viernes, 3 de febrero de 2023

Antídoto contra el Título III de la Helms-Burton

Sobre el rechazo de la Unión Europea a la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales que considera contrarias al Derecho internacional…

Elsa Claro Madruga en Exclusivo 18/04/2019
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En suma, "La Unión Europea reitera su fuerte rechazo a la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales que considera contrarias al Derecho internacional” (Foto: orge Luis Baños/ IPS)

Según Mike Pompeo, Europa lleva más de 24 años lucrando “con la propiedad robada a ciudadanos estadounidenses”. Un punto de vista, absurdo o mentiroso, si empleamos un lenguaje exacto. Con tan pobre e tergiversado argumento justifica la anulación del acuerdo preexistente con sus socios del otro lado del Atlántico, para dejar  sin efecto el denostado Título tercero de la Helms-Burton.

Dato a considerar: la administración Trump dice algo parecido en cuanto respecta a los aportes del Viejo Continente a la OTAN. El presidente norteamericano afirmó en varias oportunidades que ellos le hurtan gran parte de cuanto el Pentágono invierte en ¿defenderlos o convertirlos en blanco de ataque?

El término sobre el supuesto atraco de que es víctima,  lo usó el magnate neoyorkino al referirse también a temas comerciales y yendo, como ahora, por encima de vínculos y favores, planta cara con exigencias desproporcionadas y carentes de legitimidad, si a las resoluciones y prácticas internacionales admitidas nos remitimos.

¿Acaso dictar una ley en un sitio es de obligado cumplimiento en otros países? No hay fundamentos para ello ni derecho a sanción a quienes no acepten sus imposiciones. Cuando  en 1996 el desprestigiado William Clinton (Caso Lewinsky) firmó, quizás bajo presiones buscando deshacerse del oprobio y acoso a que le llevó aquel lio de faldas que bien pudo ser una trampa, Europa formuló una acusación ante la Organización Mundial del Comercio.

Por entonces, la OMC era más respetada por Washington que en este momento. La entidad también ha estado recibiendo anatemas trumpianos y hasta la amenaza de salir de su membresía, algo, en los hechos, prácticamente materializado a través de una política arancelaria parcializada que no distingue entre amigos ni oponentes. Los 27 lo saben y aparte de tener lista otra denuncia ante ese organismo, prepara nuevos instrumentos para protegerse de ¿la guerra? desatada contra sus intereses.

Como aquel que dice, engrasaron su artillería y partiendo de la experiencia adquirida por la H.B o H.P., como se prefiera,  usaron algunos de los mecanismos creados con respecto a Cuba a mediados de los 90,  para proteger sus utilidades económicas en Irán,  cuanto EE.UU. se retiró del pacto nuclear con los persas y reimplantaron injustificables sanciones.

Alguien dijo que Donald Trump suele negociar poniendo una pistola en la cabeza a su antagonista. Estrategia nada elegante, y si se lleva a extremos es capaz de conducir a serios problemas. Por ahora, la Comisión Europea advirtió de modo oficial y por escrito que va a usar todas las herramientas posibles para impedir que sus empresas sufran menoscabo por algo considerado en Bruselas contrario a las normas internacionalmente aceptadas.

En un intento de evitar una muy probable disputa arancelaria con Estados Unidos, la UE propició la reanimación de las abandonadas negociaciones, en busca de evitar una confrontación arancelaria muy perjudicial y capaz de traer consigo serias averías a los intercambios mercantiles entre los dos polos económicos.

En este momento y luego de que Washington resucitara el acápite III y por igual reanime el IV para prohibir los viajes a la Isla, los tratos tienden a paralizarse. De eso se habla en los corrillos de decisión europeos, potenciando las reticencias de Francia y Bélgica donde, al parecer, no ven confiable un acuerdo comercial con la Casa Blanca bajo las actuales imposiciones de orden unilateral.

Se supone que en el encuentro de cancilleres recién ocurrido por el cumpleaños de la OTAN, el canciller español, Josep Borrell, hizo un intento por convencer a Mike Pompeo de lo perjudicial de un acto que, paradójicamente, tampoco beneficia a quien lo aplica y se verá empapelado con reclamaciones y discordancias.

Obvio su fracaso  pese a adelantar que “cualquier medida de ámbito extraterritorial que tenga un impacto negativo en los intereses económicos y comerciales de la UE va contra el espíritu de las negociaciones”. Reforzando esa tesis, el Gobierno presidido por Pedro Sánchez tuvo una inmediata reacción al saber consumada la amenaza de Washington, dejando sobre la mesa "su tajante rechazo" a la decisión estadounidense, pues, desde luego, "atenta contra los intereses de España y de otros socios europeos en Cuba, y deteriora las relaciones bilaterales entre países aliados".

La UE percibe el advenimiento de "un ciclo auto destructor de reclamaciones". La escalada de litigios (se presumen ocurran unos 200 mil) resultarán largos y costosos para los demandantes, cuando, encima, los tribunales estadounidenses van a colapsar, o vérselas moradas, por este asunto. Son muchos reclamos  porque quienes se naturalizaron como ciudadanos norteamericanos no lo eran al momento de abandonar propiedades, en muchos casos mal habidos durante la tiranía batistiana.

En general, la UE asegura que va a usar todo tipo de represalias y la de mayor calado parece encontrarse en  la amenaza de confiscar empresas estadounidenses radicadas en territorio europeo. Sería, afirman, el modo de resarcir las averías sufridas por sus inversores en Cuba.

"(…) la inmensa mayoría de los 50 mayores denunciantes, -el 70% del total de las reclamaciones certificadas-, tienen activos en la UE", plantea la carta de Federica Mogherini, alta representante de Política Exterior de la UE y la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, en el documento enviado a Mike Pompeo que este, por olímpica prepotencia no  evalúa bien.

Entre los instrumentos citados por Mogherini y Malmström en su texto al Secretario de Estado, explican: "Si una cadena de hoteles estadounidense (...) reclama compensación a una cadena europea ante tribunales de EE. UU. (...)”, su similar en Europa está facultada para exigir igual resarcimiento “a la estadounidense, ante un tribunal europeo".

En suma, "La Unión Europea reitera su fuerte rechazo a la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales que considera contrarias al Derecho internacional” (…) y “está preparada para proteger los intereses europeos, incluidas las inversiones y las actividades económicas de los individuos y entidades de la Unión en sus relaciones con Cuba, si estas se viesen afectadas”, dejó anotado un portavoz de la institución en declaraciones a la televisora Deuche Welle.

El contrapunteo, en suma, tiene lo suficiente como para derivar hacia aciagas coyunturas, en momentos en que el horno mundial está demasiado acalorado como para introducirle pasteles malolientes.


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Elsa Claro Madruga

Analista de temas internacionales


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