miércoles, 7 de diciembre de 2022

El rey sin corona corrió aquí

Y lo hizo dos años seguidos...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 30/04/2020
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Stirling Moss-corredor
Stirling Moss: “el mejor corredor que nunca fue campeón mundial”.

Hace pocos días murió, a los 90 años de edad, un automovilista célebre. Un corredor muy famoso de la Fórmula 1. Y otra razón adicional por la que la noticia nos obligó a sentarnos en la computadora… ¡es que compitió dos veces en Cuba!

Sí, hablamos del británico Stirling Moss. Lo apodaron “el rey sin corona”. Y lo fue tanto que en 2006 la Federación Internacional de Automovilismo lo calificó como lo que ya era reconocido: “el mejor corredor que nunca fue campeón mundial”.

Es verdad que estuvo muchos años a la sombra del grandísimo argentino Juan Manuel Fangio, otro que compitió en dos ocasiones en La Habana. El Viejo, como le decían con cariño, pues se retiró con 47 años de edad, fue cinco veces campeón mundial: 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957. No es todo: segundo en 1950 y 1953.

Pero también es verdad que hubo un año que no resultó Fangio el que le aguó la fiesta. Ocurrió en 1958. Y el que le destrozó sus aspiraciones fue el también británico Mike Hawthorn, quien lo volvió a dejar segundo. A buen entendedor: ¡No nació para ser campeón mundial!

RELEGADO

El estreno de Moss en La Habana ocurrió durante el Primer Gran Premio de Cuba de Automovilismo, en 1957, con la presencia de la mayoría de los mejores pilotos del planeta, 19 en total, de 11 países.

Estuvieron Fangio (campeón), Moss (subcampeón), el también británico Peter Collins (quedó tercero ese año), Eugenio Castelloti (primero de Italia), Masten Gregory (el uno de Estados Unidos), Alfonso de Portago (monarca de España), por mencionar a algunos.

Fangio salió octavo. En la vuelta 13 iba segundo detrás de Portago.

Ah… en el giro 18 se incendió el Maserati que conducía Moss. Le dieron el carro del estadounidense Harry Schell (de esa misma marca).

Y mientras Portago y Fangio seguían su duelo encarnizado, presenciado en el malecón y otras calles habaneras por alrededor de 100 000 espectadores, quienes, como ya escribimos, nunca habían visto nada igual.

Portago, entusiasmado, endiablado, forzó su carro más allá de lo debido. Y terminó por fallos en el motor y un tubo roto. Fangio, apelando a su experiencia, hizo una carrera muy inteligente. Sin apurarse más de lo debido. La miel del éxito terminó en sus labios.

¿Los tres primeros?: Fangio (manejando un Maserati 300 S), el estadounidense Carroll Shelby (Ferrari 410), y Portago (Ferrari 860), quien en definitiva logró esa destacada posición gracias al trabajo de los mecánicos.

No era una de las pruebas del circuito perteneciente al campeonato mundial. Pero La Habana 1957 tampoco fue para Moss.

VICTORIA SIN SABOR

A las puertas ya del Segundo Gran Premio, el diario Prensa Libre, entonces uno de los más importantes de Cuba, desplegó un título explosivo. Lo hizo solo en letras mayúsculas. Y con uno de sus mayores puntajes de tipografía existentes en el taller: ¿FANGIO O MOSS?

Se recuerda que, tras las eliminatorias Fangio fue secuestrado, lo cual le impidió participar en la final, por un comando del Movimiento 26 de Julio, con el propósito de romperle el paso doble al dictador Fulgencio Batista, empeñado en demostrar que en Cuba no pasaba nada. Y la realidad era otra: el general golpista la tenía bañada de sangre.

No corrió Fangio; pero… la carrera no pudo ser completada. Hubo un derrame de aceite que provocó que un carro se metiera dentro del público, con el trágico balance de seis muertos y 32 heridos.

Moss resultó declarado ganador, porque según el reglamento internacional las cinco vueltas realizadas constituyen una carrera oficial.

No pudo disfrutar del éxito por la tragedia de muertos y heridos, el ambiente de incertidumbre, y el secuestro de Fangio.

¿Los tres primeros? Moss, Gregory y Shelby.

Unos datos sobre Moss: subcampeón del mundo cuatro veces (de 1955 a 1958), tercero en tres (1959, 1960 y 1961), y el de más victorias sin haber ganado nunca un mundial.

Sí, el británico Stitling Moss, ése automovilista famoso que compitió dos veces en La Habana, fue todo un campeón sin corona…


Rafael Norberto Pérez Valdés


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