viernes, 23 de febrero de 2024

Guatemala: sí se pudo

El académico Bernardo Arévalo, con un programa de gobierno inclusivo, es el nuevo presidente...

Clara Lídice Valenzuela García en Exclusivo 22/08/2023
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Bernardo Arévalo y Karin Herrera, Guatemala
Bernardo Arévalo y Karin Herrera, presidente y vicepresidenta electos de Guatemala. (Luis Acosta/AFP)

Después de una década de gobiernos derechistas, los guatemaltecos eligieron al académico Bernardo Arévalo como nuevo presidente de Guatemala, con el 58,9 % de los votos, a pesar de las trabas impuestas por la derecha a su partido Movimiento Semilla.

Este lunes, en una fiesta popular que no termina, miles de personas disfrutan la victoria del político al que dos meses atrás la derecha ignoraba por completo, pues no aparecía en la lista de favoritos de encuestadoras y consultorías que escudriñaban entre 30 organizaciones políticas y 22 binomios presidenciales. El Obelisco y la Plaza de la Constitución están repletos de gente y marimbas, aunque Semilla avisó que pronto convocará a grandes festejos para celebrar lo que consideró “el triunfo de la democracia”.

Arévalo, de 64 años, exdiplomático y profesor, diputado del Congreso Nacional, resultó la gran sorpresa política, pues mientras las encuestas y las fuerzas conservadoras consideraban que carecía de chance alguno, obtuvo el segundo lugar en la primera parte del proceso para discutir en balotaje con la exprimera dama del partido Unión Nacional por la Esperanza (UNE), Sandra Torres.

Representante de la clase conservadora local, Torres perdió en su tercer intento presidencial y analistas consideran será el último. Ella alcanzó la víspera el 37% de los votos y, al estilo del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, no había reconocido, 24 horas después, el triunfo de su oponente.


La victoria de Arévalo, quien tendrá como vicepresidenta a la científica y socióloga Karin Herrera, cogió desprevenidos el pasado 23 de junio a los conservadores, que de inmediato se lanzaron en su contra y siguen poniéndole trabas a la voluntad popular de empezar un hito diferente en la política nacional, envenenada por la corrupción y el narcotráfico.

El nuevo mandatario es hijo del fallecido expresidente Juan José Arévalo (1945-1951), considerado una de las figuras políticas más queridas de esta nación centroamericana por sus programas progresistas y su actitud ante la invasión de Estados Unidos (EE.UU.) que derrotó a Jacobo Arbenz en 1954.

Para la población guatemalteca, un vuelco en la política nacional era impostergable. Reconocieron en este diplomático la posibilidad del cambio imprescindible para transformar las estructuras de la nación, que aunque cuenta con una economía solvente, aparece entre las sociedades más desiguales de América Latina.

Con el alto porcentaje de votos obtenidos, el presidente electo se convirtió en el más votado de la historia de su país. Esto es un muro de contención a los planes de la Fiscalía Especial, que todavía maneja una denuncia sobre la legitimidad jurídica del partido, ahora oficialista, Movimiento Semilla, por posible fraude en la recolección de firmas para su fundación.

Poco después de que se conociera su triunfo, Arévalo felicitó al pueblo guatemalteco. La población nacional es de 19 millones 658 562 habitantes y el padrón electoral fue de 9 millones 361 068 inscritos en el Tribunal Supremo Electoral.

El ente encargado también divulgó que para las fechas fijadas había más de dos millones de connacionales residentes en EE.UU. con derecho a emitir su sufragio, ya que efectuaron el trámite para participar en el evento, pero los resultados no eran conocidos aún este lunes.

ARÉVALO POR EL CAMBIO

Junto a la vicepresidenta electa, en su primer discurso al pueblo guatemalteco, Arévalo agradeció a quienes propiciaron su victoria y, con ella, la posibilidad de imprescindibles cambios en las estructuras sociales y económicas del país.

El mensaje del mandatario fue conciliador, ya que gobernará, dijo, para todos los guatemaltecos sin importar las diferencias políticas, siempre con la justicia social como meta principal.

Reconoció que participar en la votación “es un acto de defensa de la democracia, y en este momento significó un acto de valentía”, dadas las amenazas de muerte a dirigentes, magistrados y militantes de distintas fuerzas políticas, e incluso los tiroteos injustificados contra civiles.

