Hasta Siempre Fidel

El niño que inició una batalla gigante

El regreso de Elián González Brotons a Cuba fue el inicio de una nueva etapa en la batalla de nuestro pueblo por las ideas y llevó a nuestra nación a un combate humanitario sin precedentes bajo la guía certera de Fidel…

Yuniel Labacena Romero

Yuniel Labacena Romero

EXCLUSIVO

3 comentarios

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El niño que inició una batalla gigante
La justicia se abrió paso y Elián retornó a su país el 28 de junio de 2000. (Periódico Vanguardia)
  • Batalla de Ideas:

Acción política de la Revolución Cubana donde se desarrolla un debate de carácter ético en defensa de sus avances en la justicia social, de la integridad nacional y el internacionalismo. Se acompaña por un conjunto de programas (más de doscientos) que se llevan a cabo en las diferentes esferas de la sociedad y que ha contribuido a la realización de importantes cambios positivos en la calidad de vida de los cubanos.

  • Elián González (6 de diciembre de 1993, Matanzas, Cuba):

Joven cubano. En noviembre de 1999 fue secuestrado por contrarrevolucionarios en Miami con el apoyo de familiares lejanos. El incidente se produjo a raíz de una salida ilegal de su madre del país, la cual falleció en el mar. El niño fue rescatado por pescadores y luego entregado a unos familiares lejanos residentes en Miami. Tras siete meses disputas legales, Elián regresó con su padre a Cuba.

Todavía tenemos grabada en nuestras memorias las imágenes de aquel pequeño que quedó a la deriva en la inmensidad del mar, víctima de Ley de Ajuste Cubano, más tarde secuestrado por una mafia terrorista sin escrúpulos y que llevó a nuestra nación a un combate humanitario sin precedentes bajo la guía certera de Fidel. Era Elián González Brotons, quien había sido sacado ilegalmente en noviembre de 1999 desde Cuba. Tres días después del naufragio, el pequeño y dos adultos fueron rescatados por un par de pescadores a tres millas de la Florida, aferrados a un neumático.

Luego de recibir atenciones médicas, el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de Estados Unidos puso al menor al cuidado de Lázaro González, un tío-abuelo paterno residente en Miami, quien solo había visto al niño en una ocasión en Cuba. Este hombre en directa confabulación con la mafia terrorista cubanoamericana, encabezada por sus congresistas, fue instigado a apoderarse del niño para presentarlo como un preciado trofeo publicitario. Se iniciaba así lo que más tarde sobrevendría en secuestro.

Juan Miguel González, el padre de Elián, que ignoraba la salida de su hijo, solicitó de inmediato al Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país que le apoyara en la repatriación de su hijo, acto que fue respaldado por el pueblo de Cuba y el mundo. Ante el silencio de las autoridades norteamericanas, Fidel se reúne con dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas y la Federación Estudiantil Universitaria y les da la misión de ser la vanguardia de la intensa batalla política y de opinión pública para hacer que el niño regresara, la cual comenzaría el 5 de diciembre de 1999.

Ese día los jóvenes que asistían a la VII Conferencia Nacional de las Brigadas Técnicas Juveniles protestaron frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana por la retención del niño, en lo que sería la primera manifestación masiva por la causa. La acción fue el estreno de lo que más tarde resultó una ola de manifestaciones, entre marchas de cientos de miles de personas y tribunas abiertas en distintas ciudades del país, alternadas con oportunas mesas redondas informativas sobre el caso.

Lo único que puedo decir es que, si son medianamente inteligentes, anuncien la devolución de ese niño antes de 72 horas, aseveró el líder histórico de la Revolución Cubana cuando iniciaba la batalla por el regreso de Elián, al recibir a la delegación cubana que asistió a la reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, la ciudad más grande del estado de Washington. Elián se convertía en el centro de un litigio entre su padre y unos lejanos parientes, en un combate que se tornó rápidamente en una batalla por la justicia y la felicidad.

