacar con millones de hombres por sorpresa? Se produjo, sin embargo, la sorpresa, y se atacó a un país desmovilizado”, concluía.

Los pueblos cambian el carácter de la guerra

No hicieron más que ocupar los nazis a Francia y surgió la resistencia popular, a través del Comité Nacional de los Franceses Libres, encabezado por Charles de Gaulle y en el cual los comunistas galos desempeñarían un papel protagónico. Muchos de ellos ofrendaron su vida en la lucha armada contra el invasor.

Fue tan grande la cantidad de militantes del Partido Comunista Francés ejecutados por los nazis y sus títeres que el pueblo comenzó a llamarle “el Partido de los fusilados”.

En los bosques yugoslavos Josip Broz Tito organizó un eficiente ejército guerrillero que en combate constante contra los fascistas liberó gran parte del país antes que llegaran las tropas del Ejército Rojo. Igualmente en Grecia, los Países Bajos, Bulgaria, Polonia,  proliferaron las guerrillas urbanas y rurales.

La URSS fue el único gobierno europeo que entregó armas a su pueblo, el cual contuvo el avance nazi a 70 kilómetros de Moscú, produjo el viraje de la guerra en la batalla de Stalingrado, la más sangrienta de la historia, y le quebró la espina dorsal al Ejército alemán en el Arco de Kursk.

El 7 de diciembre de 1941, al ser agredido por el militarismo japonés, entró en la guerra los Estados Unidos. Al llamado a filas, el pueblo norteamericano acudió con entusiasmo. En el Pacífico cambió la correlación de fuerzas, hasta entonces favorable al Japón fascista.

En Asia, los pueblos chino, coreano, vietnamita e indonesio lucharon contra los invasores nipones y escribieron hermosas páginas. Hubo cubanos en los ejércitos soviético y estadounidense así como en la resistencia francesa. Enrique Vilar se destacó en la liberación de Belarus y Polonia, donde cayó heroicamente.

El fascismo, esta vez, se vio derrotado en todo el orbe. La Alemania hitleriana se rindió incondicionalmente a los Aliados en mayo de 1945. En septiembre de ese año lo harían los militaristas japoneses.  

Por problemas de espacio debemos detenernos aquí. El desarrollo de la guerra en Europa, África y Asia lo abordaremos pormenorizadamente en próximos trabajos.


Pedro Antonio García Fernández

Periodista apasionado por la investigación histórica, abierto al debate de los comentaristas.


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