lunes, 5 de diciembre de 2022

Apaceiro y su amor eterno por el difícil arte de impartir justicia

El jefe del colectivo de jueces y árbitros de la Federación Cubana de Atletismo (FCA) llegó a su profesión motivado por un “percance”...

Lilian Cid Escalona en Exclusivo 22/10/2016
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Desde bien temprano, Roberto Apaceiro ligó su vida al deporte. De pequeño se vinculó al atletismo, aunque fue el voleibol lo que lo llevó a matricular en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE).

“En ese momento, yo estaba un poco pasadito de peso y no pude avanzar mucho”, confiesa

La experiencia fallida no cortó su ilusión y siguió sobre la senda del campo y pista. Un camino que encausó estando en el ejército (se refiere al Servicio Militar Activo) como especialista en pruebas de lanzamiento, específicamente, impulsión de la bala y lanzamiento del disco. Allí entrenó con regularidad hasta llegar a un campeonato nacional donde le vieron los profesores Cheo Salazar y el difunto Eneas Muñoz, que le llevaron a la ESPA Nacional.

Sin embargo, las mayores huellas del trabajo de este hombre sexagenario provienen de su labor como juez. Una profesión que también abrazó temprano, de la que se enamoró y que marca el día a día desde su rol como jefe del colectivo de jueces y árbitros de la Federación Cubana de Atletismo (FCA).

He estado vinculado a la labor de juez desde muy temprana edad. Aún siendo atleta, oficiaba en algunos eventos municipales y provinciales.

“La motivación de acercarme a esta actividad llegó a partir de un percance que tuve en mis años como atleta activo. Resulta que una vez me enfrenté a un atleta que había sido campeón provincial por muchos años y los jueces le dieron la victoria a él, por su nombre, a pesar de que yo había lanzado más. En ese momento me sentí muy ofendido y les dije a los oficiales que ellos no habían sido justos y que no era una práctica buena para quienes se encargaban de esa labor. A raíz de esto me interesé por esta tarea y me vinculé para siempre.

”Tendría cerca de 20 años, estaba pasando el Servicio Militar en el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), en la unidad ferroviaria de Pinar del Río, cuando comencé en estas labores de arbitraje”, concretó.

—¿Cómo es el proceso para categorizarse y desempeñar esta labor en Cuba?

—Yo me integré poco a poco, aún siendo atleta hacía mis incursiones como juez. Ahora no es complicado. Nosotros acá hemos establecido ciertos mecanismos que nos permiten avanzar en la formación del personal que potencialmente puede inclinarse por esta actividad.

“Todos nuestros entrenadores y atletas reciben capacitaciones en estos temas, con ello nos aseguramos que conozcan a profundidad las normas de su deporte y también queda el conocimiento para, si en un futuro se inclinan por oficiar, ya haya una parte del trayecto vencido.

”También, hay círculos de interés para los niños y durante las competencias o eventos se les enseña a tomar tiempos, a anotar para que se vayan vinculando con el arbitraje. Es un hecho que todos no pueden llegar a ser campeones y por esta vía tienen otro camino para seguir.

”Nuestro sistema se compone con el árbitro de base, que ejerce a nivel municipal, oficiales provinciales y nacionales. En este último, emulamos de cierta manera lo que estipula la IAAF a nivel internacional donde hay tres niveles, representados por la figura de oficiales técnicos de primero, segundo y tercer nivel que son los que trabajan en los principales eventos como el Memorial Barrientos y la Copa Cuba”.

—¿Cómo se seleccionan los jueces para estos eventos nacionales?

—Como te comentaba, hay un grupo de jueces que están categorizados de nivel nacional que repiten de un año a otro. Asimismo, le prestamos especial atención a la promoción de nuevos compañeros que provienen de las provincias. Esto es un estímulo para su trabajo y sirve para que reciban entrenamiento y se familiaricen con situaciones competitivas de mayor rigor.

“Hoy, entre todos los comités que tenemos (marcha, eventos de carretera, jueces de salida...), la cifra sobrepasa los 600 jueces capacitados para oficiar en los diferentes eventos que se hacen en Cuba. Me gustaría destacar que cerca del 50 % son mujeres, porque es un aspecto sobre el que hemos trabajado con énfasis”.

—¿Cuántos jueces internacionales tenemos en este momento?

—Cuba cuenta con dos jueces internacionales, que son dos jueces de área especialistas en la marcha atlética: Jorge Luis Vega Zamora (conocido en este mundo como El mexicano), que es de Ciego de Ávila, de Morón y quien te habla, Roberto Apaceiro. En mi caso personal, también estoy categorizado como oficial técnico. En este apartado hay un grupo de compañeros más que tienen la certificación para trabajar en eventos del área panamericana.

—El atletismo cubano en la actualidad, ¿qué opinión le merece?

—La situación del atletismo cubano no es mala. Hay mucho potencial en todas las categorías. Claro, si analizamos globalmente vamos a encontrar áreas con muy buena salud y otras que no son tan pródigas. Pero hay una realidad que no podemos olvidar, y es que ningún país tiene un desarrollo igual en todas las especialidades.

“Hay que seguir trabajando porque hay varios factores que atentan contra el desarrollo como, por ejemplo, el déficit de implementos y medios que hay en las provincias. Igualmente hay que aumentar los esfuerzos para continuar elevando la preparación técnico-metodológica en la base. También hay que potenciar las posibilidades competitivas de todos los atletas, en categorías inferiores, incluso, porque ese fogueo en condiciones reales complementa el entrenamiento y es fundamental en el desarrollo de los atletas”.

—El reto de impartir justicia...

—Trabajar en una competencia siempre es un reto, pero hay armas indispensables en nuestro trabajo que son los instrumentos imprescindibles para garantizar el éxito en nuestra labor. La imparcialidad y también la preparación deben ser constantes. Nosotros no podemos permitirnos un fallo, porque, aunque este sea mínimo, puede echar por tierra el trabajo de años de un atleta o de un colectivo de trabajo.

—La disciplina más complicada…

—La marcha atlética. Es la única disciplina que se decide por la observación de los jueces. Todo se trabaja a simple vista y demanda de nuestra parte la mayor preparación.

“Aquí en Cuba, con el cronometraje manual que a menudo se utiliza, hace que una llegada de 100 metros y otras carreras cortas sean muy complicadas de trabajar”.

Roberto Apaceiro ha participado en múltiples eventos internacionales, entre los que destacan dos Copas del Mundo y el Campeonato Mundial de Paris 2003, así como varios Juegos Panamericanos, Centroamericanos y Campeonatos Iberoamericanos. Por estos lares, hay pocos lugares que le sean extraños. Y es que Apaceiro es un “correcaminos”, que anda de aquí para allá, a lo largo de la geografía cubana. Su pasión por el oficio que desempeña es tal que no escatima en esfuerzos cuando de compartir sus conocimientos y/o ponerlos en práctica se trata. En concordancia, no duda en describirse como un eterno amante del difícil arte de impartir justicia.


Lilian Cid Escalona

Me gusta contar historias.


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