sábado, 25 de mayo de 2024

Cuba, el país de Latinoamérica con más peloteros en Cooperstown

Este domingo fueron exaltados Tony Oliva y Orestes Miñoso, con ellos suman seis atletas en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas...

Norland Rosendo González en Exclusivo 25/07/2022
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Tony Oliva-aceptación-Cooperstown
Tony Oliva en su discurso de aceptación en Cooperstown.

Dos cubanos más tienen una placa en el templo del béisbol de Grandes Ligas. Con la exaltación este domingo de Orestes Miñoso y Tony Oliva, esta isla del Caribe, bendita pariendo peloteros, es el país de Latinoamericana con más exaltados al Salón de la Fama de Cooperstown.

Suman seis jugadores y ocho cubanos en total en una lista de lujo iniciada por Martín Dihigo, el Inmortal (1977). Después fueron sumándose Tany Pérez (2000), José de la Caridad Méndez y Cristóbal Torriente (2006), el narrador Felo Ramírez (2001) y el ejecutivo Alex Pompez (2006).

El pinareño Oliva pasó a la historia como el primer latino negro que jugó en Grandes Ligas. Le dicen el Jackie Robinson latino. Pero no fue ese el mérito que más peso en el acto de justicia de poner su placa en el altar de los grandes.

En su hoja de servicios consta que fue ocho veces Todos Estrellas y en una ocasión Guante de Oro. Mereció el premio a Novato del Año en la Liga Americana en 1964.  
Ganó tres títulos de bateo y dos campeonatos de la Serie Mundial y en 15 temporada posteó average de .304, sacudió 220 palos de vuelta entera y empujó 947 carreras.

Según la reseña del colega Enrique Rojas, de ESPN, en su discurso de aceptación Oliva dijo: “Me siento tan agradecido y feliz por estar aquí. Me gustaría agradecer a todas las personas que me abrieron las puertas en Minnesota. Minnesota es mi hogar.

“Quiero agradecer a todos mis compañeros. De no haber sido por mis compañeros y mis coaches, no estaría aquí hoy con ustedes”, agregó.

Miñoso no pudo vivir este momento de gloria. Falleció en 2015, a los 90 años, cuando hacía tiempo su nombre debió estar también en el Salón de la Fama de la Gran Carpa.

Estuvo durante 20 temporadas en Grandes Ligas, promedió para .299. Lo convocaron a 13 Juegos de Estrellas y ganó tres Guantes de Oro. Formó parte de la nómina de los New York Cubans campeones de la Negro National League en 1947.

Cuba pasó a encabezar las naciones ubicadas al sur del Río Bravo en cantidad de jugadores con placas en el Museo y Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

La escoltan Puerto Rico (5): Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez; República Dominicana (4): Juan Marichal, Pedro Martínez, Vladimir Guerrero y David Ortiz; Panamá (2): Rod Carew y Mariano Rivera, y Venezuela (1): Luis Aparicio.

El puertorriqueño Roberto Clemente resultó el primer latino en ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown. Sucedió en 1973, un año después del accidente aéreo que lo privó de la vida cuando iba, paradójicamente, a ofrecer vida con ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto en Nicaragua.

Este 24 de julio también fue exaltado el dominicano David Ortiz. Cuentan que en sus palabras hizo lo que ningún latino antes: mezcló frases en español e inglés.

Todos hacen su discurso en el idioma anglosajón como dicta el protocolo y suelen terminar en su lengua materna, pero Big Papi siempre ha sido muy original. Con él las etiquetas no son iguales.

Además de Miñoso, Oliva y Ortiz fueron exaltados este 24 de julio Jim Kaat, Bud Fowler, Buck O’Neil y Gil Hodges.  

Cada vez que acontece una ceremonia de exaltación, lo mismo en Cooperstown que en otros salones de la Fama donde los cubanos son reconocidos, uno siente nostalgia por la ausencia en nuestro país de un altar así, que honre la riquísima historia de nuestro béisbol y no lo deje morir en la desmemoria.


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Norland Rosendo González

Vivo de aprender todos los días a contar historias. Ya voy por el prescolar en la escuela de la vida. Me escapo del mundo para ver un juego de béisbol.


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