sábado, 3 de diciembre de 2022

24 de febrero 1895: la respuesta revolucionaria de José Martí

Marcó el reinicio de la lucha armada y confirmó la voluntad de los cubanos de volver a la manigua al grito de ¡Independencia o Muerte!...

Narciso Amador Fernández Ramírez en Exclusivo 24/02/2022
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José Martí-Máximo Gómez-Guerra Necesaria
La Guerra Necesaria de José Martí estallaría por el bien mayor de Cuba: la República Moral con todos y para el bien de todos. (Tomada de Televisión avileña ICRT)

Mediaban 17 años desde la firma de la paz sin independencia del Pacto del Zanjón. También habían transcurrido casi 17 años de la histórica Protesta de Baraguá, protagonizada por el Titán de Bronce, Antonio Maceo, la cual salvó la honra mancillada por aquella bochornosa rendición de las armas cubanas.

Atrás quedaba la ingente labor conspirativa de José Martí, quien con su prédica luminosa y su proselitismo político había sido capaz de unir a los cubanos, enfrentar contradicciones y con la fundación del Partido Revolucionario Cubano (PRC), el 10 de abril de 1892, crear el vehículo revolucionario que guiaría al pueblo en su nueva etapa de lucha.

La genialidad del Apóstol lograba ponerle un valladar infranqueable a las ideas autonomistas y a las aún más peligrosas del anexionismo; al tiempo que alertaba del peligro expansionista del Imperialismo norteamericano.

Por eso, aquel 24 de febrero de 1895, tercer domingo y día de carnaval, no solo significó el reinicio de la lucha armada, sino, y sobre todo, la consolidación de Cuba como nación y la búsqueda, junto a las libertades patrias, de un bien mayor, calificado por el propio Martí como una República con todos y para el bien de todos.

Gigantesca fue la obra martiana en pos del reinicio de la lucha contra España. A finales de 1894 todo estaba listo para traer a Cuba de manera simultánea tres expediciones armadas. Tres barcos: el Lagonda, el Baracoa y el Amadís esperaban en el puerto de La Fernandina para zarpar con hombres y armas hacia la patria esclavizada.

Sin embargo, el 10 de enero de 1895, una indiscreción, con matices de traición, hizo que las autoridades norteamericanas incautaran armas y hombres e impidieran hacer valer tanto esfuerzo patriótico.

No obstante, la decisión estaba tomada. Apenas 20 días después, el 29 de enero, José Martí, en su condición de Delegado del Partido Revolucionario Cubano y el general Mayía Rodríguez, a nombre del Generalísimo Máximo Gómez, junto a Enrique Collazo, en representación de la Junta Revolucionaria de Cuba, firmaban la orden de alzamiento.


Orden de Alzamiento firmada por José Martí como Delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC), cuyo uno de sus originales está en el Museo de Historia de la provincia de Sancti Spíritus. (Tomada del periódico Vanguardia)

La historiografía cuenta que la orden llegó a La Habana escondida dentro de un tabaco y fue recibida por Juan Gualberto Gómez, el representante del PRC en la Isla y amigo del Apóstol Martí.

El estudiante de derecho de la Universidad de La Habana, Juan Tranquilino Latapier, contactó en Oriente con Guillermón Moncada, Bartolomé Masó y José Miró Argenter, quienes confirmaron y dieron su aprobación de marchar a la manigua.

Mientras, Pedro Betancourt, presidente de la Junta de Matanzas, marchó a Las Villas y contactó al mayor general Francisco Carrillo, quien alegó no tener armas y que esperaría la llegada de Máximo Gómez a Cuba. No sumándose la región central al levantamiento armado.

Tampoco lo hizo el Camagüey. Mientras en La Habana era cogido preso el general Julio Sanguily; sobre el cual, recaen fundadas sospechas de que realizaba labores de espionaje a favor de España.

Juan Gualberto, haciendo honor a la palabra empeñada, marchó hacia Ibarra, en Matanzas, y allí se alzó en armas el propio domingo 24, pero España sofocó en pocas horas el foco insurreccional.

Solo en Oriente se mantuvo viva la llama de la insurrección. Suficiente para que el 24 de febrero se reiniciara la lucha armada en Cuba y pasara la fecha a engrosar la lista de las gloriosas efemérides patrias.

No se logró la simultaneidad aspirada, pero tampoco fue un fracaso. En el territorio que hoy comprende la provincia de Granma se consumaron 16 pronunciamientos encabezados por el mayor general Bartolomé Masó, quien estableció su cuartel en Bayate, distrito de Manzanillo.

En Yara, el coronel Juan Masó Parra se levantó con 80 hombres; en varios puntos de Bayamo, los coroneles Francisco Estrada, Esteban Tamayo y José Manuel Capote, con unos 150; en Jiguaní, el coronel Fernando Cutiño, con un reducido número de compañeros; en Holguín, José Miró Argenter y Ricardo Sartorio, con una docena.

En Guantánamo, se pronunció el coronel Pedro Agustín Pérez, Periquito. Mientras en Santiago de Cuba, ya minado por la tuberculosis, el mayor general Guillermón Moncada arrastró a veteranos y pinos nuevos.

Hubo otros alzamientos, incluido el del teniente coronel Quintín Bandera, en Loma del Gato, y el de los hermanos Lora, en Baire, localidad que de manera errónea asumió la titularidad del alzamiento, que pasó a denominarse por la historiografía insular como Grito de Baire, aunque en realidad allí no sucedió nada ese día.

La Revolución de 1895 era un hecho. La posterior llegada de Antonio Maceo, por Duaba, y luego de Máximo Gómez y José Martí, por Playitas de Cajobabo, haría invencible la insurrección armada.

De entonces acá, el 24 de Febrero ha sido fecha de devoción para los cubanos. En 1899, fue el día escogido por el Generalísimo Máximo Gómez para entrar en La Habana, bajo los acordes del Himno invasor.

El 24 de febrero de 1957, por casualidad, pero no sin dosis de simbolismo, salió publicada en el periódico New York Times la famosa entrevista de Herbert Matthews a Fidel Castro en plena Sierra Maestra. Un desmentido irrebatible a las campañas de la dictadura batistiana para hacer creer que el líder revolucionario estaba muerto.

Exactamente un año después, el 24 de febrero de 1958, nacía Radio Rebelde, la voz de la Revolución y un arma formidable para llevar al pueblo cubano la verdad de lo que acontecía.

Y el 24 de febrero de 1976 entró en vigor la Constitución de la República de Cuba, primera constitución socialista del hemisferio occidental, la cual dio paso, también otro 24 de febrero, del año 2019, a la actual Carta Magna.

A 127 años de aquel levantamiento armado nos corresponde seguir portando la bandera cubana enarbolada entonces por los mambises. La misma bandera de la estrella solitaria que brilla en lo alto del Turquino convertida en símbolo supremo del valor e intransigencia de nuestro pueblo por su independencia.


Narciso Amador Fernández Ramírez

Periodista que prefiere escribir de historia como si estuviera reportando el acontecer de hoy


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