miércoles, 22 de mayo de 2024

Confesiones de una bisnieta de Mariana Grajales (+Fotos) (+Audios)

Panchita Ulloa reconstruye la historia de su bisabuela y se enorgullece de la dimensión ética de una mujer cuya fortaleza no deja de sorprender en nuestra época…

María del Carmen Ramón en Exclusivo 12/07/2015
3 comentarios

Intentar desglosar el árbol genealógico de la familia Maceo-Grajales—una de las más heroicas en la historia de las gestas por la independencia en Cuba— puede ser complejo: Mariana llegó a tener 14 hijos, y aseguran los historiadores que su descendencia también dejó numerosas huellas, dentro y fuera del país.

A la persona que me condujo por la historia de Mariana Grajales la conocí porque tiene en común conmigo vivir en La Habana. Roza los 96 años y es una de los cerca de 420 descendientes de Mariana esparcidos por Cuba. En la capital cubana hay pocos de ellos, quizás por eso fue tan grande el honor al tener contacto con alguien a quien le corre sangre de dos de los nombres a los que más me acerqué desde niña: Antonio Maceo, quien más de una vez me ha hecho estremecer al imaginar la Protesta de Baraguá, y Mariana Grajales, la mujer de quien Martí decía que escribir de ella era como ir a la raíz del alma.

Panchita Ulloa Romero me muestra una foto de cuando era joven (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

De click y despliegue el audio en otra ventana para escuchar su testimonio en audio.

Panchita Ulloa Romero es su nombre. No hay en sus apellidos rastros de los Grajales o Maceo, y tampoco pudo nunca conocer a su bisabuela en vida, pero es nieta de Dominga de la Calzada Maceo, una de las hijas de Mariana. Previo al bicentenario de quien se conoce como la madre de la Patria tuve esta mujer frente a mí, presentándome al ser humano más allá de lo que dicen los libros de texto, sonriéndome, demostrándome que parece ser cierto eso de que todas las Marianas tienen la misma estirpe de luchadoras incansables. Y para que no quepan dudas, asegura Panchita que le corren por las venas la misma intransigencia, rectitud y valores humanos de su familia.

Su abuela, Dominga Maceo, es fruto del matrimonio de Mariana con Marcos Maceo, y vio la luz en el año 1857. De ella la historia recoge que marchó junto a su madre y sus hermanos María Baldomera, José Tomás y Marcos Maceo Grajales, y su cuñada María Cabrales a la guerra, y que vivió para contarla.

Mariana Grajales y su hija Dominga Maceo,el parecido entre ambas era impresionante. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Tan solo once años tenía Dominga cuando conoció la manigua, por lo que su  adolescencia y juventud transcurrieron en campamentos mambises y hospitales de sangre, en tiempos en los que las cosas no estaban como para jugar a las muñecas. Contrajo matrimonio con Manuel Romero López, teniente coronel del Ejército Libertador, y de esa unión nacieron 6 hijos: Vicente, Edelmira, Antonio, Julián, Manuel y Marcos Romero Maceo. Panchita es la hija de Edelmira.

Guarda consigo las fotografías de su infancia— donde aparece junto a su abuela—, unidas a otro volumen de imágenes históricas de Antonio, Mariana, en aquellos tiempos en los que la fotografía no era como ahora y uno solo podía conservar los recuerdos en blanco y negro; pero no deja de señalarme con un dedo el gran parecido entre su abuela Dominga y su bisabuela Mariana.

En la foto aparecen, en la primera fila de derecha a izquierda, Dominga Maceo, junto a su hija Edelmira. Justo debajo de Dominga, su nieta Panchita. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Panchita es parte de la familia de los Maceo Grajales que nació fuera de Cuba. En su caso vio la luz en Honduras,  y fue gracias a los esfuerzos de su abuela que pudo regresar a la Patria a la edad de los cinco años. Hoy no imagina haberse criado en otro país que no fuera este. Aquí se casó, tuvo dos hijas y nietos, aquí amó intensamente hasta perder a su esposo, aquí simplemente se resumen sus alegrías y tristezas: su vida. Cuba le permitió conocer a gran parte de esa descendencia de los Maceo Grajales de la que hoy se siente orgullosa y trabajar varios años para el Ballet Nacional de Cuba junto a grandes figuras como Alicia Alonso.

Cuando niña seguro alguna que otra vez escuchó la balada de cuna que Mariana cantaba a su hijos y que luego estos compartieron de generación en generación: “Si nace libre la hormiga,/la bibijagua y el grillo/sin cuestiones de bolsillos/ni español que los persiga/a ir a la escribanía/a comprar su libertad/y yo, con mi dignidad/ ¿No seré libre algún día…?”  Y es que los Maceo -Grajales tienen en común una fuerte unión familiar que los hace identificasre más allá de la época.

A la izquierda, con sombrero, Dominga Maceo, a su derecha, su nieta Panchita. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Me dice que su abuela Dominga apenas hablaba, que sus hermanos y ella pensaban que los horrores de la guerra le habían arrebatado el habla y eso impidió que ella pudiera conocer muchas de las historias de la manigua de su propia voz. Pero guarda con tristeza aquella anécdota de su abuela en la que cuenta aquel momento en que se enteró por una carta que seis de sus hermanos habían muerto. ¿La reacción de Dominga? Guardar luto durante años, como única expresión del más intenso dolor.

