sábado, 13 de julio de 2024

Mi Barranquilla: Mijaín, el imprescindible

Tres coronas olímpicas, cuatro en Juegos Panamericanos y dos en citas centroamericanas y del Caribe, avalan al mejor gladiador cubano de todos los tiempos...

Joel García León en Exclusivo 01/08/2018
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Si algún oro es seguro, infaltable e imprescindible en las delegaciones cubanas a juegos múltiples es el del luchador grecorromano Mijaín López. Desde el 2003, con la solitaria excepción de la cita olímpica de Atenas 2004, no ha dejado de subir a lo más alto del podio, que se traduce en tres coronas olímpicas, cuatro en Juegos Panamericanos y dos en citas centroamericanas y del Caribe, con la conquistada este 30 de julio.

Consciente del aporte y ejemplo que significa su presencia, el también abanderado de nuestras delegaciones a este tipo de competencias desde hace una década tuvo su más duro combate con el peso, pues hacer los 130 kilogramos no era tarea fácil para su complexión física luego de dos años sin subirse al colchón. Pero ese primer duelo lo ganó con 128 kilos.

Del resto, solo bastaría decir que en sus tres peleas apenas sudó. Contra el puertorriqueño Edgardo López necesitó 12 segundos para un contundente 8-0. Similar marcador le recetó al venezolano Moisés Pérez en 15 y como para no perder el ritmo liquidó en 17 al oponente de la final, el dominicano Leo Dalis Santana, quien, por cierto, le pidió fotos y autógrafos incluidos en la zona de calentamiento, algo no habitual entre rivales.

La costumbre o tradición ganadora de Mijaín debe llegar hasta el 2020. Al menos así lo adelantó, pues no irá al mundial de este año, en una estrategia que solo tiene en la mira los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y la lid de los cinco aros en la capital japonesa al año siguiente. ¿Alguien duda que pueda despedirse con su cuarto título olímpico?

Sonriente y agradable con todo aquel que le pedía conocerlo y guardar ese momento en sus celulares, el deportista de más alto nivel de todos los que participan en esta cita regional tuvo un último gesto de sencillez y bondad. Rodeado por la prensa escuchó a un niño que desde las gradas le pedía una foto, que las barras arquitectónicas del Coliseo del Atlántico le impedían tomar.

Mijaín pidió permiso, se le acercó y con el mismo brazo que sostuvo la bandera cubana durante el desfile inaugural lo cargó de un tirón. Lo abrazó como a uno de sus hijos hasta que la madre apretó el obturador de la cámara y quedó eternamente agradecida. El pinareño aceptó un reto más del niño. ¿Me puedes regalar un pink (sello) de Cuba?

No dudó. Metió la mano en su mochila y sacó uno. “Si vienes el miércoles te regalo dos más para que le des a tus amigos”. Volvió a estirar su brazo y lo colocó de nuevo en las gradas. Terminó de responder el improvisado cuestionario de los periodistas y cuando alguien le preguntó qué motivación tenía para venir a una cita de bajo nivel a partir de su sobrada calidad solo le comentó: “Entre otras cosas, por saludar a ese niño”.


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Joel García León

Se han publicado 1 comentarios


Williams
 1/8/18 15:21

Genial, muy sencillo por eso es tan grande

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