lunes, 5 de diciembre de 2022

Con el agua del canal al cuello

Ahora viene la hora de la verdad, de los seis equipos, solo cuatro sacarán pasaje para el Mundial...

Norland Rosendo González en Exclusivo 30/11/2017
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Agónicamente, la selección cubana sub-23 de béisbol pasó a la súper ronda del Campeonato Panamericano que tiene por sede a Panamá. Ese era el primer paso para buscar uno de los cuatro boletos para el Mundial de la categoría del año próximo, y se dio, pero con sustos.

Los muchachos dirigidos por Ariel Pestano terminaron con balance de tres triunfos y dos reveses en la fase preliminar, pero ahora ese trío de éxitos no vale; el par de fracasos, en cambio, sí, pues los resultados con los demás clasificados del grupo se arrastran para la segunda etapa.

De los seis equipos que avanzaron, los nuestros son los únicos que no tienen ninguna equis en el casillero de las victorias, y eso los pone en la peor de las situaciones para terminar con alguna medalla y con el tique mundialista.

El mejor de ese sexteto es Venezuela, cuyos triunfos frente a Puerto Rico y Cuba le dan muchas opciones para estar en la final del certamen continental y con uno de los pasajes en el bolsillo. Los boricuas y los tres elencos que pasaron por la llave A: Panamá, República Dominicana y México, tienen idéntico saldo de uno y uno.

Por el formato de la competencia, no se puede decir que es “borrón y cuenta nueva”, pero para la novena de Pestano sí debe serlo. Sin un cambio radical a la ofensiva, las oportunidades se reducirían sobremanera, y un descalabro en este certamen —no lograr el cupo para la cita del orbe—, sería el último terremoto de la pelota cubana en el año. Quizá ni se sienta, tan acostumbrado como estamos —tristemente— a esos movimientos telúricos en nuestro pasatiempo nacional.

BREVE REPASO

La rotación abridora sufrió una ligera modificación, debido a que Ulfrido García se sintió indispuesto el primer día y Yariel Rodríguez se encargó de tirar las serpentinas ante el debilísimo elenco de Argentina. Fue un triunfo, literalmente, de puro trámite (16-1).

En la siguiente jornada el adversario fue Brasil y Ulfrido no pudo descuidarse nunca, pues no había mucha diferencia en la pizarra. El duelo concluyó 2-0, y hubo una jugada de bola escondida poco usual en el béisbol moderno. El inicialista Oscar Luis Colás ayudó así al relevista Raidel Martínez en el noveno cuando amenazaban los auriverdes.

Para la tercera fecha, Yousimar Cousín era el encargado de encaramarse en el montículo; enfrente tenía a la novena de Venezuela, que también estaba invicta. Cousín demostró que es uno de los más talentosos pitchers de su generación, la bola le llegó hasta 95 millas por horas, pero su rival, César Yanes, también estaba en tarde de lujo. Supersónica velocidad y rompimientos que caían en zona mala, y a los cuales los bateadores insulares le iban con mucha frecuencia. Los reportes de los scout decían que César era un lanzador sin mucho control, pero en el banco cubano no lo sabían o indicaron lo contrario ante esos casos, que es tener paciencia, disciplina, hacerle swing a la bola buena.

Para colmo de males, antes del medio juego, con dos hombres en base sin out, Pestano sacrificó al cuarto bate —¿leyó bien?, al cuarto bate— Ariel Martínez, y los siguientes bateadores no pudieron remolcar una siquiera. A mi juicio, mala decisión del alto mando cubano, que posiblemente influyó en el revés 0-2.

A partir de entonces se incrementaron las complicaciones. Lo que debió ser un triunfo relativamente cómodo ante Colombia terminó siendo agonizante. Se perdió una ventaja de 4-0, y con el duelo empatado en el noveno, Norel González logró dejar caer la bola detrás de la segunda base para remolcar la victoria (5-4) y asegurar el pase a la súper ronda.

Pestano tuvo que apelar ese día muy temprano a los servicios del relevista Liván Moinelo, de quien se dice que no está en forma por el agotamiento acumulado tras su contrato en la liga profesional japonesa. Así y todo, Moinelo aguantó después que le empataran el partido y le tocó el triunfo.

De esta manera llegó el último partido de la ronda preliminar, frente a Puerto Rico. Ambos con los boletos a la segunda fase en las manos, pero conscientes de la importancia de ese duelo. Quien ganara llegaría en mejores condiciones a la súper ronda. Una y otra escuadras lo sabían.

Los boricuas se encomendaron a un joven sin muchas pretensiones en la pelota rentada de la MLB. Con una recta de menos de 90 millas por hora, Javier Torres es de los pocos de ese equipo sin contratos en ligas menores de Estados Unidos. Con excelente colocación de los pitcheos y un pensamiento táctico maduro, caminó siete entradas dejando en dos hits y una carrera a la tanda cubana, que a la postre conectó un solo cohete más en tarde aciaga para los bates, autores de 16 rolatas por el cuadro, lo que facilitó el trabajo de una defensa que no había sido muy hermética en el campeonato.

Del otro lado, Javier Mirabal sacó un solo out y con tres hits le marcaron la primera carrera, en su auxilio llegó urgente Alejandro Meneses, quien lanzó bien hasta el octavo, aunque en el tercero le empinaron una pelota que se fue más allá de las cercas. Bastaba esa anotación para definir el partido, que concluyó 3-1.

TIEMPOS DE DAVID

Ahora viene la hora de la verdad. De los seis equipos, solo cuatro sacarán pasaje para el Mundial. Cuba iba con la aspiración de la medalla de oro, sin embargo, en estos momentos hasta el tique para el torneo del orbe está en ascuas…

Poder ganar ambas cosas, se puede. Más difícil lo primero que lo segundo. Como están las cosas, basta con lo segundo, y si hay alguna medallita, bienvenida sea.

Desde hoy comienza la gran prueba para los cubanos, semejante a los trabajos de Hércules: ganar y ganar. Como rivales aparecen los clasificados del otro grupo: Panamá, República Dominicana y México.

Pestano seguramente hará ajustes en el line up. En el box no debe haber improvisaciones. Ulfrido García se pinta solo para el juego contra Panamá este miércoles. Cousín para el otro y Zulueta para el siguiente, con el bullpen enriquecido, aunque no se debe guardar a nadie para una hipotética discusión de preseas, no vaya ser que guardando y guardando se hagan las maletas antes de tiempo.

Es hora de crecerse. De ser más grande de lo que en realidad son. Solo así se evita otro terremoto en pelota.


Norland Rosendo González


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