domingo, 27 de noviembre de 2022

Entrevista en La Mejorana

Una discrepancia entre Martí y Maceo que no menguó la admiración ni el respeto mutuos, y menos aún sus afanes independentistas...

Luis Pavón Massó en Exclusivo 18/05/2013
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MartÍ y Maceo

Las relaciones entre José Martí y Antonio Maceo, sostenidas por el mutuo respeto y la admiración recíproca, no tuvieron momentos de quiebra. Maceo apreció la obra del Apóstol. Martí escribió sobre el Titán páginas como nadie más escribió en vida de este.

Quizás el único momento de incomprensión entre ambos fue el 5 de mayo de 1895, en el lugar cercano al ingenio La Mejorana y por tanto también así llamado.

Maceo ha desembarcado en Duaba, Baracoa, el primero de abril y es ya jefe de las tropas orientales. Hasta La Mejorana irá a encontrarse con Máximo Gómez y con Martí, quien nos presenta al Titán con detalles: “Con un caballo dorado en traje de holanda gris. Ya tiene plata la silla airosa y con estrellas”.

En las conversaciones, que Martí estima indiscretas por tener lugar durante el almuerzo, hubo discrepancias. Maceo prefigura un gobierno para la revolución predominantemente militar. Martí, quien defiende otra idea, siente que se le trata como si fuese representante de la “república leguleya” del pasado y escribe después:

“Muestro mi descontento de semejante indiscreta conversación. A mesa abierta, en la prisa de Maceo por partir. Que va a caer la noche sobre Cuba y ha de andar seis horas”.

Tales diferencias persistirán, pero no traerán crisis. Maceo pondrá sus tropas a los ojos de Martí y de Gómez.

El Apóstol dirá al Titán: “Vea en mí un peleador y no más. De mí, todo lo que ayude a ganar la pelea.”

En los dos predominarán la solidaridad y el respeto sobre las diferencias de opinión, que se remitirán a una futura asamblea.

La muerte del Apóstol no permitirá la discusión y Maceo, por otra parte, no tardará en entender una forma de gobierno más cercana a la promulgada por Martí.

Aquel encuentro fue el último de ambos líderes, figuras epónimas de nuestra historia. Una discrepancia entre quienes emprendían tarea tan ardua como ellos entonces, es natural y se comprende que no diera origen a resquemor, pues ambos estaban por encima, muy lejos, de tal sentimiento.


Luis Pavón Massó


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