sábado, 26 de noviembre de 2022

La leyenda Weismuller

Ganó cinco medallas de oro olímpicas y fue el primero en bajar del minuto en los 100 metros libres...

Helio Ángel Menéndez García en Exclusivo 14/08/2016
0 comentarios

Aunque muchos consideran que había nacido en los Estados Unidos, lo cierto es que el fenomenal Johnny Weismuller vio la luz primera en 1904, en Timisiara, ciudad que por entonces era parte del imperio austro-húngaro.

Muy pequeño emigró a los EE.UU. y allí se hizo nadador dando sus primeras brazadas junto con su hermano a los ocho años, en el lago Michigan, en Chicago.

Descubierto por William Bachoroe, Weismuller, quien desde pequeño escapó a las garras de la poliomielitis, representó a los EE.UU. en las Olimpiadas de 1924 y 1928 en Paris y Amsterdam, respectivamente.

En 1922, antes de recibir el bautismo del fuego olímpico, se había convertido en el primer humano en romper la barrera del minuto en los 100 metros libres, al cronometrar 58,6 segundos, batiendo el record de D. Kahanamoku.

En los Juegos Olímpicos de Paris ganó tres de oro en 100 mts., 400 mts. y 4 x 200 libres y una de bronce como miembro del equipo de Polo Acuático; en los celebrados en Amsterdam conquistó otras dos doradas en 100 y 4 x 200 libres.

 Weismuller jamás perdió una competencia, ganó 52 campeonatos nacionales de Estados Unidos y en total batió 67 records mundiales en distancia desde 50 a las 800 yardas. Su botín olímpico no creció más al prohibírsele asistir a la Olimpiada de Los Ángeles 1932 por haber sido modelo de trajes de baño.

Johnny Weismuller es considerado el primer gran nadador de la historia de los Juegos Olímpicos.

Entrevistado en 1972 por un columnista norteamericano, aseguró haber sido superior a Mark Spitz, múltiple campeón de los Juegos Olímpicos de Munich 1972.

“Ahora se puede avanzar más. Cuando se da la vuelta no se tiene que tocar con la mano. La plataforma es más alta y la piscina más profunda, lo cual equivale ya a dos brazadas cuando se entra en el agua. Esta es también más suave. Nosotros no teníamos sogas divisorias y había que subir más en el agua para evitar las pequeñas olas. Todo esto cuenta”.

Resulta importante recordar que cuatro de las competencias ganadas por Spitz en Munich 1972 no figuraban en el programa olímpico en los tiempos de Weismuller.

Allá por 1930, poco antes de incursionar en el cine, Weismuller visitó nuestra capital y nadó en la piscina del hotel Nacional, entre otros, con esa gloria de la natación cubana que fue Bebito Smith, ganador de cinco medallas de oro en los Juegos Centroamericanos de México 1926 y de La Habana 1930.

Coincidía Bebito con muchos otros especialistas en que el laureado visitante era el más grande nadador de todas las épocas y que su perfeccionamiento, de lo que después se conoció como el crowl americano, lo llevó a convertirse en el mortal más rápido sobre el agua y en la figura legendaria que fue.

Luego de sus triunfos en la piscina, Weismuller, por su llamativa figura, fue descubierto por el cine para representar el famoso personaje novelesco Tarzán, Rey de la Selva, creado por Edgar Rice Burroughs, llegando a convertirse en el más popular intérprete que ha tenido este personaje en el celuloide.

Antes de transformarse en Tarzán, otros habían interpretado el célebre personaje, aunque fue Weismuller el primero en hacerlo para el cine sonoro. Protagonizó 12 de los 35 filmes sobre Tarzán y cuando en 1947 finalizó su carrera “tarzanesca”, interpretó varias películas y 15 seriales para la televisión como Jim de la Selva.

Sus películas, han dicho algunos de sus biógrafos, opacaron al gran nadador que fue Weismuller.

En 1973 sufrió un ataque cardíaco del que no se recuperaría. Decidió poco después establecerse en su hacienda La Mimosa, en Acapulco, México, desequilibrado y en total estado de postración, luego de haber pasado por varias clínicas psiquiátricas.

Nada quedaba del legendario hombre cuando el 20 de enero de 1984, a los 79 años de edad, decía adiós a las piscinas quien fuera el más grande nadador de la primera mitad del siglo XX.


Helio Ángel Menéndez García


Deja tu comentario

Condición de protección de datos