jueves, 1 de diciembre de 2022

Crimen de Tarará; ¡Que cobardía!

Han transcurrido 20 años y todavía se mantiene fresca en la memoria de muchos aquella mañana de duelo, indignación y repudio...

Raquel Marrero Yanes en Exclusivo 08/01/2012
14 comentarios
Crimen taraá
Rolando Pérez Quintosa, Yuri Gómez Reinoso, Orosmán Dueñas Valero y Rafael Guevara Borges.

¡Que cobardía! La de aquellos delincuentes que llenos de traición y criminalidad ejecutaron un vandalismo sin límite la madrugada del 9 de enero de 1992.

“El piso está cubierto de sangre, no hay orden en el local. Ya cadáveres los miembros del Ministerio del Interior, el sargento de tercera Yuri Gómez Reinoso, de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), se encuentra en el extremo derecho, amarrado con una soga. El custodio Rafael Guevara Borges, agachado junto a una credencia y atado. El soldado Orosmán Dueñas Valero, de Tropas Guardafronteras, encima del buró, también amarrado”.

Así describieron agentes de la Policía, desde el lugar de los hechos de uno de los crímenes que con más dolor recuerda nuestro pueblo, considerado una escena dantesca. También el momento que llegaban al sargento de primera Rolando Pérez Quintosa, aún vivo, y lo trasladaban al Hospital Naval.

Yuri, Rafael y Orosmán se encontraban ese día de guardia en el Campamento de Pioneros José Martí, en Tarará, al Este de la capital, cuando un grupo de elementos contrarrevolucionarios penetró en la Base Náutica de ese centro infantil con el objetivo de sustraer una embarcación para emigrar ilegalmente hacia los Estados Unidos, en busca de la protección de la asesina Ley de Ajuste Cubano.

Luis Miguel Almeida Pérez, uno de los asaltantes, había trabajado allí, y sus conocimientos sirvieron para violentar la seguridad de la instalación. Mientras este antisocial conversaba con los combatientes, el resto de los delincuentes esperaba para atacarlos por sorpresa.

En su afán por salir del país a cualquier costo, los elementos antisociales volaron el dispositivo de protección del lugar y sorprendieron a los combatientes a quienes neutralizaron. A pesar de la resistencia fueron golpeados, atados y despojados de sus armas.

Pérez Quintosa, al oír los disparos, fue hasta el lugar, donde resultó herido gravemente en desigual combate y días después, tras dura lucha por salvar su vida, falleció el 17 de febrero.

Los delincuentes al ver frustrado el intento de arrancar la nave, regresaron y ametrallaron alevosa y vilmente a los tres jóvenes. Luego decidieron escapar ante la imposibilidad de poner en marcha una embarcación.

En minutos se inicia el dispositivo policíaco. Peritos e instructores son enviados al escenario. En las lanchas encuentran un puñal. “Es del tipo que botaron de aquí, el violador”, exclama un CVP, mientras uno de los oficiales del DTI recuerda que Pérez Quintosa había hablado de un violador. Pocas horas después, en el noticiero de la TV aparecía la imagen de uno de los asesinos.

La rápida actuación de las fuerzas del MININT, del Sistema Único de Vigilancia y Protección, y la acción del pueblo, capturó en pocas horas en La Boca, en Mariel, a tres de los autores y los pusieron en manos de los tribunales. Los otros fueron detenidos posteriormente.

En febrero, tras sucesivas apelaciones de los abogados defensores a diversas instancias, es ejecutada la sentencia de la Causa 3 de ese año al aplicarse la pena capital a los dos máximos responsables del hecho. Los demás implicados recibieron diferentes sanciones.

Aquel no era el primer acto terrorista contra nuestro pueblo, pero sí uno de los mayores y más atroces cometidos en Cuba. Aquel fatídico día, algo imposible de olvidar, el pueblo cubano en interminable fila desfiló frente al edificio del Ministerio del Interior para rendir tributo a los combatientes caídos en el crimen de Tarará.

Basta con hojear la prensa de hace 20 años para comprobar los dolorosos testimonios de familiares, amigos y compañeros, quienes llenos de rabia y dolor comprendían porqué Yuri, Rafael, Orosmán y Rolando se convertían desde entonces en ejemplo para los jóvenes del presente y de la posteridad.


Raquel Marrero Yanes

Se han publicado 5 comentarios


Carlos Manuel
 4/4/14 15:44

lamentablemente el hecho se consuma, dada las violaciones cometidas durante la prestación del servicio de guardia por compañeros de elevadas cualidades morales y politicas que confiaron mas que nada en la rutina diaria de la aburrida noche que pasa cualquier custodio o persona en servicio. Ojalá nuestro país no vuelva a vivir momentos tan terribles de luto. A todos los involucrados de alguna forma en la vigilancia y protección un mensaje "ALERTAS y EXIGENTES". ¡gloria a los martires de la patria!

Equipo CUBAHORA
 9/1/12 14:01

El Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana dictó sentencia en febrero de ese año. Luis M. Almeida Pérez y René Salmerón Mendoza fueron condenados a la pena máxima por piratería y asesinato. Estos criminales habían, además, violado a dos mujeres utilizando el engaño y la amenaza física. A Elías Pérez y Erick Salmerón les impusieron sanciones por piratería y complicidad de asesinato, 30 y 25 años de privación de libertad, respectivamente. El Tribunal sancionó con 25 años a Pedro de la Rosa, y con 15 años a Esperanza Atencio de la Rosa y Migdeiglis Ponce. (Tomado de Juventud Rebelde: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-01-09/queda-impune-un-asesino/)

Carlos
 9/1/12 13:19

Por favor si alguien sabe que fue de los asesinos... ¿A cuantos años se les condenó? Porque si mal no recuerdo uno de ellos era menor de edad, otra era mujer... 

Yayli
 1/4/16 9:49

A los asesinos los fusilaron y el menor de edad le dieron 25 anos de privacion de libertad y la otra mujer era la mama de los hermanos erick y rene que igual cumplio o esta cumpliendo no se bien

89
Ariel
 9/1/12 8:47

Toda una vida no basta para pagar al sufrimiento de estas familias.

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