martes, 6 de diciembre de 2022

Baraguá vive en los cubanos

La Protesta de Baraguá prueba el espíritu de resistencia del pueblo y la voluntad de sobreponerse a todos los obstáculos…

Narciso Amador Fernández Ramírez en Exclusivo 15/03/2020
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monumento a antonio maceo
Nunca antes, alguien surgido de los sectores más humildes de la sociedad cubana, había alcanzado tal protagonismo

Dos frases relacionadas con la Protesta de Baraguá están enraizadas entre los cubanos y hoy, pasados 142 años de aquel 15 de marzo de 1878, se emplean en nuestro lenguaje coloquial.

«Eres más guapo que Maceo» y «Guarde usted ese documento, no queremos saber nada de él». La primera, habla de la valentía de Antonio Maceo, el Titán de Bronce;  de aquel guerrero calificado por José Martí, de hombre feliz porque vino de león y de leona y a quien había que prestarle atención a lo que decía, porque «tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo».

Y la segunda, vinculada con la manera firme y cortante conque el hijo de Mariana y Marcos interrumpió a Martínez Campos y le dijo que no quería conocer lo acontecido en el Zanjón: «Guarde usted ese documento, no queremos saber nada de él»

Nunca antes, alguien surgido de los sectores más humildes de la sociedad cubana, había alcanzado tal protagonismo. Fue el «mulato arriero» de Maceo quien osó contradecir al Pacificador y capitán general de la Isla, Arsenio Martínez Campos; al héroe de Sagunto, y lo hizo de la manera más enérgica posible: «Entonces no nos entendemos», «No, no nos entendemos»

No hubo que decir más nada. Era la respuesta contundente a la vergonzosa paz sin independencia, ni abolición de la esclavitud, aprobada en la localidad camagüeyana del Zanjón, el 10 de febrero del propio 1878.

La Protesta de Baraguá marcó el fin de una etapa y el inicio de otra. Con Baraguá se cerró el ciclo revolucionario de los terratenientes criollos y se abrió paso a la dirigencia de los sectores populares y humildes de la sociedad.

Significó elevar a su mayor esplendor el espíritu de intransigencia y lucha del pueblo e iniciar un período en la historia Patria de acumulación de fuerzas para las nuevas contiendas libertarias, que reiniciarían en 1895 luego de una etapa de Tregua Fecunda.

Todo esto, por suerte, lo conoce bien nuestro pueblo, incluidos los niños, quienes este lunes volverán a escenificar la famosa Protesta de los Mangos de Baraguá. De nuevo, uno de nuestros infantes será Martínez Campos, y otro, el Maceo glorioso. Tampoco faltará quien gritará, como hace más de un siglo, ¡Muchachos, el 23 se rompe el corojo!

Pero quedan cosas no tan divulgadas, pues a la famosa entrevista, el general Martínez Campos solo llevó a un reducido grupo de hombres, todos solteros, pues temía una encerrona de Maceo; a pesar de que el Titán había rechazado la infamia que le había sido propuesta de aprovechar la ocasión para asesinar al militar español.

También no está suficientemente conocida la Constitución que esa propia noche del día 15 de marzo de 1878 se hiciera en el campamento de Antonio Maceo. Nuestra segunda ley de leyes y que consta solo de cuatro artículos. Esta carta magna mambisa designaba al general Manuel Calvar, Titá, como presidente de la República; a Vicente García, al frente del Ejército Libertador y a Antonio Maceo, Jefe Militar de Oriente.

La intransigencia maceíca no pudo impedir el fracaso de la Guerra de los Díaz Años, pero marcó un precedente significativo; al extremo de que Martí afirmara: «Tengo ante mis ojos la Protesta de Baraguá que es de lo más glorioso de nuestra historia»

En espíritu, Maceo y su Protesta perviven entre nosotros y cuanto más aprieta la soga y las circunstancias se tornan más adversas, nos erigimos en hombres y mujeres de Baraguá, lo que equivale a seguir la lucha cueste lo que cueste.

Hace casi un año, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel habló a nombre de las nuevas generaciones en el acto del 26 de julio de 2019, y afirmó con total diafanidad: «No, no nos entendemos, ni nos entenderemos jamás con los que pretendan devolver a Cuba al estado de cosas que en 1953 llevó a lo mejor de la juventud cubana a asaltar dos cuarteles militares con más moral que armas»

Y de nuevo, Maceo y su ideología mambisa volvió a apoderase de todos los cubanos, pues esa frase suya nos lo dice todo. Un llamado inexcusable al combate.


Narciso Amador Fernández Ramírez

Periodista que prefiere escribir de historia como si estuviera reportando el acontecer de hoy


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