 

Vamos a hacer un gobierno, precisó, para todos, que cuide a todas las personas, sin importar las diferencias, y para garantizar que las instituciones se ganen su confianza, lo que no ocurrió en las últimas décadas, dado el alto grado de corrupción gubernamental.

En lo que anunció será bandera de su futuro gobierno, Arévalo precisó que junto a su pueblo luchará contra la corrupción, un fenómeno que, aseguró, ha penetrado en la sociedad y cooptado los espacios. “Una de las principales tareas de mi gestión será recuperar esos espacios”, expresó.

En sus primeros 100 de gobierno, lo primero que implantará, según sus declaraciones, es la presentación de denuncias de casos de corrupción, de funcionarios “probos y capaces”, la vigilancia para mantener la ética y la transparencia y que todo gasto sea público.

En cuanto al rescate de la economía, apuntó el acceso a medicamentos y farmacias públicas, rebajar el costo de la luz eléctrica y crear el Fondo Nacional para la Innovación y Transformación Productiva.

La formación del empleo se hará mediante un convenio con el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), y un “apoyo a la producción agrícola, a la Ley de Competencia y a la Ley General de Inversiones, a la producción agropecuaria nacional y al monitoreo de precios”.

Arévalo consideró que “la aplicación de normativas antojadizas por parte de funcionarios corruptos obstaculiza el dinero recaudado en su camino para ser invertido en acciones que mejoren y amplíen los servicios públicos para toda la población”.

Las estadísticas hablan por sí solas: según la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (Ensmi), en Guatemala el 49,8% de los niños y niñas sufre desnutrición crónica. Esto es, 1 de cada 2; mientras el nivel pobreza es superior al 55 %.

Al referirse a la reducción del monto salarial del puesto de presidente, detalló también la revisión de salarios de funcionarios de alto nivel para eliminar privilegios injustificados, la creación de un programa de manejo de recursos hídricos (en cooperación con 25 municipalidades de la nación), la promoción de un hogar digno para todos y la regularización de los programas de vacunación.

La inseguridad, otro de los graves problemas de la ciudadanía, en opinión del dignatario electo “no ha sido de interés para los gobiernos, porque también les favorece mantener esa impunidad y negociar con grupos paralelos”.

El representante de Semilla mencionó, en ese sentido, la desarticulación de bandas criminales. Buscará eliminar las extorsiones desde las cárceles, un fortalecimiento en la Policía Nacional Civil, así como un aumento de elementos en “mapas de calor” (identificadas las zonas de más hechos delictivos).

Serán 100 días, destacó, de efecto inmediato, en los que se buscarán logros de corto plazo que simbolicen la determinación de su gobierno en intentar que las instituciones funcionen.

Para quien se considera socialdemócrata mientras otros lo califican de progresista –incluso la derecha lo califica de comunista–, al ser interrogado durante su campaña por la ideología de su partido Semilla, respondió que está “absolutamente convencido de que no hay democracia sin justicia social, y que los pueblos deben ser dirigidos por autoridades que resulten electos en procesos democráticos, libres y abiertos, como los de este día 20”.

Los temores de que la negativa posición de Torres atrase las fechas del cambio presidencial, se desvanecieron la misma noche del domingo cuando el mandatario saliente, Alejandro Giammattei aceptara la victoria del candidato opositor, a quien invitó a iniciar una transición ordenada, al día siguiente de que los resultados sean oficializados.

Según previsiones, el binomio Arévalo-Herrera asumirá el próximo 14 de enero, con el desafío de enfrentar a un Congreso de mayoría opositora. En la primera vuelta, Semilla obtuvo 24 escaños, mientras la UNE alcanzó 27 y 40 Vamos, la agrupación oficialista.

Hay que observar, entonces, qué movimientos hará Semilla para arrastrar consigo en el Congreso a la mayor cantidad de opositores, una tarea ardua en un contexto hostil.

Mientras, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, William Popp, afirmó que su gobierno tiene mucho interés en trabajar en conjunto con la nueva administración y “aprovechar las oportunidades en común”.

Sin embargo, y ante una invitación a visitar Washington a la que no asistió, Arévalo dejó claro que incrementará sus relaciones con China –una de las piedras en el zapato de Washington–, aunque no romperá con Taiwán.

Guatemala fue invadida en 1954 por militares de EE.UU. para derrocar al presidente Jacobo Arbenz, luego de que este dictara la ley de reforma agraria que lesionó los intereses de la United Fruit Company. En la actualidad posee ocho bases locales en territorio guatemalteco.


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Clara Lídice Valenzuela García

Periodista


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