jueves, 1 de diciembre de 2022

El infortunado Jim Thorpe

Despojado de sus dos medallas de oro ganadas en los V Juegos Olímpicos. Brilló en atletismo, fútbol, natación, golf y béisbol. Murió clamando...

Helio Ángel Menéndez García en Exclusivo 12/08/2016
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Descendiente de las tribus indias Sioux, Jim Thorpe nació en Oklahoma el 28 de marzo de 1886 y comenzó a destacarse como deportista en la Carlisle Indian School en 1911, un año antes de ir a los V Juegos Olímpicos efectuados en Estocolmo, Suecia.

Fue en estos Juegos Olímpicos en el verano de 1912 que asombró al mundo con sus dos medallas de oro olímpicas con registros increíbles en la obtención de ambas.

En plenitud de sus ilimitadas facultades físicas y cuando la dicha parecía sonreírle, una denuncia anónima a la Unión Atlética Amateur de EE.UU. provocó que la Comisión de Honor nombrada para investigar la supuesta incursión de Thorpe en el deporte profesional, le retirara las medallas ganadas en esos V Juegos, inhabilitándole como amateur.

En la cita sueca Thorpe barrió con cuatro de las cinco pruebas del pentalón: 200 metros (22.9 segundos), 1500 metros (4.448 minutos); salto de longitud (7,07 metros); lanzamiento de disco (35,57 metros). En el lanzamiento de la jabalina clasificó tercero con 39,27 metros. En el decatlón ganó primeros lugares en salto de altura (1,87 metros); 110 metros con vallas (15,16 segundos); lanzamiento de peso (12,89 metros); carrera de 1500 metros (4.40.1 minutos); lanzamiento del disco (36,98 metros) y salto con pértiga (3,25 metros)

De fenómeno lo calificaron los comentaristas deportivos de su época, que lo reconocieron en Europa y en los EE.UU. como el atleta más brillante de esa Olimpíada. Años después, en 1950, fue seleccionado por 400 especialistas como el mejor deportista estadounidense de la primera mitad del siglo XX. .

Lo cierto es que la Unión Atlética Amateur de Estados Unidos nunca se sintió feliz con los triunfos del indio Thorpe, quien había cometido entre otros “pecados” el de haberse casado con una mujer blanca.

Buscaron y rebuscaron hasta encontrar la justificación que necesitaban: Thorpe había jugado béisbol semiprofesional entre 1909 y 1910 para un equipo de Carolina del Norte y pese a que Jim sustentó que el dinero recibido era solo para cubrir viajes y otros gastos, tales argumentos fueron desatendidos.

Las medallas de oro se adjudicaron entonces al noruego Bie y al sueco Wieslander, ganadores de plata en el pentalón y el decatlón, respectivamente, pero en hermoso gesto ambos las rechazaron, indignados porque para ellos no había más campeón que Jim Thorpe.

Las preseas fueron remitidas al Museo Olímpico de Lausana, Suiza, y entregadas 29 años después de la muerte de Thorpe a su hija Grace, por el español Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional.

Además de brillar enormemente en atletismo y fútbol rugby, Jim Thorpe fue un excelente golfista, buen nadador y jugador de béisbol que por espacio de seis años tuvo una discreta actuación en las Grandes Ligas, patrullando ocasionalmente los jardines para los Gigantes de New York, Bravos de Boston y Rojos de Cincinnati. En este equipo coincidió con los cubanos Manolo “Diablo” Cueto en 1917, y Joseíto Rodríguez en 1918.

Al dejar el béisbol profesional, Thorpe volvió al fútbol pero nunca pudo sacudir de sí el dolor de la descalificación y las desoídas demandas de rehabilitación exigidas por la comunidad india de Estados Unidos, cuyas tribus le consideraron siempre una víctima más de la discriminación por parte de los blancos.

Ello dejó sus huellas en la voluntad del indio de Oklahoma, a quien la posterior muerte de su pequeño hijo Jim le convirtió en punto menos que un vagabundo entregado al alcohol.

El 27 de abril de 1953 a la edad de 67 años murió, abandonado en el carromato que le servía de morada, en el seno de la tribu que nunca le abandonó, el indio Jim Thorpe. Su vida, una leyenda en el mundo del deporte, fue llevada al cine en el filme Ídolos de Bronce, interpretado por Burt Lancaster.


Helio Ángel Menéndez García


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