Y tenía que ser así, pues otra vez el Gobierno norteamericano violaba los derechos humanos no solo de un niño de seis años, sino también de un pueblo y una familia que aclamaba su regreso. Nuestro Fidel defendía como nadie la patria potestad ante esta nueva tracción estadounidense y a un padre que le asistía la razón: “Primero porque como padre tengo todo el derecho. Segundo, porque este es su país, es el lugar donde nació, donde tiene su escuela, su vida hecha, y donde están sus familiares, todos los que lo queremos. Allá me lo tienen raptado, me lo tienen secuestrado”.

Recordemos que en abierto desafío a la ley de los Estados Unidos y de la decencia, Elián era torturado espiritualmente. Se trató de comprar su inocencia con sofisticados juguetes. Se le obligaba a posar frente a las cámaras de televisión disfrazado de personajes ajenos a sus sueños infantiles, mientras se le impedía platicar con su padre. Era considerado, así, un juguete político por los mafiosos, que nunca tuvieron en cuenta sus sentimientos ni su estabilidad psicológica.

Por suerte, pese a la oposición de los familiares lejanos a que Elián volviera a la Isla, Raquel y Mariela, sus abuelas, llegaron a Nueva York y luego de múltiples gestiones se reúnen con el pequeño, solo pocas horas y bajo manipulaciones de organizadores, quienes violaron lo pactado de entregarle el niño, por lo que tuvieron que regresar solas a Cuba. También el INS reconoció a Juan Miguel, el 5 de enero de 2000, el derecho de hablar legalmente por su hijo en asuntos de inmigración. Pero no fue entonces hasta el 6 de abril que pudo viajar a Washington, acompañado de su esposa e hijo de seis meses, y 16 días después que pudo abrazar a Elián tras un operativo federal de rescate.

La firmeza para resistir cada obstáculo que imponían las leyes norteamericanas en cuanto a la custodia del niño, la aclaración de que todo lo expresado por los parientes y la mafia eran falsedades y la constancia en el reclamo, permitieron a la justicia abrirse paso, y que Elián retornara el 28 de junio de 2000. Fueron 266 días constantes en los que los cubanos y numerosos amigos del mundo solicitaron la devolución del pequeño, para que al fin la verdad triunfara.

Así el combate por el regreso de Elián a Cuba inició una nueva etapa en la batalla de nuestro pueblo por las ideas. Las mismas que defendió Fidel hasta sus últimos días de vida y que multiplicó con el concepto de Revolución que los cubanos en estos días de dolor y compromiso hemos firmado, pues como él dijo: “Las ideas no solo son un instrumento para crear conciencia para que los pueblos luchen, sino que las ideas se han convertido en el principal instrumento de lucha en este momento”.

3 comentarios en "El niño que inició una batalla gigante"
Rq 8:26 am | 7/12/2016 131 votos

Inspiradora la actitud revolucionaria de Elian en estos días de duelo cubano

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Roxina 2:01 pm | 6/12/2016 104 votos

Este es un  caso de maltrato infantil allá en los EE.UU aunque a decir verdad el gobierno como tal se portó bien al fallar en favor del padre y luego rescatarlo pero  mucho tuvo que ver como este pueblo encabezado por Fidel luchó porque devolvieran al niño. Fue un orgullo que en medio de tanta tristeza poder ver a Elián ser tan coherente y que el muchacho no haya traicionado a su padre, a Fidel y sobre todo a su pueblo. Gracias, Elián. 

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Susy Sosa 10:20 am | 6/12/2016 100 votos

Con el regreso del niño Elián, Fidel demostró que los revolucionarios cubanos no dejan a ningún hermano atrás. Demostró además que las causas justas se defienden al precio que sea necesario y que estas siempre triufan. Hoy Elián es un joven valiente, revolucionario y digno seguidor de las ideas del SIEMPRE INVICTO Y ETERNO COMADANTE FIDEL CASTRO RUZ. Porque Elián como todos los cubanos revolucionarios SOMOS FIDEL!!!.

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