La familia Maceo-Grajales ha sido sacrificada, unida, de mujeres valientes, me asegura y al imaginar la fortaleza de su bisabuela me dice con seguridad: “La Patria le dio ese interés a ella, y su temple como mujer, porque para dar todos sus hijos para la guerra hay que ser muy patriota, yo la admiro mucho y me siento muy orgullosa de ser su bisnieta”.

LA TATARANIETA DE MARIANA GRAJALES

Si seguimos descendiendo en el árbol genealógico que parte de Dominga Maceo llegamos a Martha Vecino, hija de Panchita, bisnieta de Dominga y tataranieta de Mariana Grajales. De su familia también asegura haber heredado los valores morales: el amor familiar, la intransigencia, el deseo de defender la patria. No me conformo con conocer la historia de Panchita y entonces le pido que también me cuente.

Panchita junto a su hija Martha, tataranieta de Mariana Grajales. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

“Dicen que Mariana era una mujer muy pulcra, a ella lo que le interesaba era que la ropa estuviera limpia y los zapatos también, era una mujer muy recta, y eso se ha transmitido de generación en generación. Cuando los padres de mi mamá llegaban a la casa a las 9: 00pm, todo el mundo tenía que estar acostado”.  

Ser madre y mujer hace a Martha entender mejor aún a su tatarabuela Mariana.  “Es un caso excepcional como mujer, porque tener tantos hijos, comprometerlos por una causa justa, y acompañarlos estando decidida a ganar o perder es, lo que la hace la madre de la Patria. Todas las mujeres de esta generación sufrieron, porque todos sus compañeros se incorporaron a la guerra y todos murieron en ella. Sufrieron porque lucharon por su patria para lograr una independencia”.

No puede evitar emocionarse. “Para mí representa mucho, mi familia ha sido muy linda, muy unida, ha amado esta isla, siempre he tratado de alguna forma de  pensar que debo hacerle honor a mi familia”.

Comparto una entrevista realizada a Carmen Montalvo, investigadora del Centro de Estudios Antonio Maceo, sobre la descendencia de la familia.

CUATRO MUJERES Y UNA HISTORIA

Mariana, Dominga, Panchita, Martha: cuatro mujeres unidas en una historia común. La historia recoge que el 12 de enero de 1894, luego de fallecida Mariana Grajales, Antonio Maceo escribía en respuesta a una carta de pésame: “Ella, la madre que acabo de perder, me honra con su memoria de virtuosa matrona, y confirma y aumenta mi deber de combatir por el ideal que era el altar de su consagración divina en este mundo […]”.

Pero si bien se habla cotidianamente de Mariana como madre de la Patria, quizás el mejor de los homenajes sea referirnos a Mariana sobre todo como mujer que rompió las limitaciones que la época impuso a su género. El destacado ensayista y novelista Cintio Vitier, en su libro Ese Sol del Mundo Moral, decía sobre ella “[…]El mayor fulgor en esta galería femenina, de la que forman parte inolvidable tantas guajiras anónimas que alimentaron, escondieron, curaron y sirvieron de enlaces y mensajeras a los héroes del 68 y el 95, lo ostenta sin duda la madre de los Maceo, Mariana Grajales […] protagonista de electrizantes escenas […]”.

Hoy es 12 de julio y se cumple su bicentenario. Grande debe ser ese alguien que despierta tantos sentimientos 200 años después de nacida y que se asoma así en la historia— y me permito parafrasear al apóstol— sonriendo aunque haya acabado la vida, rodeada de los varones que pelearon por su país, criando a sus nietos—y añadiría yo bisnietos y tataranietos— para que peleen. Quien no ve a esta Mariana a 200 años, aún no la ha conocido. Vaya y búsquela, pero no en la tumba de la necrópolis de Santiago, sino en los sitios donde aún quedan muchos para relatar su existencia.

Comparto con ustedes una entrevista realizada a la historiadora Graziela Pacheco Feria, investigadora del Centro de Estudios Antonio Maceo, en la que analiza la vigencia de la ética de Mariana Grajales.

Esta imagen recoge los momentos más importantes de la vida de Mariana Grajales Cuello.


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María del Carmen Ramón

Se han publicado 3 comentarios


Abraham Isaac Mucius III
 13/4/20 23:55

This is very interesting, however I believe there should have an emphasis on Mariana's Dominican ancestry.

Alberto N Jones
 12/7/15 14:47

Cuanto mas tiempo tendra que esperar nuestro pueblo, para que su hija mas noble, heroica y abnegada, le sea conferida el merecidisimo lugar que su entrega, sacrificios y dolor, la ha hecho merecedera una y mil veces, de ser esa Madre  modelo, ejemplar y digna, de la que nuestra patria ha sido privada hasta hoy.

 

Rudy
 28/11/17 16:00

No entiendo de que hablas Alberto N. Yones

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