sábado, 3 de junio de 2023

Idalys Ortiz: corazón valiente y agarres de plata

Con este resultado, la artemiseña obtuvo su cuarta medalla olímpica...

José Luis López Sado en Exclusivo 30/07/2021
1 comentarios
Idalys Ortiz-Judo-Tokio 2020
Idalys Ortiz, se convirtió en leyenda en judo al ganar 4 medallas olímpicas consecutivas.

Idalys Ortiz hizo hoy caso omiso a cuanta tribulación se le presentó en el orden competitivo durante este año 2021-y buena parte del 2020-, incluida la imposibilidad de tomar parte en eventos allende los mares, dado el delicado tema de los contagios de COVID-19 en todo el mundo.

El judo hay que practicarlo diariamente…pero además, hay que enfrentar a la mayor cantidad posible de rivales de reconocido aval técnico-táctico, para saber cómo marcha esa preparación, máxime cuando se acerca un evento cumbre como los Juegos Olímpicos.

Pero su corazón valiente, fundido con su exquisito arsenal técnico y esos 137 kilogramos de peso corporal que se tornan bien complicados para las pretensiones de cualquier rival, fueron claves este viernes en la conquista de medalla de plata en la cita estival de Tokio 2020.   

Cubahora les pide a sus lectores permitan “radiografiarles” el recital de potentes agarres de solapas y cintas rivales signado por la gigante de 31 años sobre el tatami del Nippon Budokan.

En la primera ronda, Idalys quedó bye. Así, la primera presentación considero que fue la más escabrosa. Lo intentó, pero no logró asirse con fuerza de la solapa de la portuguesa Rochele Nunes para aplicarle alguna de sus técnicas. Y dado su escaso empuje, estuvo muy cerca de ser descalificada ya que le aplicaron dos amonestaciones (shidos).

Por eso, la artemiseña necesitó llegar a la discusión en Regla de Oro, fase en la cual derrotó a la europea por Wazari mediante Seoi-nage (técnica de hombro). Y aprendió la lección para lo que se le avecinaba.

En su segundo combate, en cuartos de final, Ortiz mejoró su postura, no soltó nunca el agarre y venció por Ippón a la joven china Shiyan Xu, gracias a dos Wazaris logrados con Seo-nage y Tsuri-goshi (técnicas de cadera). Así, aseguró bronce para vérselas en semifinales ante la francesa Romane Dicko, contra quien exhibía balance de una victoria y un fracaso en su carrera deportiva.

Entonces, bien concentrada y decidida a terminar ese capítulo contra la gala, casi a punto de finalizar el tiempo reglamentario logró halar fuerte y, con una técnica de pierna, marcar el Wazari que le dio el triunfo en su tercer pleito.

Así, ya no había espacio para más. La escena quedaba lista para el duelo final en busca de su segunda medalla de oro olímpica. Pero la rival era de armas tomar. Me refiero a la talentosa judoca japonesa Akira Sone, contra quien la cubana tenía balance de una victoria y cuatro derrotas.

Realmente, eran 137 kilogramos de la “mole” Ortiz frente a los 105 de la joven local, que no permitió jamás el agarre de la artemiseña. Y así le ganó el reñido combate, decidió en Regla de Oro cuando la cubana recibió la tercera amonestación (Shido) por falso ataque. Antes, había sido penalizada en dos ocasiones por pasividad.

Pienso que la de Ortiz fue una actuación para anotarla entre signos de admiración. No se le puede pedir más –si es que alguien lo hiciera-, a una judoca de alto rendimiento que apenas pudo preparase durante dos meses con los hombres del equipo nacional cubano de judo.   

Por eso, las palmas para ella por alcanzar su cuarta medalla olímpica, pues esta de plata se suma al oro en Londres 2012, la plata en Río de Janeiro 2016 y el bronce conseguido en su debut en la justa de Beijing 2008.

Con este cuarteto de medallas, Idalys iguala a la estelar judoca guantanamera Driulis González (1-1-2). Pero hay más. La artemiseña no ha querido pronunciarse sobre el retiro. De no hacerlo, podría asistir a sus quintos Juegos Olímpicos en París 2024, a los que llegaría con 34 años. Dedicación le sobra para ello. Y salud también. Esperemos.


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José Luis López Sado

Periodista

Se han publicado 1 comentarios


Rodolfo
 30/7/21 17:09

Fantástica la actuación de Idalys, toda una guerrera, bailó en casa del trompo.

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